ArtículosIniciosemana del 16 de JUNIO al 22 de JUNIOWinston Estremadoiro

Dilula y Pevo

Confieso que el jueves 12 de junio estuve prendido a la tele desde las 14:00 horas. Sospeché que la inauguración del Campeonato Mundial de Fútbol en Brasil tendría sabor a poco, cuando anunciaron que la parte colorida –la ceremonia en sí- duraría 25 minutos, al tachar la parte descolorida: los discursos de la presidenta Rousseff y el presidente Blatter. Igual, la mandataria anfitriona recibió silbidos y abucheos sin haber tomado la palabra; al día siguiente la reacción del público bahiano cada vez que el brasileño-español Costa tomaba la ‘brazuca’ mostró la preferencia de los ‘brazucos’ por la rechifla. Ni dijo chís Ban Ki-Moon, Secretario General de la ONU; quizá recordó que la FIFA reúne más países que los del burocrático ente mundial.

Resolví llamar Dilula a Dilma Rousseff, porque no se la puede separar de su padrino, así hubiese claras diferencias entre ellos. Iba a escribir ‘padrino y sostén’; me desanimó tener que explicar que hablaba de apoyo político, no la anteojera que sujeta enhiestos la tercera base de apetencias masculinas en el béisbol sexual (la primera, la jeta; la segunda, el cogote: no hablaré de la cuarta base, apenado de iniciar Los recuerdos de don Rijoso, versión mía que haría palidecer “Los cuadernos de don Rigoberto” de Mario Vargas Llosa).

No hablo solamente de sexo, que alguna vez leí que son cinco. No solo el masculino y el femenino a los que estamos acostumbrados. En la población mundial hay un cinco por ciento de hermafroditas, amén de lesbianas y gais en porcentajes inciertos hasta que terminen de salir del clóset. Llamarlo de género es también incorrecto, como redunda citar ‘bolivianas y bolivianos’ siendo que ambos pertenecemos al género humano, así se diga que las mujeres son de Venus y los hombres, de Marte.
Aunque no me conste, a diferencia del hijo de Lula, la hija de Dilula estará ausente de noticias como dueña de millones, ganados no tanto con el sudor de su frente, sino con dosis de “penderegilismo”, plaga identificada por un doctor balcánico (¿o volcánico?), que había sido tan endémica en Brasil como en Bolivia. Precisamente, gustó que la ex activista arremetiera contra ese mal, con el destape del ‘mensalão’ y su prosecución por un juez probo.

Sin embargo, pobrecita Dilula si Brasil no gana el Mundial de Fútbol. Ya las protestas callejeras la tuvieron en jaque y hay vaticinios agoreros sobre su futuro electoral, peor aún si Argentina ganara el trofeo en otro ‘maracanazo’. El empate con México no augura nada bueno, en un ‘scratch’ brasileño que poco tiene de aquellos que deslumbraran en el pasado. Su pueblo, nutrido en cultura de circo en que los pilares son samba, carnaval y fútbol, es implacable cuando su seleccionado le falla. Tal colegí mirando una serie de entrevistas a descendientes de los que sufrieron el “maracanazo” –Maracaná y fracaso- en 1950. Esa suerte de destierro en su propia tierra que sufrieron Barbosa, Bauer y Jair, para citar a los que recuerdo, no lo deseo ni al peor enemigo.

A la especulación odiosa de que Brasil no gane el campeonato, se suma la triplicación de costos en hermosos estadios. Lo que fuera un presupuesto racional presentado a la FIFA en 2007, se triplicó por sobreprecios atribuidos a la corrupción, sin que siquiera realizaran obras como el tren de alta velocidad (TAV) entre Rio de Janeiro y São Paulo.

Parece que Evo Morales tiene deslumbrados a los cruceños. Su estrategia de primero ‘colepeji’ sórdido de asesinatos y fantasmas inexistentes de separatismo, y luego masaco flatulento de aire caliente lisonjero, alcanzó niveles seductores con el adulo a su alcalde mete-mano. Percy y Evo serían ‘Pevo’, dijo, ante la consternación de un Vicepresidente quizá temeroso de un binomio que uniría los ríos no de sangre (como hiciera Paz Zamora y el MIR, con Banzer), sino de eses y heces, de oriente con occidente, en las próximas elecciones. García Linera se apuró a ‘llunq’uear’ que el liderazgo de Pevo destaca en el mundo después del de Hugo Chávez. Vaya y pase, con tal que no haya un deseo subliminal de que el de Orinoca termine como el finado dictador de Sabaneta.

La Cumbre G-77+China quizá se realizó en Santa Cruz de la Sierra porque la altura de La Paz preocupaba a algún vejete por ahí, a pesar de litros de mate de coca u hoja ‘boleada’ hasta que reventasen cachetes. Asistieron 120 de 133 representantes de países miembros, 16 presidentes de los 27 anunciados.

Ni la opción de ‘puentear’ con algún match del Mundial en Brasil hizo que llegaran más mandatarios que en la Cumbre Interamericana de Jefes de Estado en Cochabamba el año 2011. Si incumplen, ¿cortarán la mano a los firmantes del propósito de extirpar la pobreza extrema hasta 2030? En medio de llenarse la boca con los derechos humanos, vino Mugabe de Zimbabue, que con siete prórrogas presidenciales se une al selecto club de dictadores disfrazados de demócratas, al que pertenecen los hermanos Castro en Cuba, y solicitan admisión Daniel de Nicaragua, Rafael de Ecuador y Evo de Bolivia. A Nicolás ni lo cuento, ya que se caerá de maduro.

Con la premisa que el Campeonato Mundial de Fútbol en Brasil tiene paralelos con la Reunión del G-77+China en Bolivia, ¿cuánto incide uno y otro fasto en el Producto Nacional Bruto (PNB) de ambos países? Bueno, el gigante sudamericano tiene un PNB casi 45 veces el boliviano. Si Brasil ha gastado casi un 0,159 por ciento de su PNB en la copa mundial, ¿no es malgasto que Bolivia ha tirado por la borda casi el doble en el G-77+China, sin beneficios indirectos del turismo?

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