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Misiones de Observación Electoral de la OEA

Marcelo Ostria Trigo

Hace más de 53 años, la Organización de los Estados Americanos (OEA) envió la primera misión de observación electoral. Desde entonces, destacó más de 240 misiones en 27 países del Hemisferio. Éstas son reconocidas como parte de una tarea esencial de la OEA: el fortalecimiento democrático de sus miembros, es decir como instrumentos para exhibir corrección en los procesos electorales.

Bolivia, que fue objeto de esta observación en muchos procesos electorales, en el del 20 de octubre de 2019 se encontró lo recurrente, aunque en mayor escala: el fraude. Esta vez más notorio. Por ello, los expertos de la OEA, emitieron el documento “Análisis de Integridad Electoral: Elecciones Generales en el Estado Plurinacional de Bolivia”.

Una parte de las conclusiones de ese documento de más de 90 páginas, dice  “… nuestro análisis de los datos de las Elecciones de Bolivia 2019 deja en claro que la victoria en primera vuelta de Evo Morales fue estadísticamente improbable, y que su proclamación se dio por un aumento masivo e inexplicable de los votos del MAS en el 5% final del cómputo. Sin ese aumento, aunque el MAS habría conseguido la mayoría de los votos, no habría obtenido la diferencia del 10% necesario para evitar la segunda vuelta…”. Realmente, concluyente.

Lo que faltó en las observaciones de distintos organismos internacionales en las elecciones del 20 de octubre pasado, fue no mencionar uno de los principales orígenes del fraude: el Padrón Electoral contaminado con miles de las llamadas cédulas de identidad “clonadas” y las  inscripciones de personas fallecidas.

Lo sucedido tiene la gravedad de haber procurado suplantar con votos viciados la voluntad ciudadana. Sin embargo, hasta el momento, no se ha procedido como lo indica la ley: la pérdida de personería del partido autor del fraude electoral.

Pero no todo concluye con el informe de la OEA. El MÁS se esfuerza en desvirtuar ese análisis. Este empeño mueve a otros sectores populistas, como al  Grupo de Puebla –sucesor del Foro de San Pablo–, a exigir que se entregue el poder en Bolivia a Evo Morales, pretendiendo convencer que éste ganó en las elecciones de octubre pasado. Así, se sigue procurando ocultar el  fraude electoral.»

Finalmente, el 1 de julio de este año, “Evo Morales, ha rechazado (…) a la Organización de los Estados Americanos como observadora de las elecciones previstas para el mes de septiembre después de que el Tribunal Supremo Electoral anunciara que será este organismo quien supervise que los comicios se lleven a cabo con transparencia”. Esto coincide con la prédica internacional populista de que se le escamoteó el triunfo electoral. En fin, es otro intento para evitar una observación realmente imparcial.

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