ArtículosIniciosemana del 2 de ABRIL al 8 de ABRILSusana Seleme Antelo

“Oportunidades vitales”

Son aquellas descritas por Ralf Dahrendorf[1] en su libro del mismo nombre, como pauta fructífera para comprender el desarrollo y el progreso de las sociedades humanas. Y menciona algunos: “El descubrimiento de América abrió nuevas oportunidades vitales, igual que lo hizo la invención de la imprenta, la reforma del Cristianismo debida a Martín Lutero, y el giro copernicano en la experiencia humana de la tierra, el sol y el universo… Sin embargo, las oportunidades vitales poseen algún significado para los seres humanos, posiblemente no para todos, y en cualquier caso no de manera inmediata….Pero este significado arranca de un punto concreto y comienza a expandirse paulatinamente, lo que constituye un proceso importante de la Historia. ”[2]

Dahrendorf hace hincapié en que “las oportunidades vitales del hombre pueden ampliarse; los hombres pueden desarrollarse en relación con sus oportunidades vitales… evolución que constituye la pauta del proceso histórico” para llegar a una conclusión: “la historia de la humanidad, lejana o incierta, únicamente alcanza significación para los seres humanos en la medida en que aumenta la libertad. En cierto sentido la tarea de la libertad es la misma en todas las épocas, es la tarea de la sociedad abierta”.[3]

La relectura de las “Oportunidades Vitales” cabe como anillo al dedo para pensar la sociedad boliviana, confrontada a tantas oportunidades vitales a lo largo de su historia. Muchas de ellas, dejadas pasar de lado por desafortunadas coyunturas políticas y sociales con marcado énfasis en patrones ideológicos de abigarrado corpus teórico-práctico, que limitaban y limitan la libertad a la que alude Dahrendorf, en sociedades abiertas.

Un ejemplo actual son las oportunidades vitales que se vislumbraba en el gobierno de Evo Morales, como signo de tiempos nuevos, pues se alzaba en 2005 con 54% de los votos, rompiendo la dispersión del voto hasta ese entonces. Lo inédito era la composición del nuevo bloque en el poder que echó por tierra el “apartheid” político-étnico-racista impuesto a los indígenas bolivianos desde la Colonia. Evo Morales Ayma se declaraba indio, siendo mestizo, y su victoria contundente, entre otros factores, estuvo determinada por la vieja práctica sindical de Morales, presidente hasta hoy de las poderosas 6 Federaciones de Cocaleros de Cochabamba, cuya producción de hoja de coca se destina totalmente a la producción de cocaína.

Este dato fue casi ignorado por moros y cristianos y subsumido ante las ganas incontenibles de cambio en la gran parte de la sociedad boliviana. Deseo abonado por el repudio al sistema de partidos políticos, a la política económica neoliberal, incluida la capitalización-privatización de años anteriores, que para gran parte de la población fue una política antinacional que ahondó la pobreza de las masas. Deseo de cambio, también con un giro a la izquierda, aunque el MAS tuviera y tenga en su seno diversidad de fuerzas sociales, sindicales, cocaleras, campesinas, corporativas e intelectuales, éstos de la vieja ortodoxia marxista-leninista.

Nadie o muy pocos vislumbraron entonces el poder de los sindicatos cocaleros, cuyo jefe sigue siendo el presidente de la exRepública de Bolivia, hoy Estado Pluricocalero, opinan algunos periodistas, entre otras cosas, porque son los cocaleros quienes definen el destino nada menos que del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro-Sécure (TPNIS).

Ese parque, territorio ancestral de indígenas chimanes, yuracaré y mojeños, es una de las mayores reservas ecológicas del planeta. Ese territorio es el quieren sacrificar por una carretera, no como vía de integración y desarrollo, sino como “a rodovía de coca”, dicen en Brasil, para beneficio de cocaleros, ávidos por expandir la frontera agrícola de la hoja de coca, usufructuar del trasporte y tráfico de insumos y cocaína.

Sin haberlo imaginado, los indígenas del Oriente que defienden el TIPNIS, sin la fuerza numérica, ni política, ni sociológica de los aymaras, a los que el oficialismo les otorga preeminencia étnica en toda Bolivia, han puesto a Evo Morales en el banquillo de impostores y oportunistas. Su construida imagen de presidente indio, defensor de la ‘madre tierra’ y de los pueblos indígenas se cae como castillo de naipes ante la desafortunada insistencia de construir la carretera de marras, promesa electoral del candidato Morales en la campaña para su reelección de 2009, a los insaciable cocaleros, su poderosa base de sustentación política.
Nadie o muy pocos, tampoco vislumbraron los impulsos antidemocráticos, autoritarios, dictatoriales, amén de continuista “para siempre” como ha declarado el llamado ‘primer presidente indio’, impulsos cuyas consecuencias, luego de seis años, ya sufren la sociedad política y civil en Bolivia, con presos, perseguidos y exiliados políticos y cívicos.

Oportunidades Vitales hoy.

Después de tantas oportunidades perdidas, ¿no está Bolivia en un momento en el que puede ampliar sus oportunidades vitales e históricas, para labrar una nueva pauta del proceso histórico? Y cito a Dahrendrf otra vez para subrayar que “las oportunidades vitales del hombre pueden ampliarse; los hombres pueden desarrollarse en relación con sus oportunidades vitales… evolución que constituye la pauta del proceso histórico… en la media que aumenta su libertad”.

La sociedad boliviana será mejor comprendida mañana, si hoy asume la necesaria unidad política como vital oportunidad para recuperar la democracia conculcada por los impulsos totalitarios y “para siempre” del presidente Evo Morales y los suyos.

No se trata solo de la unidad de la oposición política a su gobierno, dispersa, desestructurada y sin capacidad de reacción ante los embates del autoritarismo, sino también de la sociedad civil, la organizada y la de pensamiento crítico, que deambula sin meta.

No es la unidad por la unidad solo para ganarle al gobierno unas elecciones todavía lejanas, en 2014: es la ‘oportunidad vital’ para que la débil oposición política, y también la sociedad civil tengan la posibilidad de ejercer y reconocer la sabia lógica de la política. La de los acuerdos, la negociación y los pactos tan vilipendiados, gracias a los cuales, sin embargo, pronto hará 30 años de recuperación democrática de las dictaduras militares.

‘Oportunidad vital’ para recuperarla hoy de los impostores que se subieron al carro de la historia con manto de demócratas, para luego mostrar lo que son: confusa rémora jacobino-estalinista-nacional-populista, revanchista étnica e implacable depredadora de los pueblos indígenas del Oriente y de la naturaleza.

‘Oportunidad vital’ para lograr la unidad política sin pensar solo en ‘primarias’, duplas o candidatos, sino para ofrecerle al país la opción de construir ciudadanía democrática más allá del voto, es decir, el ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos.

‘Oportunidad vital’ para dar fin a la degradación de la convivencia en democracia sometida a la judicialización de la política, violación de Derechos Humanos y Civiles, manotazos a la libertad de prensa y al pensamiento contestario, incompetencia en la gestión gubernamental e improvisación en la política económica.

‘Oportunidad vital’ para hacer un elogio a la democracia, cercano al “Elogio de la locura” de Erasmo de Rótterdam, que la elogió cuando la razón había perdido valor ante el mal ejercicio del poder. Elogio a la democracia sin más adjetivos que la defensa de los derechos del hombre, de la libertad y de la igualdad, sin extravíos ideológicos ni de izquierda ni de derecha.

‘Oportunidad vital’ para mirar y reconocer la totalidad del país, respetando sus diversidades múltiples, sus orígenes y sus históricas demandas de autonomía o federalismo, que no son separatistas.

‘Oportunidad vital’ para construir juntos una alternativa de gobierno seria, coherente y de largo plazo, que rescate al país del marasmo demagogo, anómico, casi suicida de hoy y termine con la protección a la expansión de la hoja de coca excedentaria que alimenta la criminal economía política de la cocaína .

‘Oportunidad vital’ para que entre todos y todas, en una mesa por fin redonda, construyamos políticas de reducción de la pobreza, no con paliativos ni bonos, sino con políticas de Estado para la educación, la salud y el empleo, verdaderas oportunidades vitales para la mayoría de la población boliviana.

‘Oportunidad vital’ para la reconstrucción del sistema político y de los partidos, revalorizar su papel como correas de transmisión entre el Estado, el gobierno y la sociedad, y para poner coto a los movimientos sociales cocaleros e informales-contrabandistas, lindantes con la delincuencia y el delito.

‘Oportunidad vital’ para ofrecerle al país partidos con ideología, estructura orgánica, programa, democracia interna y liderazgos, no mini-partidos o agrupaciones ciudadanas meramente electoreras, en las que el ciudadano carece de representatividad y participación políticas.

‘Oportunidad vital’ para tener partidos políticos que aspiran al poder, pero no como comparsas para provecho propio, repartir prebendas y corromper conciencias, sino para dar más oportunidades vitales a más bolivianos/as.

[1]Filósofo, filólogo, sociólogo, cientista político  alemán, nacido en Hamburgo,  en 1929 con nacionalidad británica,  fallecido en Colonia en  2009.
[2]Dahrendorf, Ralf Oportunidades Vitales pags 27-28. Espasa-Calpe, Madrid 1983.
[3] Idem pags 29-37.

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