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La ONU y los derechos humanos

Marcelo Ostria Trigo

El pasado jueves 17 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas encargada de elegir a los miembros del Consejo de Derechos Humanos, votó en favor de la candidatura presentada por el gobierno de Venezuela para integrar la representación de América Latina ante dicho Consejo, pese a que debía dar prioridad a candidatos de países que promueven el respeto de los Derechos Humanos, una regla moral indispensable para cuidar la libertad y los derechos de las personas.

No es la primera vez que sucede: El gobierno de la Cuba castrista integró este Consejo en tres oportunidades y la propia Venezuela en dos períodos anteriores. También figuran ahora como miembros, países de otros grupos regionales que no respetan los derechos humanos.

Ahora se ha corroborado la certeza de la afirmación atribuida al expresidente de Colombia, Alberto Lleras Camargo: “Los organismos internacionales son, ni más ni menos, lo que sus miembros quieren que sean”. Y en este caso se demostró que una circunstancial mayoría desconoce los postulados de la Carta Universal de los Derechos Humanos, y elige a la representación de una dictadura feroz, para vergüenza de países y entidades que defienden las libertades democráticas y los derechos ciudadanos.

La Asamblea General de la ONU, con este voto ha ignorado el informe de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos sobre las constantes violaciones del régimen de Nicolás Maduro. En ese informe, Michelle Bachelet denuncia más de 6.000 asesinatos cometidos por el régimen chavista desde enero de 2018, además de cientos de presos políticos, desapariciones, torturas, violaciones y otros tratos crueles e inhumanos.

Esta elección en favor de la dictadura venezolana, ha causado indignación. Regímenes democráticos y organizaciones no gubernamentales, han hecho públicas sus protestas por este voto, que fue secreto. No es aventurado suponer que todos los que aún conforman la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) –el régimen del MAS en Bolivia es uno ellos– votaron en favor de la candidatura del chavismo.

Con lo sucedido en la sesión de la Asamblea General de la ONU se da la razón a quienes procuran cambiar o reformar este enorme organismo mundial que, como la Sociedad de las Naciones, es incapaz de preservar la paz universal que es su principal objetivo, deformando sus postulados. Las guerras localizadas, luego de la Segunda Guerra Mundial, continúan y las victimas suman millones de seres humanos.

Este es el organismo mundial del que alguna vez se dijo que, si no existiera, habría que inventarlo. Ahora avergüenza.

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