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SOLO QUEDAN RECUERDOS. ¡NOCHE EN LA CIUDAD SÁBADO!

Por: José Párraga, El Escribidor

Calles vacías de un sábado en Santa Cruz.

La voz de Cacho Castaña me trae la nostalgia del café que ya no existe.

¿Qué busco?

No sé.

Paso por el viejo Finot y lloro por sonso Adidas, mi hermano que se fue, Dios sabrá…

Miro el viejo colegio, y sólo veo un garaje.

El Finot murió con mi amigo Raúl, Promo 85’.

Camino por la acera del Santa Ana, y no hay el bullicio de un medio día radiante de pirañee.

No hay mandiles blancos, ni una señora crespa llamada Rosita que nos blanquee los ojos.

Sólo penumbras y un Casco Viejo vacío y peligroso, una zona donde las taperas se volvieron estacionamientos.

Busco los asaditos del «Recreo Juvenil» y sólo hallo un banco.

¿Qué busco?

No sé.

No hay el cine Santa Cruz, ni el Metropolitano, peor el 24 de septiembre…

El viejo Palace a oscuras, el Victoria es pasado y del Edison no quedan ni los recuerdos de Django o Sartana.

Voy a Topsi, y es una tienda que vende calzones.

Trato de hallar las nostalgias del Jesús de Nazaret, pero sólo hay escombros; y en el suelo, el letrero del colegio.

El Lincoln es otro estacionamiento y del California High Scholl no quedan ni los cartones donde se acostaba Bismarck.

No hay matinee, ni rallys culturales.

Es sábado.

Busco algún intercolegial de música , algún concierto en el colegio La Salle, el sitio donde alguna vez cantó Charly, Los Enanitos Verdes o Franco de Vita.

Nada…

Ni pensar en las serenatas…

Camino y soy una sombra del chico de ayer.

Mis amigos no están, en el viejo asiento de la Callejas solo hay nostalgias.

Busco a Lalo, Ricardo, Chicho y claro, a Raúl Gonzales, mi hermano que se fue, Dios sabrá…

Busco a Don Nacho Talavera que también se fue.

Cerraron Number hace mucho, Palladium es escombro y Trilogía Rock, Dixi, Rapsodia y León Heráldico son recuerdos de música bien hecha, reemplazados por pejis que se creen mejicanos.

Es sábado…

Mi asiática ya no está, y el sitio donde nos casamos de pliqui, en un medio día y a las puertas del Jesús Maestro; es el mismo sitio donde ahora se estacionan los truficeros que nos invadieron con coca y todo…

Vuelvo a la plaza y busco a Sandro Guarayo, pero ya nadie lo recuerda.

Miro hacia La Pascana, el sitio donde cantaba Gladys y donde se fundó Blooming.

Ahora los dueños son collas.

Pienso en fútbol.

Y de la nada siento la efervescencia del verdadero clásico cruceño: Blooming vs. Destroyers.

Los del centro, contra los Cuchuquis de la Máquina Vieja.

Un duelo entre cruceños de bien que terminaba en la cancha y que después se convertía en un abrazo carnavalero, porque hasta comparsa compartían…

Antes de los advenedizos.

Mucho antes de la invasión despiadada.

Llego junto a Warnes; me detengo y pienso en su ahijada: La machanga Ana Barba.

No puedo evitarlo:

Aquí estoy como loco, hablándole a la estatua.

– “Coronel, dígame usted: ¿En que momento perdimos tantas cosas?”

Solo el silencio de un sábado a media noche me responde…

Mientras tanto…

La hermosa águila del desarrollo se eleva hasta el infinito, llevando esos maravillosos colores hacia alturas inicialmente soñadas por Ñuflo, Ibáñez, Melchor, Herland y tantos cruceños de bien:

Verde, blanco y verde.

¡’Cha cosa es ser CRUCEÑO!

José Párraga, El Escribidor

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