ArtículosIniciosemana del 2 de SEPTIEMBRE al 8 de SEPTIEMBRESusana Seleme Antelo

Presente de indicativo-futuro imperfecto

Los modos verbales de la gramática son sabios por la relación y la lógica que establecen entre ellos. Me explico. Hace dos domingos escribí que en Bolivia está todo al revés, y hoy lo escribo más claro desde el día a día que ya malvivimos hace años. Parto de la base de que la precaria convivencia política actual entre el régimen centralista en el poder, el resto de la sociedad política y gran parte de la sociedad civil, puede empeorar porque desde el presente de indicativo se presagia un futuro imperfecto, modo verbal éste que se relaciona con acciones próximas vinculadas al aquí y ahora

Entre razones, estamos y estaremos de mal en peor merced a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública que, en forma y contenido, responden a la intención del régimen de que en Bolivia exista una información única, y de suyo un pensamiento único. Es decir, lo que emiten sus operadores e ideólogos para imponerlos en una rancia atmósfera de engaños e imposturas, como en los peores regímenes totalitarios.

No tendrán los periodistas ni los ciudadanos/as el derecho de acceso a la información y comunicación libres, sin cortapisas y en el menor tiempo posible sobre acciones del gobierno. Ello equivale a menor transparencia en el manejo de la gestión pública y sin rendición de cuentas, menos aun de la escasa que proporcionan el autócrata Evo Morales y compañía.

Con esta ley resulta que toda la información sobre de la acciones del régimen será “información clasificada”, como la de los servicios secretos del Imperio, al que atacan sin razón o con ella. Esa la forma y la esencia de la Ley de marras, rechazada por todos los gremios de periodistas y profesionales de la información con masivas marchas en todo el país, aunque los voceros del régimen afirmen que fue consensuada.

Como, certeramente señala el editorial de Nueva crónica y Buen Gobierno Nº 129, 1era. quincena de agosto, esta es una “Ley de Opacidad en la gestión Pública y Denegación del Acceso a la Información”. Opacidad y negación que apuntan al pensamiento único y a su uniformidad informativa militar y militante, sin derecho a la libre información y a la comunicación responsables; sin capacidad de pensar diferente, discernir y hasta disentir, o expresar un pensamiento crítico sobre la realidad diversa, heterogénea y dialéctica como síntesis de múltiples determinaciones y no única e invariable. Es, además una ley para impedir que la sociedad conozca las denuncias de corrupción, extorsión, manejos dolosos y otros ilícitos, como compras millonarias de objetos de toda índole, de necesidad social o sin ella, sin licitación ni aprobación ciudadana.

Desde este presente de indicativo, rechazamos el futuro imperfecto que nos hará cómplices de corruptelas grandes, medianas y chicas, de corbata al más alto nivel o de manas sucias, como la de Palmasola y sus tentáculos en la Policía Nacional. Tampoco seremos cómplices de las violaciones a los derechos de los pueblos indígenas en defensa de su territorio, de la consulta previa e informada y de la represión en Chaparina. Menos aún de la desinformación sucia sobre el ajusticiamiento extrajudicial del irlandés Michael Dwyer y sus compañeros, el pasado 16 de abril de 2009, relatado con aflicción por el sobreviviente Elód Tóasó. Y entre otras violaciones a los Derechos Humanos, tampoco queremos ser cómplices de la existencia de presos políticos en el país, y más de 740 exiliados políticos, a los que el régimen les niega su libre retorno como le negó el salvoconducto al senador por Pando, Roger Pinto, hoy en calidad de refugiado en Brasil.

Sin una información plural y responsable, el régimen de Morales desnuda el signo que marca, desde el presente de indicativo el futuro imperfecto de una sociedad que aparenta ser democrática solo porque ganaron elecciones, la primera vez limpiamente, y de ahí en más con mañas y trampas, pero que por sus acciones es una dictadura revestida de democracia.

Desde el presente de indicativo, en siete años, paso a paso, el régimen desmanteló toda la institucionalidad construida en más de 30 años desde la recuperación democrática, y hoy son la suma de imposturas, pues la democracia es no solo un conjunto de textos constitucionales, que aquí aprobaron a sangre y fuego, pero los violan ellos mismos cuando les conviene. La democracia no se reduce a convocatoria a elecciones cada cierto tiempo, para convertirla en democracia electorera, sino para garantizar un acuerdo social que permite y preserva la existencia de partidos y agrupaciones políticas diversas, con el compromiso de velar por el derecho de los adversarios a competir en elecciones libres y limpias. La democracia, no exenta de la lucha política a veces cruda, es un compendio de derechos políticos, amén de obligaciones, incluidos el derecho a la información plural, el derecho a la libre expresión y opinión, a la crítica y al disenso para que el tejido social formen su opinión, tome partido y ejerza su derecho civil al voto libre e informado.

El presente de indicativo, sobre la base del pretérito también imperfecto por la frecuencia y repetición de malas acciones en ese tiempo pasado, prefiguran que el futuro seguirá siendo imperfecto, si persiste el régimen de Morales en Bolivia.

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