
Bajo una lluvia constante y en plena noche recorrí la estación «21 de Mayo» del BRT, sobre la Av. Cañoto, en la zona de hospitales del primer anillo cruceño. Lo que se ve no es solo una estación cerrada: son puertas y ventanales de vidrio templado rotos y destrozados, evidencia de un deterioro estructural que avanza sin que nadie intervenga.
La infraestructura conserva su diseño original —paredes de ladrillo visto, vinilos decorativos con motivos de palmera, baldosas podotáctiles para personas con discapacidad visual, torniquetes de acceso— pero hoy es un cascarón dañado, desierto, expuesto a la intemperie mientras el tráfico pasa a su alrededor bajo las luces de la avenida.
Esta no es una estación aislada. Es parte de las 24 que conforman el sistema BRT del primer anillo, financiado con una inversión global de Bs 156.185.365 y un crédito de 37 millones de dólares gestionado por la Alcaldía. De Ñuflo de Chávez a «21 de Mayo», el patrón se repite: vidrios rotos, estructuras dañadas, millones de bolivianos convertidos en ruina urbana.
Es momento de que el Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra explique el estado real de cada estación del BRT y presente un plan concreto de reparación y seguridad, antes de que el deterioro sea irreversible.
Óscar Guillermo Yanne Banegas, periodista e Investigador independiente – yannenews.com




