
Análisis realizado por el diario El Día
La ejecución de Leonardo Vaca Díez Gentile y Harold Méndez en Santa Cruz, con más de 100 disparos, confirma el grado de penetración de redes criminales en Bolivia. El propio gobierno admite que “matones a sueldo” provenientes del exterior están operando en el país, lo que refleja un escenario de inseguridad transnacional que sobrepasa la capacidad de control del Estado.
La violencia utilizada no es un hecho aislado: se vincula a clanes organizados que usan a Bolivia como territorio de ajustes de cuentas y operaciones ilícitas. La captura de cuatro colombianos sospechosos abre interrogantes sobre la magnitud de la infiltración extranjera en actividades delictivas
Sin embargo, preocupa que la respuesta oficial se limite a declaraciones, cuando lo que se requiere es una política de seguridad integral, con inteligencia, control fronterizo y cooperación internacional real. Mientras tanto, la ciudadanía queda expuesta a una violencia extrema que erosiona la confianza en la autoridad.



