ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigo

Pandemia y política

Marcelo Ostria Trigo

La pandemia del coronavirus Covid 19 preocupa a todos. Y, si de preocupación se trata, lo que debería despertar no es solo solidaridad con los afectados, sino el propósito de participar en los esfuerzo para enfrentar este mal que ya ha cobrado en Bolivia y el mundo cientos de miles de infectados y de muertos. Sin embargo, la situación ha sido aprovechada por algunas sectas extremistas para criticar lo hecho y acusar de supuestos malos manejos de las autoridades. Y eso no es verdad.

En nuestro país no se encuentra otra explicación para los intentos de violar las disposiciones oficiales de lucha contra la pandemia, que la soberbia, la ignorancia, el oportunismo, el sectarismo y el desprecio por la salud y la vida de las personas. Los intentos de violar la cuarentena se hacen ofreciendo dinero para delinquir contra de ciudadanos, porque no solo se afecta a un gobierno realizador, sino a la sociedad en su conjunto. Si con esto se cree que se alcanzará ventajas políticas y electorales, están equivocados. “Por sus frutos los conoceréis”. (Mateo 7:20)

Se ha informado también de otras acciones parcializadas en el mundo, como la del Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que “oculta el progreso de Taiwán contra el coronavirus por orden de China”. Esto pese a que “apenas cinco personas han fallecido en Taiwán, 79 se han recuperado y un total de 379 se han contagiado de coronavirus en una isla con más de 23 millones de habitantes. Pese a su éxito (de Taiwán) conteniendo la pandemia, la Organización Mundial de la Salud ha invisibilizado su gestión”. (“OMS oculta progreso de Taiwán contra el coronavirus por orden de China”. Panam Post 10.04.2020).

Ciertamente hay radicales y populistas que se valen de esta desgracia para procurar provecho político. La parcialización de Tedros Adhanom Ghebreyesus –que no es médico– actual Director General de la OMS, preocupa. Pone en dificultades a su organización, cuando su deber es estar al servicio de la lucha por la salud en todos los países del mundo, sin distinción alguna.

Hay otras actitudes que resultan negativas. Un ejemplo: en México, el presidente López Obrador trató inicialmente de restar importancia a la pandemia (“es una gripecita”, dijo). Pero, la evidencia de que la peste crece velozmente en su país, ha frenado sus ímpetus sectarios y, ahora, su gobierno debe enfrentar la realidad: hasta la entrega de esta nota, 2.785 casos positivos y 141 muertes.

La lucha en Bolivia contra la peste, como en todos los países, reclama sacrificios de los ciudadanos. Pero afirmar que las medidas adoptadas están intencionalmente equivocadas, no es solo un disparate, sino una inconsecuencia con la sociedad.

Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Botón volver arriba