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¿Por qué hay tan pocas mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas?

Por: Julia Martínez Murillo

Fuente: BEZ

Aunque el número de mujeres en carreras vinculadas al ámbito de la salud y la biología es muy alto (68,61% en medicina; 70,17% en farmacia y 63,24% en ciencias biológicas), la cifra en otras como la física (28%), la ingeniería electrónica (13%) o la informática (15%) muestran una clara falta de interés de muchas de ellas por profesiones vinculadas a las ciencias naturales y la ingeniería.

Estas cifras muestran que la presencia de mujeres en carreras y estudios de los ámbitos STEM -siglas en inglés comúnmente empleadas para referirse a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (Science, Technology, Engineering and Mathematics)- es muy escasa.

De nada sirve la gran demanda de profesionales de ámbitos STEM para convencer a las estudiantes a elegir una carrera de ese campo

De nada sirve la gran demanda de profesionales de ámbitos STEM para convencer a las estudiantes a elegir una carrera de ese campo. Precisamente, esta demanda no se cubre en muchos casos por falta de aspirantes a estas profesiones que cumplan con los requisitos necesarios para poder desarrollarse profesionalmente en un entorno cada vez más competitivo. Tal y como explica Milagros Sáinz en el estudio Se buscan ingenieras, físicas y tecnólogas, “la presencia femenina en ámbitos tecnológicos, cuando la hay, se concentra en puestos de apoyo tales como desarrolladoras de web, analistas de sistemas o administradoras de bases de datos”.

“Por lo general, existe la creencia de que las mujeres son más capaces de desa­rrollar habilidades vinculadas a la lectura o los idiomas, habilidades estas que se han entendido como congruentes con el rol de género femenino. De igual modo, existe la creencia ampliamente compartida de que los chicos son mejores que las chicas en asignaturas que se consideran congruentes con el rol de género masculino, como las matemáticas, la física, la tecnología o el mundo científico en general”, señala Sáinz. Esto implicaría unas creencias sociales entre los propios adolescentes que de poco ayudaría a la igualdad entre hombres y mujeres.

“Dado que se espera que las mujeres no rindan bien en ese terreno, las chicas evitan matricularse en los ámbitos ligados a la tecnología. Y, de igual manera, se espera que los chicos rindan peor en lenguas que sus compañeras y que tengan por consiguiente menos interés por las materias lingüísticas”, indica Sáinz.

Imagen negativa

Según varias investigaciones mencionadas en el libro, los grados STEM son percibidos como carreras menos adecuadas que otras de ámbitos diferentes para conseguir metas comunales vinculadas al rol de género femenino, “tales como ejercer cuidados o trabajar en contacto con personas”, ejemplifica el estudio.

Pero, ¿qué explicación tiene la escasa presencia de mujeres en los empleos STEM?. Según la investigación realizada en el estudio, las profesiones de este ámbito podrían generar una imagen negativa entre la gente joven, así como de las personas que trabajan en ellos. “Se percibe que son gente rara (frikis, palabra procedente del inglés freak), con apariencia física desaliñada y muchas veces informal, así como con falta de objetivos que impliquen colaborar con otras personas y beneficiar a la humanidad. Esto atrae poco a las mujeres y cada vez menos a muchos hombres que aprecian más los valores comunales (beneficiar a la sociedad) frente a los valores agénticos (interés por obtener logros personales)”, advierte Sáenz.

Trabajo y familia

No obstante, la escasa de participación de las mujeres no solo ocurre en este ámbito. El exceso de trabajo y, con ello, las dificultades para conciliar vida laboral y familiar, generan una gran insatisfacción entre mujeres y hombres, pero afecta más a las primeras debido a que son ellas quienes “tienden a asumir las responsabilidades familiares y del hogar”, según apunta el estudio.

Es necesario explorar el contenido de los programas de conciliación familia-trabajo que se aplican en muchas organizaciones

Según se sugiere en el estudio, “por una parte, es necesario explorar el contenido de los programas de conciliación familia-trabajo que se están ponien­do en marcha en muchas organizaciones y, por otra, estudiar en qué medida dicho contenido sirve para atraer y retener a mujeres en estas organizaciones”.

“En este sentido, estudios recientes sugieren que las organizaciones pueden beneficiarse de aplicar políticas avanzadas de fomento de la conciliación familia-trabajo, pues la misma parece ser un elemento decisor clave del tipo de empresa que se elige para desarrollarse profesionalmente”, añade.

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