Carlos Dabdoub ArrienIniciosemana del 29 de AGOSTO al 4 de SEPTIEMBRE

LA GUERRA DE LA EMANCIPACIÓN CRUCEÑA (1809-1825)

  1. EL PRIMER ALZAMIENTO INDEPENDENTISTA EN MEMBIRAY (1810)

Refiere José Mariano Durán Canelas (1888) que el fuerte de Membiray  situado a orillas del río Parapetí, distante a unos seis kilómetros del rancherío de Kaamí (actual Camiri) y construido en 1799 durante la gestión de Francisco de Viedma, gobernador de Santa Cruz, fue el lugar donde se produjo el primer alzamiento independentista en Santa Cruz. Esto habría ocurrido el 10 de septiembre de 1810. (Ver Correo del Plata de Santa Cruz. Viernes 3 de febrero de 1899. Año 1 Nº 29: 2. Información del doctor Pablo E. Roca).

Luego de la destitución del virrey en Buenos Aires (Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros) y la conformación de una Junta Revolucionaria el 25 de mayo de 1810, llegó a Santa Cruz el capitán argentino Eustaquio Moldes con la misión de conseguir la adhesión de los pueblos e impulsar el movimiento independentista cruceño. Para ello, tomó contacto con el segundo comandante deMembiray, el teniente coronel Antonio Suárez, que junto al capellán José Andrés de Salvatierra  y ‘Cañoto’ más los indígenas de las comunidades de Membiray, Choreti-Guasu, Kaami (hoy Camiri), se formó una fuerza militar de trescientos hombres montados y armados a su disposición, con más de mil doscientos indios de las misiones de Cordillera, «sirviendo esto de modelo y ejemplo a la misma capital de Santa Cruz donde todavía se discutía sobre si obedecer o no a dicha junta.» (Nino Gandarilla Guardia. Desenredando la Independencia de Santa Cruz y sus provincias. Santa Cruz de la Sierra. 2008: 28). Fue destituido del cargo el coronel realista José Miguel Becerra, comandante de Membiray, quien se refugió en Pirití. Esta alianza entre chiriguanos y criollos cruceños constituye un preludio de una unidad intercultural en la lucha autonomista centenaria de los pueblos llaneros.

  1. EL CABILDO ABIERTO DEL 24 DE SEPTIEMBRE DE 1810

Luego del ‘levantamiento de los pardos’ en Santa Cruz (agosto, 1809) y el alzamiento de Membiray, el terreno estaba abonado para que Santa Cruz de la Sierra se levante en armas. Se cuenta que cuando el pueblo cruceño celebraba aquel 24 de septiembre de 1810 la fiesta religiosa de Nuestra Señora de las Mercedes, en el histórico Cabildo Municipal de la ciudad (esquina sur-oeste de la vieja plaza de la Concordia), se convocó a un cabildo abierto en contra del gobierno español, destituyendo al entonces gobernador Pedro José Toledo Pimentel. Se designó una Junta de Gobierno Provisoria encabezada por el coronel Antonio Suárez de Arteaga (1782-1845), elegido por el cabildo como Presidente de Santa Cruz. Lo secundaban el abogado Antonio Vicente Seoane Robledo (1782-1858), el cura José Andrés Salvatierra (1772-1862), el chuquisaqueño Juan Manuel Lemoine y el capitán argentino Eustaquio Moldes.

La primera medida del gobierno patriota fue liberar a los esclavos negros del Tao y después redactar el Acta de Pronunciamiento. Un documento de la época decía: «En Santa Cruz de la Sierra, a horas cuatro y media de la tarde del 24 de septiembre de 1810, el pueblo, sin distinción de clases sociales, acordó pronunciarse por la libertad de nuestro Continente, al igual que los demás pueblos. Acordó, también, deponer a las autoridades despóticas del Rey» y dieron amplia libertad a las autoridades realistas depuestas, siempre que no atenten contra el nuevo estado de cosas, pudiendo radicar y trabajar en Santa Cruz. Sus cargos fueron ocupados por criollos cruceños.

El pueblo pasó las fiestas de fin de año (1810) en completa calma. Pronto llegaron noticias de Buenos Aires sobre la organización de un Ejército Auxiliar, para combatir a las fuerzas realistas. Mientras tanto, en Santa Cruz se mantuvo el mando político patriota hasta septiembre de 1811 aproximadamente, cuando luego de la victoria realista en Guaqui (junio de 1811), el general español José Manuel Goyeneche ordena al coronel José Miguel Becerra tomar la plaza de Santa Cruz, siendo nombrado «ipso facto Gobernador y Capitán General de Santa Cruz«.

Disuelta la Junta de Gobierno, muchos patriotas huyeron a las provincias argentinas o se ocultaron. De nuevo la ciudad quedó bajo el dominio realista hasta el año 1813. El hecho que los seguidores de Becerra arrancaran a los insurgentes sus pabellones del oído, les valió el título de ‘corta orejas’. El cura José Andrés Salvatierra fue aprehendido en diciembre de 1811. Se le confiscaron sus cuantiosos bienes y se lo sometió a un juicio de «alta traición», por lo que fue condenado. Finalmente pudo fugar con Seoane que también había sido sentenciado a muerte.

En marzo de 1813, otra vez Santa Cruz fue retomada por las fuerzas patriotas dirigidas por el coronel Antonio Suárez. Entonces, el general Manuel Belgrano, comandante del Segundo Ejército Auxiliar Argentino, nombra al coronel Ignacio Warnes García (1770-1816) nacido en Buenos Aires, como nuevo gobernador de Santa Cruz -que ya había recuperado su antiguo status de capital de la gobernación, dejando de lado la dependencia de Cochabamba-. El coronel Antonio Suárez entrega a Warnes los «territorios libres de Santa Cruz« en el atardecer del 24 de septiembre de 1813, a tres años del cabildo de 1810. Así se iniciaba el gobierno de la mal llamada Republiquetade Santa Cruz.

  1. PRÓCERES DE LA INDEPENDENCIA CRUCEÑA

Cuentan que «muerto Warnes y colocada su cabeza sobre una picota en el centro de la plaza, Ana Barba la ‘Zarca’ -por sus ojos celestes- y su esposo Francisco Rivero, concibieron la idea de quitar la cabeza del sombrío lugar y del infamante madero. Lo consiguieron una noche con la eficaz ayuda del romancesco Cañoto, y llevaron la cabeza a esconder en su casa situada en la barriada de Tocotocal(posiblemente situada actualmente en la calle 24 de Septiembre final)». Hay quienes cuentan que Warnes fue padrino de boda de esta pareja.

A los días siguientes de la proclamación de la libertad en Santa Cruz, Ana Barba hizo conocer sobre la existencia de ‘la cabeza de Warnes’, que ella había conservado. Oficialmente se realizó un solemne funeral, designándose como casa mortuoria la de la célebre patriota Ana Barba. Desde el barrio del Tocotocal partió el cortejo fúnebre rumbo a la Catedral, en cuyo cementerio se depositaron los restos mortales del mártir del Pari.

Al igual que Ana Barba, descollan muchas mujeres de la época, como Florencia Mendoza Bazán ‘Florita’, esposa y compañera de andanzas del guerrillero héroe de la Independencia José Manuel Vaca ‘Cañoto’. Le acompañó tanto en Bolivia como en las guerrillas argentinas. Era hija de Gabriel Mendoza y María Pura Bazán. En esta epónima lista también están Francisca (Panchita) López, Rosa Montero, Dolores Melgar y Manuela Velasco de Ibáñez. La primera, se destaca por oponerse a peinarse el cabello con la raya o cutibí a la izquierda y moño, como ordenaban los españoles a las cruceñas. «Con el desastre del Pari, las crenchas de los patriotas, colocadas al lado izquierdo que eran su divisa, quedaron de suyo suprimidas, usándolas al medio de la cabeza. Unas amigas realistas dijéronle a F. López que, mantenía el cabello suelto, peinase su pelo. ‘No me peino hasta que vuelva la patria’ contestó. Al día siguiente Aguilera la hizo amarrar al poste o pica que enclavaba la cabeza de Warnes, cuyas gotas sanguinolentas rociaron la de la López. ‘Ahora sí, exclamó, con esta agua puedo ya peinarme’. Fue puesta en libertad». (José Mariano Durán Canelas. Obras Históricas. Fundación NOVA. Santa Cruz de la Sierra. 2008: 73)  La segunda, junto a su hermana Micaela Montero, estuvo en prisión por encargo del general cruceño Aguilera, no cediendo a las presiones para delatar el paradero de su hijo, el patriota ‘Colorao’ Mercado. Doña Manuela Velasco salvo a la ciudad de Santa Cruz de una contribución de guerra que exigía Manuel Antonio Blanco al derrotar a un grupo de patriotas, pagando 4.000 pesos de su propio dinero, mientras que Dolores Melgar, esposa de José Manuel Mercado sufrió orfandad y miserias, sacrificando todo por la patria. Adrián Melgar también destaca a valerosas mujeres ‘vallensas’ como «las Albas, las Aldana, las Arteaga, las Pedraza, las Ripalda, las Salazar, las Lara, las Arze, las Nogales. i un inmenso ejército de madres, esposas e hijos» (Adrián Melgar i Montaño. Historia de Valle Grande. Gobierno Departamental Autónomo de Santa Cruz. 2008: 42-43.)

En esta época, destacan entre otros el valiente coronel José Manuel Mercado (1782-1842), conocido como el ‘Colorao’ por el color tostado de su piel ‘y de subido color las mejillas’,  la barba y el pelo rojizo. Después de la derrota en la batalla del Pari (21 de noviembre de 1816) se retiró con los restos de su tropa en dirección a la ‘Cordillera de los Chiriguanos’, estableciéndose en la antigua misión franciscana deSaipurú, convertida en su centro de operaciones. Hacia 1825, la guerrilla en esa región vino a ser uno de los núcleos patriotas de mayor y más afortunada resistencia a las tropas realistas. Cuantas veces se envió expediciones realistas, las tropas fueron fácilmente batidas por los guerrilleros de Saipurú. Son memorables sus incursiones sobre la ciudad capital, como la que realizó «la mañana del 9 de noviembre de 1817, librando en las calles cruceñas sangriento y desigual combate con los peninsulares» (Hernán Ardaya Paz. Coronel José Manuel Mercado. El Legendario ‘Colorao’. Revista Verde y Blanco. s/f :48-49) o cuando en la Nochebuena de 1819, tomó Santa Cruz, reteniéndola sola aquella noche (Hernando Sanabria Fernández. Cruceños Notables. 1998:99-101). Por esta actuación patriótica, le fue conferido el cargo de Segundo Comandante de las tropas patriotas de Santa Cruz. Murió pobre en su ciudad natal el 3 de junio de 1842. Su hijo, José Manuel Mercado Aguado (1820-1894) sería uno de los más destacados benefactores que hubo en Santa Cruz.

Otro eximio guerrero cruceño de la época fue José Manuel Baca, conocido como ‘Cañoto’ (1790-1854), reconocido no sólo por su valentía como también por su talento con la guitarra, las coplas y las poesías. (Según Germán Coimbra Sanz, se dice ‘cañoto’ (palabra usada desde el siglo XVIII) al hombre de baja estatura y grueso». Elio Montes Sánchez. Cotoca, también fue Santa Cruz de la Sierra. Gobierno Municipal de Cotoca. Editorial El País. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 2008: 135.) Las tropelías de Francisco Xavier Aguilera, encontraron freno en el accionar de este guerrillero. Así resalta el ejemplo de Jitapaqui – a cuatro leguas al naciente de Santa Cruz -, cuando Cañoto luego de batir a los realistas, devolvió a la gente humilde todas las contribuciones que habían recaudado arbitrariamente los españoles (Hernando Sanabria Fernández. Cañoto. Un cantor  del pueblo en la guerra heroica. 1976: 87). Baca es recordado como personaje de romancescos episodios que han pasado a la leyenda y compositor musical en el antiguo ritmo de yaraví(Hernando Sanabria Fernández. Cruceños Notables. 1998:29-30).

https://abnoticias.wordpress.com/2009/09/25/la-guerra-de-la-emancipacion-crucena-1809-1825/

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