ArtículosInicioSaul J. Escalerasemana del 30 de ENERO al 5 de FEBRERO del 2017

REPORTE PGnet No. 429: BOLIVIA Y EL CAMBIO CLIMÁTICO – Conclusiones y Recomendaciones

por Hernán Zeballos, Ph.D.

Los primeros diez días del mes de noviembre nos han presentado la fase dura del cambio climático del cual Bolivia comienza a tener sus primeros impactos: pese a estar en los meses de primavera, persisten bajas temperaturas y falta de lluvias, lo cual ya ha determinado una sequía severa que se refleja en los escasos volúmenes de agua que quedan en los embalses que proveen agua a las principales ciudades del Altiplano. En La Paz: el sistema de presas conformado por Ajuan Khota y los embalses Incachaca, y Hampaturi y las cuencas de Tuni y Milluni muestran niveles muy bajos de agua. Como resultado un inesperado programa de racionamiento de agua a 94 zonas de la ciudad anunciado el 9 de noviembre. Lo mismo se da en Oruro, Potosí y Cochabamba.

Por todo lo anterior, las autoridades deberían leer cuidadosamente el capítulo de conclusiones y recomendaciones del estudio del INESAD, del cual resumiré los aspectos más destacados. “Este estudio constituye el esfuerzo más completo que se ha hecho hasta ahora para evaluar los impactos del cambio climático en Bolivia. Incluye efectos directos, indirectos y dinámicos en todos los sectores, en todos los municipios, en todos los años desde el 2000 hasta 2100. La metodología empleada para este fin consistió en la utilización de un Modelo de Equilibrio General Computable. Los MEGC han demostrado ser una herramienta muy valiosa para estudiar los efectos del cambio climático en el largo plazo en toda su magnitud y riqueza.

Las simulaciones analizadas en el documento sugieren que los efectos indirectos y dinámicos del cambio climático son entre dos y cuatro veces mayores que los efectos directos. Ignorar estos efectos indirectos y dinámicos resultaría en una subestimación de los impactos totales del cambio climático.

Entre todos los impactos investigados en los escenarios A2 y B2, el aumento en la frecuencia y la severidad de inundaciones en las tierras bajas demostró ser el que implicaría los mayores costos para Bolivia. Las inundaciones destruyen stocks de capital público (caminos, escuelas, hospitales, redes eléctricas, etc.) y privado (casas, ganado, etc.) y por eso tienen impactos dinámicos e indirectos muy importantes. En términos de mitigación y adaptación al cambio climático, los bosques son nuestro mejor aliado. Los bosques no solamente captan CO2 sino también funcionan como esponjas: absorben precipitación cuando llueve y guardan la humedad para tiempos sin lluvia. Crear la resiliencia ante la variabilidad climática demostró ser la mejor alternativa para crear resiliencia contra el cambio climático. De hecho, 97% de las variaciones en temperaturas y precipitación durante los últimos 100 años se explican por variabilidad climática y solamente 3% por cambio climático. El estudio recomienda concentrar la atención en problemas que ya son urgentes, y que seguramente van a ser más críticos en el futuro:

  • Inversiones en sistemas de agua potable y agua para riego serán necesarias dado el creciente nivel de escasez que se experimentará por el gran aumento en demanda y la probable reducción en la disponibilidad de aguas superficiales debida al cambio climático. Sin embargo, evitar inversiones en infraestructura de riego y agua potable en áreas dónde es probable que no habrá suficiente agua para alimentar estos sistemas.
  • Ordenamiento territorial y manejo de la migración interna pueden ayudar a limitar el número de personas que habiten en áreas altamente vulnerables a eventos climáticos adversos y pueden prevenir posibles conflictos sobre recursos escasos (como agua y suelos fértiles).
  • Prevención de pérdidas debido a la variabilidad en las precipitaciones. Buenos sistemas de riego pueden aliviar el problema de lluvias impredecibles. Además, es esencial controlar la deforestación para no exacerbar el problema de inundaciones en las tierras bajas.
  • Reducciones de vulnerabilidades en general a través de educación, urbanización y desarrollo en general. Esto mejoraría la capacidad adaptativa de la población, así reduciendo los impactos indirectos adversos.
  • Reducción de la contaminación de recursos hídricos a través de la limpieza de aguas contaminadas por la actividad minera, centros urbanos, y actividades industriales. Esto incrementará el agua disponible para riego y otros usos que no requieran potabilización. En el futuro, con los avances tecnológicos esperados, también puede contribuir a la producción de baterías de litio, importantes para el almacenamiento de energía renovable en todo el mundo y habrá mucho espacio para mejorar la eficiencia energética, la cual actualmente es muy baja en Bolivia.
Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba