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La imbecilidad en el manejo económico del populismo

Por: Marcelo Álex Mendoza Castro

Marcelo Mendoza
Marcelo Mendoza

Actualmente muchos países de América, y desde hace décadas atrás vienen considerando al populismo como la fuerza dogmática salvadora y liberadora de los pueblos, aspecto que también en nuestra nación tomo eco, y hoy por hoy por este motivo gran parte de nuestra economía ha sucumbido a ello.

Siempre bajo el lema de que el populismo puede dar voz a grupos que no se sienten representados por las elites políticas y de que el populismo puede movilizar a sectores excluidos de la sociedad, y demás subjetividades que no vale la pena mencionarlas en el presente análisis.

Sin embargo, y en el caso particular de nuestro país y su realidad actual económica y financiera negativa, de la cual casi estamos llegando a un muy probable default, resulta necesario entender que el populismo desde la perspectiva económica para entender por qué estamos como estamos hoy. Se puede definir, tal como lo describen acertadamente en su ensayo Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards en abril del 1989 (La macroeconomía del populismo en la América Latina), “como un enfoque de la economía que enfatiza el crecimiento y la distribución del ingreso y resta importancia a los riesgos de inflación y financiamiento deficitario, y a las restricciones externas y la reacción de los agentes económicos a políticas agresivas no basadas en el mercado»

En este contexto, llama mucho la atención que esta definición realizada un poco más de hace 36 años, de manera sencilla describa y en el caso particular de Bolivia, lo que estamos viviendo en la actualidad.

Siendo aún más específicos, estos autores describen 3 fases de estos ciclos populistas, en donde no solo existe un aumento de la inflación en una primera fase, mismo que es camuflado por un crecimiento del PIB dada condiciones adecuadas de las materias primas a nivel internacional, además de mayores importaciones.

Para después pasar como segunda fase, dado los elevados gastos a nivel interno, a marcados déficit presupuestarios, y por ende a una estanflación gradual, ya que, el PIB y las reservas internacionales tienden a bajar.

De igual manera, y considerando las dos fases ya pasadas, es que se llega a una rápida inflación, y caída brusca de los salarios reales.

Para que finalmente, dado el descalabro y mal manejo económico, todo esto tenga que ser heredado por un nuevo gobierno con políticas liberales en busca de la estabilización de la economía, y del cual necesariamente tenga que recurrir a préstamos de los organismos internacionales financieros para poder salir adelante.

Por este motivo, es que la imbecilidad en el manejo económico del populismo, es que estas fases al ser dinámicas y marcadas notoriamente por ciclos de contracción, recuperación y auge, constituirán un desafío marcado y esencial para el nuevo gobierno de turno.

De manera particular, si esto ocurre en nuestra nación, este nuevo gobierno tendría que tener esencialmente la cimiente de una economía libre de mercado, lo cual conllevaría a realizar ajustes radicales y muy necesarios, para poder revertir todo lo dejado por el “populismo”, caso contrario esta herencia de la imbecilidad en el manejo económico, puede constituir de no hacerse correctamente y de manera adecuada, el punto de partida, para que nuevamente retorne el “populismo económico”.

Marcelo Álex Mendoza Castro

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