García Naranjo, Nemesio (1883-1962)
Por: Rodrigo Ruiz Velasco Barba
Abogado, orador, político, periodista, poeta, dramaturgo y ensayista neoleonés, opositor a los gobiernos de la Revolución mexicana. Figuró como ministro de Instrucción Pública en el régimen contrarrevolucionario de Victoriano Huerta Márquez.
Oriundo de Lampazos de Naranjo, Nuevo León, vino al mundo el 8 de marzo de 1883 en el seno de una familia liberal muy influyente en la región. El padre fue Nemesio García y García, a la sazón alcalde del poblado, y la madre, Juana Naranjo. Fue el tercero de cuatro hijos. La infancia de Nemesio trascurrió en Encinal, Texas. En 1896 retornó a Lampazos para estudiar en el Instituto Felipe Naranjo y, desde el año siguiente, fue alumno del Colegio Civil en Monterrey.
A partir de 1903 cursó la carrera de derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia en la Ciudad de México. Con la ayuda de Justo Sierra Méndez en 1906 obtuvo una pensión para estudiar historia en el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, bajo la disciplina de Genaro García Valdés. Fue bibliotecario y en 1908 ocupó la secretaría del Museo. En abril de 1909 realizó su examen profesional y se recibió de abogado. Poco después obtuvo el nombramiento de profesor de historia de México en la Escuela Nacional Preparatoria. En octubre de 1909 fue miembro fundador del “Ateneo de la Juventud”, asociación “en pro de la cultura intelectual y artística”.
Comenzó a participar en política en 1909, cuando formó parte de la Comisión de Propaganda del Club Reeleccionista, dirigido por Rafael Martínez Freg, cuyo fin era apoyar las candidaturas de Porfirio Díaz Mori y Ramón Corral Verdugo a la Presidencia y vicepresidencia de México. Participó como orador en los actos de campaña y como articulista, primero en el efímero periódico La Reelección y luego en El Debate, dirigido por Guillermo Pous y Luis del Toro, donde además fue secretario de redacción. Esta postura fue orillada por las circunstancias familiares, las rivalidades políticas en su estado natal, donde Bernardo Reyes Ogazón imperaba y era, por tanto, el enemigo común de los “científicos” y la oposición neoleonesa donde se alinearon los Naranjo. En 1910 le fue asignado un escaño como diputado por el primer distrito de Michoacán en la XXV Legislatura Federal. En el puesto de pro-secretario del Congreso, atestiguó el derrumbe del régimen porfirista con el estallido de la Revolución mexicana.
En enero de 1912 contrajo nupcias con Angelina Elizondo; de cuya unión fueron, a la postre, engendrados cinco hijos. En los comicios de ese mismo año fue elegido nuevamente diputado, entonces por el Partido Liberal de Nuevo León, y formó parte de la XXVI Legislatura Federal. Se distinguió como un mordaz crítico del maderismo al lado de Francisco Modesto de Olaguíbel, José María Lozano y Querido Moheno y Tabares, conformando el famoso grupo del Cuadrilátero. Desde octubre de 1912, con el financiamiento del católico Eduardo Tamariz Almendaro, García Naranjo fundó y dirigió el periódico antimaderista La Tribuna. Derribado el gobierno de Madero en 1913, colaboró con el gobierno resultante de los cuartelazos. En octubre rindió protesta como ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes. Contrario al asentado positivismo, reformó el sistema educativo del país influenciado por el ideario de Henri Bergson, William James y Émile Boutroux. Ocupó el cargo hasta julio de 1914, cuando la caída de Victoriano Huerta a manos de los revolucionarios, junto con la intervención estadounidense en Veracruz, le obligó a marchar a un primer exilio que se prolongó durante nueve años.
En agosto de 1915 fundó Revista Mexicana en San Antonio, Texas. El semanario fue vocero de los desterrados, muy crítico con los carrancistas e incluso con la política exterior estadounidense, hasta que desapareció en enero de 1920. Luego colaboró en La Prensa de Ignacio Eugenio Lozano, periódico texano que circuló entre la comunidad mexicana. Tras la muerte de Venustiano Carranza Garza en ese año, sus artículos periodísticos volvieron a ser reproducidos por periódicos nacionales. Retornó a México en mayo de 1923 y volvió a ser expulsado en 1926 por mandato del entonces presidente Plutarco Elías Calles.
Desde el extranjero lanzó violentas catilinarias contra la política de quien le había desterrado. Entre otros aspectos, desde su perspectiva de católico muy liberal, favorable a la libertad de cultos, censuró con vehemencia la persecución religiosa emprendida por el gobierno callista. Este segundo exilio le llevó a residir en Nueva York, Madrid, París, Venezuela y California. Además de sus actividades periodísticas, fungió como asesor de la “Pantepec Oil Company” de William F. Buckley. En noviembre de 1934 volvió a México, con la venia del gobierno de Abelardo L. Rodríguez. Aunque más atemperada, frente a los gobiernos de Lázaro Cárdenas del Río y posteriores su postura política continuó siendo la de un opositor.
Fue un prolífico escritor. Sus numerosos artículos –que se calculan en varios miles a lo largo de su vida– de crítica histórica, política y literaria se leyeron en revistas como Ábside, Hoy, Todo, Mañana, Siempre!, Impacto, Revista de Revistas; en periódicos capitalinos como El Universal, La Reacción (?), Excélsior, Novedades; y en provincia El Porvenir de Monterrey, El Dictamen de Veracruz y El Informador de Guadalajara, entre otros. Además de los ya citados, colaboró con otros periódicos extranjeros como La Opinión de Los Ángeles, La Nación de Buenos Aires, El Nuevo Diario de Caracas, por sólo mencionar algunos. Fue miembro de la Academia de Legislación y Jurisprudencia; a partir de 1925, de la Academia Mexicana de la Lengua; desde 1940, de la Academia Mexicana de la Historia; y se le otorgó el título de doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Escribió poesía, cuentos, ensayos históricos, semblanzas, discursos, literatura religiosa, obras de teatro y cine, además de escritos autobiográficos. La vinculación de su obra con la cultura católica mexicana se encuentra sobre todo en su carácter de literatura de oposición a los gobiernos anticatólicos de la Revolución mexicana desde una perspectiva relativamente conservadora, y en su producción historiográfica divergente de la oficial. Los libros de su autoría fueron: La histórica sor Juana Inés de la Cruz (1907), Porfirio Díaz (1913), El quinto evangelio (1929), Simón Bolívar (1931), la obra de teatro El vendedor de muñecas (estrenada en 1937), En los nidos de antaño (1951), Bajo el signo de Hidalgo (1953), Memorias de Nemesio García Naranjo (1956-1963) en diez tomos; Parábolas y fantasías (1965), recopilación póstuma de algunos de sus escritos. Falleció en la Ciudad de México, el 21 de diciembre de 1962.
Rodrigo Ruiz Velasco Barba
Fuentes: Cantú Reus, María Teresa y Nemesio García Naranjo Álvarez (comps.), Un canto a México. Selección de textos de la obra de Nemesio García Naranjo, México, Ediciones del autor, 2010: Del Arenal Fenochio, Jaime, “‘La otra Historia’: la historiografía conservadora”, en Conrado Hernández (coord.), Tendencias y corrientes de la historiografía mexicana del siglo XX, Zamora, UNAM/El Colegio de Michoacán, 2003, pp. 63-90: López Portillo Tostado, Felícitas, Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana: Alberto María Carreño, Nemesio García Naranjo y Jesús Guisa y Azevedo, México, UMSNH-UNAM, 2012; Ocampo, Aurora (dir.), Diccionario de escritores mexicanos, siglo XX, México, UNAM, 1993.
Fuente: AA. VV: Diccionario de protagonistas del mundo católico en México. siglo XX. Universidad Autónoma Metropolitana de México. México DF, 2021. Pp. 254-256.



