Álvaro JordánArtículosEducaciónIniciosemana del 2 de ABRIL al 8 de ABRIL

Aporte cultural de la cosmovisión kandirense

Charla participativa efectuada en el Centro Cultural Nueva Acrópolis, el 23.03.2012.

Para una mejor comprensión de lo que aquí se va a exponer y a modo de resumen introductorio del contenido de esta charla traigo dos mensajes implícitos en situaciones extraídas de la vivencia común.

La primera se refiere a esta presentación, la que podemos decir es sólo un modelo de millones que se realizan todos los días en todo el mundo, ya sea en las universidades, colegios, escuelas y otros centros de difusión del conocimiento. Esto es, adelante, el que supuestamente tiene algo que enseñar y en el lleno del salón los que desean aprender, aunque muchas veces saben más que el expositor. Es la forma de trasmitir el conocimiento en nuestra sociedad construida sobre la base de los intereses del poder; al igual que el poder, se ejerce de arriba hacia abajo. Recordemos a Michael Foucault, quien nos aclara que la sociedad está impregnada por el poder en todas sus relaciones sociales: en la familia en las relaciones con los amigos, el club, en el trabajo, en las instituciones, públicas y privadas. El Estado es la institución del poder concentrado. Por lo tanto la trasmisión del conocimiento tiene como propósito central, manipular a la población, enseñar solo lo que es de interés del grupo hegemónico, el dueño del poder. No es que yo esté al servicio del poder, por el contrario hago lo que está a mi alcance para denunciarlo, pero es el único instrumento que dispongo en este momento y lo uso, Para subsanar esta deficiencia estoy abierto a que me interrumpan en cualquier momento para aclarar cualquier duda que se presente, o si prefieren, de todos modos, al final tendremos una sesión de dialogo. Otra característica de la verticalidad es que las elites por muy competentes que sean jamás pueden, ni podrán representar el pensamiento o dar solución a los intereses de la pluralidad social, que dicen representar. Es la explicación de la permanente insatisfacción de la sociedad por las soluciones que imponen las autoridades, motivo de la constante conflictividad de la humanidad toda. Por ello es que de entrada me disculpo por no poder expresar un pensamiento que satisfaga a todos los asistentes e incluso por las incomodidades que les pueda provocar mi presentación.

La segunda situación es el mensaje que trasmite el saludo de la foto, de esta extraordinaria mujer, Doña Justa Cabrera. Ella es Presidenta de la Confederación de Mujeres Indígenas de Bolivia y recientemente ha sido nombrada Subalcaldesa de Paurito. Su activa participación en la defensa de las Tierras Indígenas del Parque Nacional Isiboro Sécure la han colocado en franca competencia por el liderazgo nativo que ostentaba hasta ayer el Presidente Evo Morales. Si recordamos que Doña Justa Cabrera nació de madre esclava y ella fue esclava en su niñez y juventud, apenas, medio terminó el 3º Primaria, logró aprender a leer en las latas de leche con la que alimentaba el bebé de su ama y recién logró su libertad como mujer, cuando ella regresó a servir en su comunidad. No puede menos que asombrar la entereza de la personalidad de esta señora, su claridad en la denuncia, su dominio de la palestra pública, su honestidad en su posicionamiento político, en fin, una serie de cualidades que son motivo de la envidia de versados políticos, profesionales universitarios e incluso con especialidades en renombradas universidades del extranjero. Esta compleja personalidad debe llevar a preguntarnos sobre el origen de su sabiduría ¿Cómo esta humilde señora ha llegado hasta dónde está? La respuesta la encontramos en su permanente contacto con sus bases, la cultura del diálogo, la reflexión de las bases en la búsqueda de las soluciones, en la que todos aprenden y socializan el pensamiento y que ella trasmite con claridad y honestidad. Es la creación del pensamiento en las bases y su surgimiento hacia arriba, es la forma de compatibilizar los intereses individuales con los intereses sociales. Es la enseñanza que trasmite desde la ancestral cultura kandirense.

Conscientes de que la cultura de los pueblos es muy amplia, cuando aquí hablamos de “Aporte cultural. . .” nos estamos refiriendo a un aspecto determinado de la cultura. Otros se han dedicado a sus costumbres, a su música, su danza, su alimentación, su religión, a los hechos que conforman su historia, aquí intentamos introducirnos en el reconocimiento de los valores y principios que le dan identidad, sobre los que se asientan sus relaciones sociales, económicas, los que dan fuerza a su derecho a existir a pesar de los continuados intentos por conseguir su eliminación y finalmente su aporte para nuestra sociedad regional, nacional e internacional. Si bien el espacio de la cuenca amazónico-platense es inmenso y en ella existen pueblos muy diferentes, se puede asegurar que las condiciones ambientales existentes han generado una línea central cultural, cuyos aspectos positivos es responsabilidad de la élite pensante comprometida el rescatar, dejando los negativos para la superficialidad de nuestros detractores, los que muchas veces están dentro de nuestra misma sociedad.

La población americana tiene sus orígenes en migraciones del resto del planeta. Las más antiguas, entre los 60.000 y 12.000 años antes de nuestra era (a.n.e.) penetraron por Alaska durante la última glaciación, las primeras fueron de origen mongol y ocuparon todo el continente, si bien fueron desplazadas por posteriores inmigraciones de nivel cultural superior, dejaron su herencia genética. Otra vía de ingreso fue el sur del continente a partir de Australia, también durante la última glaciación. Las inmigraciones de nuestro interés son las que se produjeron atravesando el Atlántico a partir de Indonesia y penetraron por las costas de Perú, Ecuador y Colombia. La primera de ellas atravesó el continente y se asentó en el oriente de Brasil y Paraguay, son los Tupi-guaraní. La segunda, la familia Arawak, ocupó la cuenca amazónico-platense, rebalsó por la costa del Caribe y ocupó las Antillas Menores y Mayores, llegando a ocupar parte del sureste de Norteamérica. Hubo una tercera migración, de los Caribes, quienes ocuparon las Antillas Menores y desplazaban a los Arawak (Tainos) en las Antillas Mayores cuando apareció Colón, cortando este proceso, aunque algunos especialistas sostienen que la migración Caribe era un desprendimiento de la guaraní, que se desplazó hacia el norte.

Desgajamientos de la familia Arawak son, entre otros, los Mojos y Baures en Beni y los Chane en Santa Cruz, los últimos llegaron a ocupar el sur de Cochabamba. El noreste y este de Chuquisaca, el Chaco, pasando por Tarija hasta el noreste Argentino.

A la zona de los contrafuertes andinos y la llanura amazónica-platense los guaranís dieron el nombre de Kandire, la Tierra sin Mal. Palabra que tiene un origen sagrado de la cosmovisión guaraní. Debido a la persecución religiosa a la que la sometió los jesuitas, permaneció clandestina, hasta que el etnólogo León Cadogan la recuperó. El mito relata la transición de la vida a una espiritual sin pasar por la muerte. Los hombres ejemplares de la comunidad, de los primeros tiempos, mediante cantos, danzas y ritos sagrados lentamente se transformaban en luz, alcanzando de esta manera su Kandire, un lugar en el que encontraba todo lo que en vida ansiaban como su felicidad. Esta creencia religiosa utilizaron los chamanes guaranís para provocar las migraciones desde Paraguay y Brasil hacia el occidente, región donde se encontraba Kandire, su paraíso terrenal, la Tierra sin Mal, de gente buena, con abundancia de comida y del metal, ya que su lugar de origen, a causa de la sequia del siglo IX, se había empobrecido, se había convertido en una tierra del mal.

En el territorio de la Bolivia actual, los contrafuertes y pie de monte andinos estaban ocupados por los pueblos chanés, gente pacífica, generosa, trabajadora y con una agricultura floreciente, zona que fue identificada como Kandire, ahí llegaban los guaranís generando el mestizaje, posteriormente conocido como chiriguano, también llegaron al norte argentino y a la amazonia peruana.

Es de interés especial para nosotros las que se produjeron en el 1513 y 1518. El Inca Waina Kapak envió a su ejército, uno comandado por Huancané y otro por Condorillo, a conquistar a los chanés por ser un pueblo numeroso y de gente trabajadora, cualidades que despertaron las ambiciones del invasor. Al mismo tiempo consolidarían su autoridad sobre los pueblos sometidos del Kollasuyu, quienes amenazaban con rebelarse. El Grigotá, título equivalente al de Presidente, por su elección consensuada en las bases, consciente de su debilidad, ya que no poseía ejército, acepto las ofertas de amistad de Huancané, en el fondo, de sometimiento ya que tuvo que entregar 40.000 chanés para los trabajos en las minas de Saipurú y de Samaipata. Después de una gira que realizó el cortejo de Huancané y Grigotá, la que llegó hasta los Jarayés, llegaron hasta los Llanos del Grigotá 5.000 kereimbas (guerreros) del Itatín, donde formaron con los chanés un ejército de 20.000 hombres, con los que vencieron a Huancané y a Condorillo. Un tercer ejército enviado desde el Cusco al mando de Turumayo, también fue vencido.

En esta posición, el Grigota aprovechó para expulsar a los guaranís, quienes tenían pretensiones hegemónicas. De esta manera el Grigotá es el único Libertador que hubo en nuestras tierras y que el centralismo se resiste a reconocer, incluso se lo debe considerar como Libertador del Kollasuyu ya que expulsó a los ejércitos que lo dominaban.

Por otro lado la confederación de las comunidades de Kandire, organizadas como una red de pueblos libres, de haberse consolidado la autoridad de Grigotá, se hubiera ampliado como una confederación de pueblos de Kandire y Kollasuyu. Cuando el ejército del Grigotá se había desmovilizado un nuevo ejército de Itatines destruyó el germen de confederación y eliminó a Grigotá.

Posteriormente en la década del 1530 se produjeron las invasiones españolas, una por el norte, de donde procedía Andrés Manso, fundador de La Barranca y Santo Domingo, en territorio chané-chiriguano, la otra por el sur, de la que provenía Ñuflo de Chaves, fundador de Nueva Asunción y Santa Cruz de la Sierra en tierras chané-chiquitanas.

El conflicto jurisdiccional fue sometido a la autoridad del Virrey de Lima, Don Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, quien firmó el documento de creación de la gobernación de Mojos, la que se extendía por el este hasta la Línea de Tordesillas, hasta el río Amazonas por el norte, por el sur, después de la muerte de Andrés Manso incorporó la Gobernación de Manso y con la creación de la Audiencia de Charcas tuvo jurisdicción hasta la gobernación de Asunción. Erick Taremacúa estima en 3.000.000 de Km2 la extensión de la Gobernación de Mojos, una superficie superior al doble de la del Virreinato. La fundación de la Gobernación de Mojo expresa una vigorosa política expansiva del Virrey Cañete, para lo cual necesariamente se fundó su Capital, Santa Cruz de la Sierra, como centro de expansión de la Gobernación.

La política centralista encabezada por el nuevo virrey Toledo marca la decadencia e histórico encogimiento de esta gobernación, con el nombre de Santa Cruz, hasta ahora con una hegemonía centralista, que sigue despreciando el territorio por una mezquina reivindicación capitalina.
La fundación de los distintos enclaves coloniales obligó a los nativos a organizar una defensa nativa, cuyos hitos principales en esta etapa inicial fueron la destrucción de Nueva Asunción, la destrucción de La Barranca, donde ejecutaron al Cap. Cabrera y todos sus soldados, la destrucción de Santo Domingo, donde ejecutaron a al Cap. Andrés Manso y sus soldados, luego ejecutaron a su reemplazante, el Gob. Pedro de Castro y sus soldados, entre otras victorias en el sur. Finalmente, después de algunas bajas que le hicieron a los soldados de Ñuflo de Chaves, en Mitimi lo juzgan y condenan a muerte por traición, ya que los nativos lo sirvieron durante más de dos décadas, ofrendaron sus vidas en calidad de vanguardia de la columna invasora de Chaves, hacían los trabajos de transporte de las vituallas de la tropa invasora, entregaron los conocimientos necesarios para las expediciones, alimentaban a la tropa e incluso le proveyeron sus mujeres, ya que los invasores no las traían desde sus tierras. Ñuflo de Chaves ante la rebelión nativa arremetió con saña contra los nativos, por lo que en calidad traidor fue ejecutado por el gran jefe, Mburuvichaguazu Buertenei, el 1568.

La defensa del territorio libre de la Chiriguania fue una larga guerra de resistencia, la que se prolongó por 330años, hasta el 1892, año en que fueron definitivamente vencidos los nativos en la batalla de Kuruyuky, con la muerte de su Mburuvichaguazu, el Chapiaguazutumpa, el 29 de marzo de ese año. A lo largo del tiempo fue quedando sembrado de muchos héroes y hechos épicos que todavía la historia cruceña no ha recogido. La rebelión de los pueblos altiplánicos, como la de Tupaj Katari y Tupaj Amaru el 1780-1781 resulta pequeña frente a los 330 años de resistencia de los nativos de la Chiriguania libre. Su negación por el centralismo es la prueba más clara de que nuestros pueblos están sometidos a una transculturización colonial, la que es tenazmente resistida gracias a la conciencia de tener un pasado de pueblos libres y soberanos y su aspiración irrenunciable a recuperarlo.

La presencia de la Chiriguania libre fue un elemento de permanente inspiración de las nuevas generaciones de mestizos marginados dando lugar a la llamada guerra por la independencia. En ella se destaca el Mburuvichaguazu Kumbay, el que adquiere el grado de General. Reforzó el ejército del Gral. Belgrano con 2.000 kereimbas, también colaboró al Cnel. Arenales y a las guerrillas de Padilla. Los kerreimbas del Gral Kumbay, bajo la jefatura del Mburuvichaguzu Guariyu y bajo las órdenes del Coronel Ignacio Warnes, tuvieron una valiosa participación en la victoria de la batalla de La Florida. Desde la Chiriguania libre, en Membiray nace el primer grito libertario de Santa Cruz, el 10 de Setiembre de 1810. Gracias al apoyo de los chiriguanos, dado al Cnel. Antonio Suarez, que con el cura Salvatierra, Cañoto y los kereimbas provocaron el 24 de Setiembre en la ciudad de Santa Cruz. La Chiriguania libre también sirvió de refugio a los patriotas que hostigaron la autoridad del Cnel. Aguilera durante nueve años, hasta que los Patriotas, conocidos como los guerrilleros de Saipurú, nuevamente retoman el control de Santa Cruz el 14 de febrero de 1825.

Después de 15 años de lucha, la alianza de los liberales, representados por Sucre y Bolívar y los monarquista, a último momento transformados en independentista, selló la independencia de Bolivia imponiendo un nuevo centralismo con un contenido cultural, artificialmente español, responsable de la marginación de los Departamentos y naciones nativas, cuya nefasta consecuencia es un permanente achicamiento del territorio nacional. A nivel departamental, el racismo españolista ha mantenido a la población permanentemente dividida imposibilitando la defensa efectiva de sus intereses y generando condiciones que han dado lugar a siete vergonzosas invasiones de hordas altiplánicas, respaldadas por el ejército colonial y centralista, con su secuela de muertes y humillaciones, cuyo efecto no es otro que el de profundizar las diferencias y alimentar sentimientos separatistas, los que nos convencen de que la única salida para un futuro unido de Bolivia es su transformación en un Estado Federal.

Los principales aportes culturales que podernos extraer del devenir histórico de los pueblos nativos alimentados por la cosmovisión kandirense, en beneficio de la sociedad regional y universal, los podemos resumir como sigue:

Fortalecimiento de la identidad regional.

  • Las victorias sobre los ejércitos del Inca Waina Kapak
  • La epónima figura del Libertador Grigotá
  • La heroica defensa de la libertad, de más de 330 años, de los herederos de Kandire, con miles de valerosos mártires sacrificados por la libertad.
  • El aporte a la lucha patriota por la independencia de Bolivia.

Valores de la Cultura Chané.

  • Comunidades pacíficas, fundadas sobre la cultura del diálogo
  • Basadas en el principio de libertad
  • Sociedad de trabajo, respetuosa de la hermana naturaleza
  • Propiedad individual
  • Democracia participativa.
  • Sociedad horizontal
  • Principio de la solidaridad
  • Diversidad y respeto al otro
  • Complementariedad de los diversos
  • Vigencia de la reciprocidad
  • Sociedad del amor y la sencillez.
  • Sociedad humanista

Modelo de una Federación Humanista.

La imposibilidad de un entendimiento fraternal entre etnias tan diversas exige una sociedad asentada en el modelo humanista de Kandire y Kollasuyu, sobre las siguientes bases mínimas:

  • Unidad nacional y departamental.
  • Constituir una federación humanista con los valores de la cultura chané
  • Con autonomías nativas y municipales a nivel departamental.
  • Un Consejo Ejecutivo Nacional con un representante por Estado.
  • La Presidencia rotatoria sin capacidad de decisión
  • Regiones departamentales, municipales, nativas y especificas con y sin continuidad física
  • Asambleas nativas, municipales, departamentales, regionales y federales
  • Una federación dinámica cuyas características se modificarán según la voluntad de las bases

La sociedad asentada sobre la apropiación del excedente del trabajo, a causa de la creciente dificultad al acceso a las riquezas, todo mejoramiento de la productividad trae inevitablemente nuevos tensionamientos sociales y el consecuente debilitamiento del poder, colocando al sistema en una situación de crisis terminal al no ofrecer alternativas de solución dentro del sistema. La reflexión teórica que realizamos en “Humanismo primitivo, civilización y humanismo superior” indica que la única alternativa, de contenido humano se encuentra en lo que denominamos “humanismo superior” (Ver http://humanismochane.blogspot.com) .

Las cualidades más destacables del humanismo superior son:

  • Rechazo de la violencia en la solución de los problemas
  • Eliminación del poder vertical
  • Democratización del conocimiento
  • Autoridad surgida desde las bases y responsable ante ellas
  • Nacimiento del Estado administrador
  • Propiedad individual
  • Democracia participativa y de diálogo
  • Producción sostenible en equilibrio con la naturaleza
  • Profundo respeto a los derechos humanos y a la hermana naturaleza

En las tierras del Libertador Grigotá
23 de marzo de 2012

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