ArtículosIniciosemana del 5 de NOVIEMBRE al 11 de NOVIEMBRESusana Seleme Antelo

De patrimonios, regalos y aritmética política

El programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) informa que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en Bolivia esta severamente limitado por la calidad del empleo, el nivel de los salarios y la distribución primaria del ingreso (octubre 2012). En otras palabras, pésima calidad del empleo, bajo nivel de salario y pobre distribución del ingreso

Queda muy mal parado queda el estribillo “vivir bien” con  el que sedujeron a tanta gente los hombres y mujeres del Movimiento al Socialismo (MAS), paraguas político del presidente Evo Morales. Él y los suyos han perdido el sentido de solidaridad social y compromiso democrático con bolivianos-as dentro y fuera del país. Por eso les daba lo mismo quién ganara las elecciones en Estados Unidos de Norteamérica, como manifestaron las más altas autoridades bolivianas, sin importarles la ideología de aquellos candidatos.

No daba lo mismo quién ganara, porque ganó el demócrata Barak Obama, frente a su rival republicano, conservador a rajatabla. Una diferencia de fondo y de principio entre ambas opciones es precisamente la solidaridad con sus conciudadanos y con los inmigrantes que ahí habitan. Y ganó Obama con el voto latino, muchos bolivianos compatriotas de Morales y no precisamente ricos; con votos asiáticos, afro-americanos, clase media y popular, mujeres y jóvenes.

Esa sociedad multicultural con luces y sombras volvió a votar por Obama con la esperanza de que los libere de la crisis económica que los agobia, que haya pleno empleo, o lo más cerca a esa justicia distributiva, y para que cumpla con sus proyectos migratorio y de salud, boicoteados por republicanos.

A Morales y compañía les daba lo mismo, y por eso hacen gala de un recalcitrante anticapitalismo, aunque el país del Norte sea el mejor socio comercial de Bolivia. Tanto  que deja superávit,  aún sin  gozar hoy de exportaciones  libres de impuestos (ATPDA por su siga en inglés) a cambio de una lucha frontal contra la producción y el tráfico de cocaína, que el gobierno no cumplía y esa ventaja feneció. Esa es la razón de las malogradas relaciones diplomáticas entre ambos países, no el anticapitalismo furibundo, sino las visiones diametralmente distintas sobre los cultivos excedentarios de coca y la producción de cocaína.

Y este preámbulo viene a cuento de elucubraciones de aritmética política  de voceros masculinos y femeninos de Morales, para justificar el incremento patrimonial del ‘jefazo’ que subió a más de triple . Al asumir la Presidencia, en 2006, declaró bienes por valor de Bs. 779.423 ($US  113. 618,  al cambio oficial: Bs. 6,86 x dólar). Al cabo de casi siete años (asumió el gobierno el 22.1.2006) su nuevo patrimonio llega a Bs 2.705.058:  lo triplicó con yapa.

¡Y los voceros se enredan argumentando que es el presidente ni de lejos  se acerca a la fortunaza de los Kichner en la Argentina ¿cómo hizo para triplicarlo, si hay gente que trabaja toda su vida, y a sus 50 y pico de  años, ni por asomo acumula esa cifra?

Hagamos aritmética simple: el ‘jefazo’ gana Bs.15.000 al mes y nadie en Bolivia podrá ganar más que él (salvo, dicen, los profesionales de la estatal petrolera, que se había quedado sin ninguno). Sin embargo, engatusaron a la gente  con matemática falsaria: no contabilizaron que Morales no paga vivienda pues vive en la residencia presidencial y por lo tanto, tampoco paga alimentos, luz, agua, teléfonos, autos, gasolina, viajes por aire o por tierra. Poniendo a valor de mercado esos ítems, mas sus carísimos trajes de lana ‘baby alpaca’, su salario ascendería a casi el triple de lo que alardean que gana. Es decir, no Bs. 15.000 sino Bs.40 mil, más o menos.

¿Y quién paga los ítems no contabilizados? El Estado y los contribuyentes, con el agravante de cero transparencia ni rendición de cuentas alguna. Sin más argumento que la abusiva austeridad socialista del siglo XXI y mucha demagogia, redujeron 50% el sueldo a catedráticos con más de 20 años de ejercicio y a muchos profesionales, en una impostura más a costa de estudios, del conocimiento y la meritocracia.

Si durante los siete años que Morales gobierna Bolivia, no hubiera gastado un pinche peso, ni siquiera en la pensión de su hijos, sus ahorros deberían ascenderían a  Bs 2.160.00, y ni con viáticos se llega a Bs. 2.705.058. Ahora dice que los campesinos originarios, en cada viaje que hace a provincias,  le han regalado en total 500 ponchos tejidos, cuyo monto asciende a $us 100.000, es decir $US 200 cada uno, o Bs 1.372.

¡Vaya que pudientes los campesinos originarios de Bolivia, que le regalan al presidente un poncho cuyo valor es superior al sueldo básico: Bs. 1000. Morales y sus hombres tampoco parecen saber que existe la Ley del Funcionario Público, a quienes  les  está prohibido recibir regalos de tipo alguno, menos aún objetos de valor.

Si legalmente solo pueden incrementar su patrimonio quienes cumplen el ciclo reproductivo del capital: dinero-mercancía-dinero incrementado, o plusvalía según la preferencia, o simplemente reproduciendo el capital ¿dónde está su anticapitalismo recalcitrante?  ¡Eureka! La fuente de ingreso no contabilizada ¿podría provenir del cato de coca, que tiene Su Excelencia en el Chapare? ¿O lo tiene alquilado?

La hoja de esa región se usa como materia prima de la cocaína, por al ser larga, amarga, enervada y dura según me confirmó un taxista que masticaba coca de los Yungas, la única apta para ese fin.“Esta es de la buena, la otra del Chapare no sirve,” dijo. La interrogante queda: los otros ingresos del ‘jefazo’ ¿de dónde provienen, que no sea de elucubradas operaciones aritméticas, a la hora nona, sin la más mínina transparencia y ajena al imperio de la Ley?

Según un estudio de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD: 2008), la producción de la hoja de coca representa el 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para ese año, que se registraron 30.500 Ha. de coca. Este total reportó un potencial productivo de 54.000 toneladas, de las que 36.200 habrían sido destinadas a las ilícitas actividades del narcotráfico en el país.

En el mercado autorizado del Chapare, se vendieron 2.257 toneladas por 13.790.270 dólares, y fuera del mercado se comercializaron 24.103 toneladas a un costo total de 132.567.974 dólares.

Si en 2012, disminuyó a 27.000 Ha. por reducción forzada, esa intervención  no llegó el tropical Chapare, santuario intocable del doble presidente Evo Morales: de Bolivia y de las 6 Federaciones de cocaleros de esa zona.

Como recuerda el periodista Jimmy Ortiz en su columna virtual: Comentando la noticia, donde cita a Fontanarrosa «el dinero es el único dios que no tiene ateos». El dinero tampoco debería tener a quienes se jactan de ser anticapitalistas, pero acumulan dinero.

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