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CRÓNICAS SOBRE MIS CAMINATAS: lo que 350 kilómetros a pie me han enseñado de Santa Cruz de la Sierra

Por: Óscar Guillermo Yanne Banegas

Estoy sentado en una banca de esta plazuela entre segundo y tercer anillo, zona Mutualista y Alemana.
Llevo recorridos casi 350 kilómetros caminando por Santa Cruz de la Sierra, y esta pausa es también una reflexión sobre lo que he visto.
Una de las imágenes que más me golpea es la del BRT. Aquella infraestructura millonaria que en su momento generó tanto debate público hoy está deshecha: el esqueleto sigue en pie, pero los vidrios están quebrados y algunos tramos se han convertido, lamentablemente, en espacio para que la gente haga sus necesidades. Es el retrato físico de una obra que se pensó para modernizar la movilidad urbana y que hoy nadie parece estar cuidando ni interesado en atender.
A pocos metros, otra escena resume el problema de fondo: el parque El Arenal, uno de los espacios emblemáticos de la ciudad, está rodeado por una valla metálica. Los propios vecinos han tenido que blindar un parque público para sentirse protegidos de la delincuencia. Eso no debería ser normal en ninguna ciudad, y sin embargo aquí lo es.
Hay una Santa Cruz que se exporta hacia afuera: edificios, calles limpias, zonas como Equipetrol, las Hamacas, las Palmas, presentadas como postal de progreso. Es una imagen real, pero parcial. Es apenas una fracción de la ciudad. El resto —ese 70% u 80% donde la inseguridad se siente todos los días— rara vez aparece en esa narrativa. Caminando, de día y de noche, por sectores como La Ramada, esa distancia entre la Santa Cruz que se muestra y la que se vive se hace evidente.
El comercio informal ocupa buena parte de esas zonas, y mientras tanto no hay condiciones reales para el turismo ni para el comercio formal. Incluso sentado en una banca de un parque público, uno termina pendiente de su propio teléfono, calculando el riesgo. Que la inseguridad se sienta «a sus anchas» en un espacio público debería ser motivo de atención urgente por parte de las autoridades, no una condición aceptada como parte del paisaje urbano.
Santa Cruz necesita ordenarse. Necesita, sobre todo, que la seguridad ciudadana deje de ser un discurso y se convierta en una política sostenida. Estas caminatas —que seguiré documentando y que próximamente tendrán una cuenta específica en TikTok— son un ejercicio de mirar la ciudad tal como es, no como se la promociona.
Óscar Guillermo Yanne Banegas / Periodista e investigador independiente| yannenews.com
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