Alcides Parejas MorenoArtículosIniciosemana del 9 de ABRIL al 15 de ABRIL

MI AMIGO SALVADOR ROMERO PITTARI. In memoriam

Conozco a Salvador Romero Pittari de toda la vida. Aunque muy joven se fue a estudiar a La Paz, donde salió bachiller e inició sus estudios universitarios, lo recuerdo –junto a sus hermanos Jorge y Sonia– en la casa de su tío Carmelo en la calle 24 de Septiembre, que también tenía acceso por la calle Buenos Aires, donde se vendían los famosos productos Pittari en la pequeña Santa Cruz de la Sierra de mediados del siglo pasado. Un poco mayor que yo, cuando venía de vacaciones lo miraba de lejos cuando se juntaba con uno de mis primos. Nos reencontramos unas cuantas veces cuando estudiábamos en Europa. Un par de veces estos encuentros fueron en Pamplona, en casa del entrañable Alberto Seleme Antelo. Mientras gozábamos de las milanesas y otras delicias que preparaba Pila Seleme, aprendí a conocer a Salvador: hombre de aguda inteligencia, con un tremendo sentido crítico y un finísimo sentido del humor. Me encantó su charla desde el primer momento, pues con el mismo entusiasmo y solvencia hablaba de cuestiones académicas, de cine y de literatura que de política y la vida cotidiana. Una de las cosas que más llamó mi atención desde esos momentos, fue el apego de Salvador por todo lo cruceño. Aunque había vivido relativamente poco en Santa Cruz de la Sierra –las raíces de su familia materna–, ese tiempo lo vivió intensamente, como lo hacía cuando nos visitaba. No sólo conocía a todas las familias cruceñas y sus complicados parentescos, sino que guardaba fotos y recuerdos que enriquecían ese conocimiento que siempre mostraba con entusiasmo.

Nos reencontramos en La Paz en los años 70: estaba casado con Florencia Ballivián (con la que formaba una espléndida pareja) y ya era un referente académico en la vida intelectual de La Paz y el país. Salvador Romero Pittari, fue sociólogo por vocación e historiador por afición. Obtuvo el título de abogado por la UMSA y más tarde, en 1965, el título de Licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad de Lovaina (Bélgica); en 1966 obtuvo el Diploma de Especialización en Sociología en Países en Vías de Desarrollo, por la Universidad de Lovaina; tres años más tarde obtuvo el título de Licenciado en Filosofía en la UMSA y en 1973 el título de Doctor en Sociología por la École Practique des Hautes Études de París. Desarrolló una intensa vida académica dentro y fuera del país. Fue catedrático de San Andrés y de la Católica de La Paz, en la que, además de ser uno de los fundadores, fue vice-rector durante muchos años. Investigador incansable y riguroso, ha dejado importantes trabajos en el campo de la sociología y la historia.

Salvador Romero Pittari fue más allá de la vida académica y participó activamente de la vida política nacional. Fue ministro de Estado durante el gobierno de doña Lidia Gueiler y tuvo una destacada actuación diplomática. Además, participó activamente en la vida cultural, sobre todo en la ciudad de La Paz donde residía.

Durante mis años de vida paceña mi amistad con Salvador y Florencia, así como con sus hijos Salvador y Úrsula, fue más intensa y cálida. Gracias a las innumerables tertulias que mantuvimos y a la lectura de sus artículos académicos y periodísticos, aprendí a conocer más y mejor el ser nacional. Una de las cosas que más nos unió fue el gran empeño que puso, en su calidad de embajador ante la UNESCO, para conseguir la declaratoria de Chiquitos como Patrimonio Cultural de la Humanidad, propuesta que hacía poco tiempo habíamos presentado Virgilio Suárez y yo ante ese organismo internacional.

Desde la distancia seguí la enfermedad de Salvador con preocupación. Sus amigos en Santa Cruz de la Sierra creímos que había superado la enfermedad, por eso la noticia de su muerte nos dejó anonadados. Siento profundamente la partida de un querido amigo, pero sobre todo de un intelectual íntegro de los que le hacen falta a este país tan golpeado para salir adelante.

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