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De Roberto Barbery a Slavoj Zizek: ¿Fraude o Golpe de Estado?

Acabo de leer su análisis de la situación que vive Bolivia y sus juicios de valor en relación a Evo Morales, reproducidos por Elena Vega en lengua castellana (“Vanguardia”), el miércoles 20 de los corrientes. Respondo inmediatamente, porque cualquier demora podría representar una desafortunada omisión, considerando el momento por el que atraviesa mi país y la innegable relevancia que tiene su pensamiento en los círculos de opinión mundial.

Comienzo expresándole mi reconocimiento. Soy un ávido lector de sus libros (inclusive los cito como una referencia en los míos), porque creo que sus enfoques son muy generosos para estimular la reflexión filosófica, psicológica y sociopolítica, aún más allá de las divergencias que, con frecuencia, tengo en relación a su forma de pensar. En esa premisa, no me inquieta que Roger Waters, que es un músico increíble, o que Diego Maradona, que para mí fue el mejor futbolista de la era competitiva, tengan opiniones prejuiciosas sobre lo que sucede en Bolivia, al grado de llegar a la inexactitud en hechos puntuales, que están por encima de las percepciones ideológicas. Seguramente coincidirá conmigo en que eso forma parte de la cultura popular, que ahora también es global y cibernética (utilizando una categoría de análisis suya, se podría decir que hay una especie de “brecha de paralaje” entre las posibilidades de Waters y Maradona y lo que sucede contemporáneamente en Bolivia)

Concretamente, me preocupa que sus opiniones, en el texto que pone Elena Vega a disposición de los lectores de Hispanoamérica, se basen en inexactitudes puntuales como las siguientes:

  • Dice Usted, citado entre comillas: “…Una prueba del carácter no autoritario del gobierno de Morales es que no purgó al ejército y a la policía de sus oponentes (por eso se volvieron en su contra)…” Esta afirmación desconoce dos hechos concretos: la Constitución que el año 2009 promulgó el Régimen de Evo Morales fue aprobada en un Cuartel…, dejando muertos y heridos en las calles de Sucre…, con el apoyo de una disciplina militar vertical… Esto ya no fue posible el año 2019 – 10 años después –, por el carácter cada vez más generalizado de repudio, luego de quedar al descubierto el Fraude Electoral del 20 de octubre (abordaré esta materia con el contexto necesario más adelante)
  • Dice Elena Vega, resumiendo una de sus reflexiones: “Y para él (Slavoj Zizek) tiene un gran significado el hecho de que la nueva autoproclamada presidenta de Bolivia, Jeanine Añez, haya tomado protesta con una biblia en la mano y expresando que buscan la unidad, cuando en su gabinete de transición no incluye a una sola persona indígena”. Esta afirmación desconoce un hecho concreto: Martha Yujra, una indígena de pollera, dirigente sindical de El Alto, es Ministra de Culturas y Turismo, la Cartera creada por el propio Evo Morales para expresar la diversidad de Bolivia. A ello hay que añadir que en su Acto de Posesión, la Ministra Yujra se dirigió también en aimara a la población, una lengua que no domina el ex Presidente Evo Morales, quien, por lo demás, tiene un apellido español…

Y me podría quedar aquí, aceptando la invitación suya y de Vega, que después de afirmar que no hay indígenas en el gobierno de transición, proponen: “Esto lo dice todo”. Sin embargo, no puedo pasar por alto que en sus reflexiones, así como hay imprecisiones al afirmar, hay también omisiones demasiado grandes, que es imprescindible rectificar, si se quiere emitir un criterio responsable sobre lo que ocurre en Bolivia, a saber:

  • A diferencia de Lenin, Evo Morales llegó al gobierno por las reglas de la “democracia liberal”: consiguió un triunfo electoral en las elecciones del año 2005 que nadie objetó. Sin embargo, pasó por encima de las reglas de la misma Constitución con la que había accedido a la Presidencia, que prohibía la reelección sucesiva, haciéndose elegir otra vez para el periodo que se inició el año 2010, “interpretando” su Nueva Constitución, que, ciertamente, fue aprobada en un Cuartel Militar, dejando muertos y heridos en las calles de Sucre…
  • “Interpretando” otra vez su Nueva Constitución, se hizo reelegir para el periodo que se inició el año 2015, a pesar de que esa misma Constitución, en su Artículo 168, establece que sólo puede haber una reelección sucesiva…
  • Como ya se hacía imposible retorcer las “interpretaciones constitucionales”, para forzar una Cuarta Reelección Sucesiva y seguir gobernando en el periodo 2020 – 2025, convocó a un Referéndum el año 2016, buscando de esta forma vulnerar la prohibición Constitucional de habilitarse otra vez como Candidato. Perdió el Referéndum de 21 de febrero…
  • Con el Referéndum que le dijo “NO” y con su propia Constitución que lo inhabilitaba, pidió al Tribunal Constitucional, que obedecía totalitariamente a sus órdenes, que declare, por encima del resultado del Referéndum y de la Prohibición Constitucional, que tenía una especie misteriosa de “Derecho Humano a la Reelección Indefinida” (no escapará a su incuestionable perspicacia, valioso amigo Zizek, que eso equivale a insinuar un “Derecho Humano a la Dictadura”), “interpretando” esta vez de manera grotesca lo que dice la Convención de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica – en relación a esta “curiosa interpretación” de los derechos humanos, se han pronunciado de manera uniforme la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA), desvirtuando el extremo, a tiempo de coincidir que es una suerte de golpe a la democracia, como resulta obvio…
  • El siguiente capítulo decisivo de esta trama forzada se plantea así: Evo Morales se postuló para una Cuarta Elección Sucesiva el último 20 de octubre, pasando por encima de su propia Constitución que prohíbe otra reelección, de un Referéndum que le dijo “NO” y distorsionando la filosofía y la letra de la Convención de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica, pretendiendo un “Derecho Humano a la Reelección Indefinida”…, sin embargo, no consiguió superar al candidato que quedó en segundo lugar por una diferencia que evite ir a una segunda vuelta electoral…
  • …entonces, cuando la noche del 20 de octubre, sólo faltaba concluir el conteo rápido de menos del 17% de los votos en el universo de las ciudades y del área rural (más del 83% contabilizado), y resultaba técnicamente imposible que se alcance la diferencia para no ir a una segunda vuelta, Evo Morales, en otra demostración de poder totalitario, instruyó al Tribunal Supremo Electoral la suspensión del conteo público y 24 horas después se declaró ganador “con el margen necesario” en primera vuelta, mientras aparecían evidencias por todas partes de un monumental Fraude Electoral…
  • Por eso se movilizó el pueblo boliviano. Porque ya era humillante que nos quedemos quietos frente a tanto cinismo para robarnos la elección, después de haberse ignorado sistemáticamente la Constitución, el Referéndum y la Convención de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica. ¡Ya no podíamos tolerar más tanto abuso y descaro!
  • …entonces, el propio Evo Morales pidió una Auditoria a la Organización de Estados Americanos (OEA), obligándose a reconocer sus resultados. El domingo 10 de noviembre la OEA se pronunció sobre la Auditoría señalando que las graves irregularidades confirmadas en todo el proceso electoral obligaban a realizar una nueva elección…, con un Tribunal Supremo Electoral… que garantice elecciones transparentes…
  • Así las cosas, Evo Morales denunció que la OEA era parte de un “Golpe de Estado”. Pero ya era tarde… Ni la Policía, ni las Fuerzas Armadas, ni los propios ámbitos con algo de vergüenza que pertenecían al entorno gubernamental, estaban dispuestos a reprimir con las armas a la ciudadanía que pacíficamente había tomado las calles desde el 23 de octubre pidiendo que se respete la voluntad expresada en las urnas…
  • Hoy tenemos a un iracundo en México, que manipula todavía las simpatías anacrónicas de algunos sectores de la comunidad internacional, convocando todos los días a la violencia en Bolivia. Un irresponsable que amenaza cada cinco minutos con la “guerra civil” porque no se resigna a dejar de ser Presidente, incumpliendo así su propia Constitución, en el afán ciego de aferrarse al Poder de modo vitalicio a cualquier precio. Un temerario que el martes incitó a manifestantes a “volar” la Planta de Senkata, que provee de gas y combustible a La Paz y El Alto, poniendo en riesgo la vida de más de cien mil personas, además de condenar al desabastecimiento a las ciudades, tragedia que solo pudo evitarse por la obligada intervención de las Fuerzas Armadas…

Yo creo en Usted, Slavoj Zizek. Creo en su integridad moral, por encima de nuestras diferencias ideológicas. Creo que no he perdido el tiempo leyéndolo durante años. Creo que puede devolverme un poco de ese tiempo para mirar con mayor amplitud y menos prejuicio lo que sucede en mi país.

Con sincera consideración,

Roberto Barbery Anaya
Ciudadano Boliviano

Fuente: facebook.com

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