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¿Cuántas vidas más?

Maria Victoria Zabala Vaca

Hoy me tocó vivir en carne propia la impotencia que me imagino, siente cada médico, cada enfermera, cada persona que se dedica a salvar vidas. Ahora entiendo perfectamente el dolor que se siente, el perder una vida en tus manos, peor aún, este dolor es más grande si es un ser al cual vos amas. El poner todos los recursos que tenías para poder ayudarlo, el entregar alma, vida y corazón para poder salvarlo.

Hoy con lágrimas en los ojos ruego a Dios como todas las noches, para que esto se termine, para que nos cubra con su manto y nos proteja. Pido a las autoridades que se pongan la mano al pecho y dejen de hacer política, su pueblo los necesita, su pueblo se está muriendo. Dejen de jugar con la vida de las personas, necesitamos mejorar el sistema de salud. Ya no sigan con sus estupideces y ayuden a toda esa persona que se están muriendo, ellos también tienen familia y estoy segura que están sufriendo igual que yo.

Y lo peor de todo esto, es que no basta con el dolor que uno siente al perder a un ser querido. Si no tienes que soportar a gente inescrupulosa, que te juzga, te señala como si fueras escoria, como si a ellos nunca les fuera a pasar, y de todo corazón ruego que no les pase. Ruego que todos aquellos que ahora mendigan, porque eso es lo que está pasando, muchos sin importar, tu color de piel, la clase social, se encuentran pidiendo y rogando que se los ayude a encontrar un donante de plasma, espero que si lo encuentren.

Tengo el consuelo de que mi abuelo ahora está en un mejor lugar, que dejara de sufrir, ya no le faltara la respiración, ya no se quejara más. Sé que nos espera la vida eterna, que si todos seguimos el evangelio de nuestro señor Jesucristo seremos salvos, que tenemos que aferrarnos a él, a nuestro Padre Celestial, él es la única cura para todos los males en este mundo.

Te pido a vos que pudiste superar esta enfermedad y tienes esa posibilidad de salvar a alguien lo hagas, no esperes más, te necesitan ahora. No solo la familia de quien estas ayudando te estará agradecida, sino todos nosotros que rogamos a Dios, para que ellos dejen de sufrir y puedan sanar. Es hora de unirnos como bolivianos que somos, sé que tenemos muchos defectos y que tenemos muchas diferencias y maneras de pensar, pero también sé que si nos proponemos saldremos de estas, de peores virus nos hemos librado.

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