ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigo

Coronavirus y las amenazas de violencia

“La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas”.

Su Santidad Juan Pablo II.

Marcelo Ostria Trigo

Todos corremos el riesgo de contagiarnos con el coronavirus, el causante de la epidemia que hoy se extiende por todo el mundo. En nuestro caso, se suman las carencias para brindar una adecuada atención de la salud de los ciudadanos, como consecuencia de la dejadez en los pasados 14 años, lo que ahora afecta más a decenas de miles de bolivianos.

Al parecer, esta plaga aún no ha llegado al punto culminante de contagios y muertos. El mal llegó casi al inicio del actual gobierno que tenía como objetivo, convocar a elecciones, esta vez sin fraude como el que provocó la reacción del pueblo luego del pretendido escamoteo del 20 de octubre de 2019. El anterior presidente, su vice y otros personajes, huyeron y se refugiaron, primero en México y luego en la Argentina. Esta es historia conocida.

Entonces no se sabía que sobre todo el mundo, y por cierto sobre nuestro país, se cernía la terrible amenaza de un virus que todavía es incontenible y que sigue ocasionando millones de enfermos y centenares de miles de muertos. Los esfuerzos son enormes, pero mientras no se encuentre una vacuna efectiva éstos no serán suficientes para terminar con esta tragedia.

Mientras tanto, como si fuera poco lo que sucede con miles de contagiados y muertos, persiste en Bolivia un clima de enfrentamiento político, con amenazas de violencia. Mientras la actual presidente masista del Senado afirma que no objetará la nueva fecha de elecciones –es una postergación por la persistencia de la pandemia- algunos parlamentarios de su partido y las federaciones de cocaleros del Chapare que siguen al expresidente fugado, amenazan con acciones violentas si en 72 horas, no se vuelve a fijar la fecha original, sin considerar que entre ellos mismos también hay enfermos y muertos por la pandemia. Por su parte, la Central Obrera Boliviana, nuevamente abandonando su objetivo principal de defensa de los trabajadores, toma partido en la política y se alía con los cocaleros en esa demanda y en la amenaza de violencia fratricida.

Todo esto, cuando hay víctimas de luchadores heroicos contra la pandemia. El país y, en particular, Santa Cruz, están conmovidos por el fallecimiento de quien fue el que lo puso todo, hasta su vida, en la defensa de la salud de su pueblo: el doctor Oscar Urenda. Se fue y se lo llora, pero deja el ejemplo honroso de lo que significa defender a un pueblo abrumado por la enfermedad.

Las dos amenazas: la enfermedad y la violencia, son los grandes riesgos para nuestra sociedad, ahora agobiada por el infortunio y por la incomprensión de algunos de sus componentes.

Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Botón volver arriba