

Fuente: Urgente.bo
Cuando Jürgen Habermas publicó en 1962 su famosa obra “Historia y critica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida pública” afirmaba que en la Edad Media no se puede o no se llega a diferenciar el espacio privado (dominium) del espacio público (imperium). El feudo llega a ser un topos de unidad inextricable entre facultades privadas y públicas, en consecuencia, los fundamentos de la dominación señorial son las relaciones verticales de un sistema de dominio estamental que objetiva el poder del miedo reverencial entre el siervo y el señor; Habermas dice “El estatus del señor feudal, siempre encaramado a su jerarquía, es neutral frente a los criterios ‘publico’ y ‘privado’”. Para Habermas la refeudalización del Estado y de la esfera pública implica que el debate critico y racional emergentes en la modernidad vuelven a ser controlados por minorías, intereses privados y poderes económicos que reproducen las dinámicas del feudalismo e instalan jerarquías y privilegios que obstaculizan la participación popular y ciudadana.
El Estado refeudalizado ha recurrido a todos los medios para alcanzar sus fines, desde el viejo sistema de clientelas y parentelas (trabajo para los conocidos) que es una herramienta útil y flexible para gobernar sin turbulencias, pasando por los usos políticos de la corrupción (hay que recordar que para Antonio Gramsci la corrupción es una modalidad de poder que se encuentra a medio camino entre el consenso y la coerción) hasta la justificación de la hipocresía y la mentira como “arte de gobernar” (también hay que mencionar que la filósofa Judith Shklar defiende la hipocresía pública por parte de los políticos y la considera esencial en una democracia donde su condena es solo de palabra; pero además Platón en el Hipias menor, que es un tratado sobre lo falso, utiliza la palabra pseudos que quiere decir a la vez mentiroso, falso, ficticio).
Para Jacques Derrida, el término “naturalizar” está muy próximo al término “neutralizar”. Los malos gobiernos se han naturalizado en Bolivia y sus críticos han sido neutralizados. La llamada tragedia de los comunes que reclama (pero no concreta) la razón pública y la política pública como heurística que busca compartir la idea del bien común esta también neutralizada. El Estado una vez más ha sido capturado por rent-seekers, por logias y redes de clientelas y parentelas que en las narrativas de los comunistoides, el reparto de poder burocrático, la nacionalización, las empresas públicas estratégicas son tales en la medida en que se benefician las familias de los evistas y sus sicofantes, en tanto favorece a la endogamia de los Arce Mosqueira que mientras los clanes familiares sean los gerentes propietarios se moraliza con el igualitarismo y el antiimperialismo; por el contrario cuando se ataca al Estado y a la política social, los privatizadores vuelven a practicar el relato de las privatizaciones de la cosa pública para apoderarse de los bienes comunes (a pesar de las pijamadas entre partidarios de la libre empresa y de los nacionalizadores de las empresas públicas “estratégicas”).
En poco tiempo se ha instaurado un desgobierno con ética pública débil que está dejando que la corrupción nos invada (muy parecido al de Jeanine Añez e incluso con los mismos actores políticos) buscador de rentas estatales y privilegios personales injustificados. Estos grupos de interés que han capturado el Estado están interfiriendo con los objetivos de equidad y eficiencia de las políticas públicas dando lugar a un tipo de corrupción que parte desde las alturas del gobierno. Estas prácticas no son nuevas, sus raíces están en el llamado pork barrel o captura de la política pública por grupos de interés y el denominado gridlock que beneficia a grupos o sectores particulares cuyos costos son cubiertos por los ciudadanos; además de la llamada puerta giratoria donde viejos funcionarios de la cooperación internacional ocupan altos cargos en el Estado que terminan devolviendo los favores. Este gobierno ha traicionado tanto en tan poco tiempo las expectativas de cambio de la gente, que unos empiezan a convencerse de que “era con Tuto”, están abusando del poder tan rápido que en el mundo urbano, popular e indígena se están convenciendo de que con “Evo vivían mejor”. En síntesis, lo viejo no termina de morir y lo nuevo no puede nacer.
¿Dónde esta el problema de un Estado refeudalizado? ¿Dónde reside la injusticia de un sistema clientelar y de parentelas que se burla del principio de transparencia, rendición de cuentas e igualdad democrática? Un Estado refeudalizado es contrario al constitucionalismo contemporáneo porque no respeta la frontera entre el derecho público y los usos personales y arbitrarios del poder, tampoco respeta el derecho a crítica y opta siempre por el soborno y el chantaje para producir sumisión a través del miedo reverencial que exigen los poderosos; gobernar por medios medievales supone por un lado la discriminación despiadada de aquellos que no tienen contactos y por el otro implica un control represivo sobre aquellos que cuestionan y, si la crítica y la rebeldía persisten se las persigue como un delito.
Importa quien invierte capitales y cómo los invierte en el país. El gobierno por medio de las políticas públicas es el gobierno de los expertos que esta corriendo el riesgo de producir malos resultados para el sistema político y económico si no toma en cuenta la dirección del Estado, la innovación económica y la creación de valor público, la meritocracia y la opinión de los no expertos, que son la base del principio de razón pública en una democracia. Conjunciones no disyunciones entre Estado y capital, terminar con los mitos y prejuicios para promover la rentabilidad y la inversión privada, pero también defender la política social innovadora e inteligente; éste es el desafío de la reforma del Estado. La eminente politóloga Marilee Grindle sugiere avanzar desde un modelo de gobernanza mediante la utilización efectiva de políticas a lo largo del tiempo y abordar la naturaleza disfuncional de una función pública politizada, llena de vicios clientelares, corrupción, incompetencia, partidismo e ineficiencia endémica. A su vez, Mariana Mazzucato (economista especialista en economía de la innovación y valor público y catedrática del University College London y asesora de la Comisión Europea sobre Innovación para el Crecimiento) explica que el Estado es una respuesta a la gestión de la complejidad, a las interacciones y dirección adecuada entre Estado y mercado; en su libro más conocido “El Estado emprendedor” refuta el prejuicio de que el Estado es siempre lento y burocrático y que las grandes innovaciones y emprendimientos no siempre nacen en un garaje privado y, pone una serie de ejemplos en relación a las tecnologías e inversión pública de alto riesgo; Mazzucato afirma que el sector privado se atreve a invertir solo después de que el Estado ya asumió el riesgo que nadie más quería asumir, propone que el Estado se plantee misiones concretas tales como el cambio climático, una nueva pandemia, capaces de movilizar la economía y a la sociedad. Ni el Estado mínimo, ni el Estado refeudalizado son opciones para la gestión de un Estado de alta complejidad y próximo a la justicia.
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Marco Antonio Saavedra Mogro Hiperbórea
Politólogo y abogado, Docente UMSA.



