ArtículosInicioOscar Díaz Arnausemana del 24 de MARZO al 30 de MARZO

DÁRSENA DE PAPEL: Asalto final al Archivo

Redoblen la seguridad. Pongan Rottweiler, víboras, arañas, llenen de bichos la Dirección: se viene el asalto final al Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y algo hay que hacer para evitar que intervengan la memoria histórica del país.

Nada menos condenable en el hampa que la ignorancia, la incultura: que estos pillos no toquen un libro por alergia o por “agenda política recargada” no les resta un ápice de peligrosidad. Llamen aunque sea al Chapulín Colorado; ¿no contaban con su astucia? ¡Pero si todo se veía venir…!

En los últimos ocho años prepararon el terreno de manera silenciosa, irónicamente como todo lo que se hace en el Archivo; hierve la sangre de solo pensar en cómo la virulencia de estos intrusos puede manchar el espíritu del ABNB, una filosofía de trabajo siempre al margen de la política partidaria que ha hecho de ésta una de las entidades culturales mejor reputadas no del país, sino de Sudamérica.

La suya ha sido una labor meticulosa, de cirugía patrimonial (son demasiado mediocres para soportar que el Archivo fuese un modelo de excelencia). Cuando mandaron a destituir a Marcela Inch (estuvo diez años en la Dirección), el ambiente venía enrarecido. Llegó Ana María Lema e igual la maltrataron, obligándola a irse. Con Joaquín Loayza no se portaron mejor: él se fue denunciando presiones ajenas al quehacer científico y cultural, supuestamente de los ambiguos “movimientos sociales”.

Para quienes no lo saben, Inch, Lema y Loayza son historiadores meritorios, con una trayectoria incuestionable. Cada cual a su turno se apoyó en profesionales cualificados, muchos de ellos especialistas en dos “rarezas” normalmente destinadas a los ratones: la Archivística y la Bibliotecología. Sus logros, algunos de carácter universal, hablan por sí solos e investigadores de decenas de países pueden dar fe de esto.

¿Los directores del ABNB, de la Casa de la Libertad, de la Casa Nacional de Moneda, del Museo Nacional de Arte, del Museo de Etnografía y Folklore y del Centro Cultural Plurinacional Santa Cruz se deben a grupos extraños a la Fundación Cultural del BCB? ¿Cuál es el peso específico del Consejo de Administración de esta Fundación?

La FC-BCB fue creada para alejarla de la influencia política. El ABNB dependió del Ministerio de Educación hasta 1986, luego del Banco Central y, finalmente, con mucho tino, de una Fundación del BCB que debía estar a cargo de personalidades de la cultura —se supone, si no el cambio no tendría sentido— desvinculadas de los gobiernos.

Daría pena que los miembros del Consejo de Administración de la FC-BCB estuviesen socapando la triste actualidad del Archivo. Pena no porque acaso mostrasen devoción por el MAS o por el proceso de cambio que dice encabezar este partido; tienen derecho a encomendar su alma a cualquier santo de la política nacional. Pena porque, contrariamente a lo que se espera de ellos, sobre todo de los valiosos y muy queridos intelectuales, no están haciendo lo suficiente por frenar los ímpetus de quienes, bajo el poncho de “organizaciones sociales”, buscan saciar sus apetitos personales cargándose al Archivo.

Sepan, consejeros de la Fundación, que pueden ser cómplices del asalto final al ABNB; están a tiempo de salvaguardar sus buenos nombres torciendo el plan de los asaltantes. Pero, si la situación les excediese, están a tiempo de dejar sus sillas en el Consejo a gente con menos escrúpulos que ustedes, hombres dignos y honorables. El Archivo, como dijo otra gran historiadora nuestra, Lupe Cajías, es “uno de los pocos orgullos nacionales” y —esto lo digo yo— no se merece el manoseo político.

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