ArtículosIniciosemana del 2 de NOVIEMBRE al 8 de NOVIEMBRESusana Seleme Antelo

Razones para votar NO

HEREJE: Persona que se aparta del dogma y disiente de la línea oficial seguida por una religión, institución, organización, academia, etc. (Diccionario de la Real Academia Española)

¿Y por qué no convertirnos en herejes para negar el  dogma de la dominación masista con un rotundo NO, en el referéndum re-re-reeleccionista promovido por los dos directos interesados: Evo Morales-Álvaro García Linera?

Votar NO, es mucho más que negarlo:  es un rechazo al binomio de marras, sí, y es también una propuesta para  recuperar el Estado democrático.

Votar NO el próximo 21 de febrero de 2016, no es solo marcarlo en la papeleta electoral. Es NO al Órgano Electoral y al Tribunal Constitucional, que debieran velar por los derechos de toda la ciudadanía, pero están subordinados a Morales-García Linera que eligieron y nombraron a sus miembros. Coludidos unos y otros transgreden la democracia, el Estado de derecho  y la civilización jurídicas, como “la trama más original de la civilización moderna y de la libertad moderna”, según Umberto Cerroni.

Así violan la Constitución Política del Estado, mamotreto que costó tres vidas, pero es la letra muerta de la Ley:  la han violado tantas veces como ha requerido la dominación política, territorial, étnico-social y cultural en Bolivia. La modifican a su libre arbitrio, bajo el imperio de la mayoría dictatorial en la Asamblea Legislativa, también subordinada al Poder Ejecutivo.  

Aupados por el impulso de dominación perpetua: hacerse del poder político “para toda la vida”, Morales dixit, violan el derecho democrático a la alternabilidad en el poder, a la institucionalidad democrática, a la independencia del poder judicial y la libertad de la acción política, distinta del pensamiento oficial. ¿Pretenden una ‘obediencia debida’, hasta el año 2035, como apuntan dirigentes de la antipolítica, es decir, los clientes populares que el binomio de marras llama movimientos sociales?

De ahí que el NO debe trascender el voto negativo del próximo referéndum: es un rechazo que  incluye la propuesta de recuperación del Estado democrático y de su calidad como condición social;  el respeto de los derechos políticos, civiles y culturales, hoy conculcados con violencias político-judiciales.

Para recuperar ese Estado, es  necesario que la sociedad reconozca quién es el enemigo principal de la democracia:  Morales y sus hombres, dictadores electorero-populistas disfrazados de demócratas.

 

La contradicción principal

Me alejo del concepto leninista de “enemigo principal”, ya que para Lenin, ese enemigo era el capital,  el capital financiero y, en la fase superior del capitalismo,  el imperialismo, como dominio económico, político y militar. Según Lenin, es  la fase de concentración del capital y de la producción; de la formación de monopolios, de la fusión del capital bancario con el industrial, de la consolidación del «capital financiero» y la “oligarquía financiera” para el reparto del mundo. Es un resumen burdo  de “El imperialismo, fase superior del Capitalismo”, pero vale la pena su esbozo para  contrastar el ‘antiimperialismo’ verbal de  Morales y sus hombres, frente a la incursión en el corazón  del capital financiero internacional, en Nueva York, para buscar inversión directa, en tiempo de ‘vacas flacas’.

‘Maniobra envolvente’ mediante, García Linera escudó ese publicitado viaje en la figura de Lenin quien, urgido por la cuasi desaparición de la producción,  tras la revolución de octubre de 1917, buscó capitales externos. Las diferencia de contexto son obvias: Bolivia, ha tenido  10 años de ‘vacas gordas’ con bonanza económica jamás pensada por los altísimos precios de materias primas, con un capitalismo de Estado concentrador, populista, de galopante hiperconsumo y corrupción a granel. Coadyuvaron las remesas, el contrabando, el narcotráfico y el blanqueo de excedentes ilegales. Pero no hubo inversión ni empleos productivos, más bien improductivos, aunque estábamos muy lejos de la situación de hambruna que atravesó la Rusia leninista.

Ajeno a la dialéctica de la “contradicción principal”, el Vice no hizo la “diferenciación” para vender gato por liebre.  Y ¿qué seguridad jurídica les habrán ofrecido a los hasta ahora desconocidos inversores capitalistas ‘gringos’? Como prueba de explosiva ‘inseguridad jurídica’, en el  5 estrellas Four Seasons Hotel de Nueva York, bastó la presencia de Jacob Ostreicher y Humberto Roca, despojados de sus bienes y capitales, con corruptas y groseras acciones político-judiciales.

Vuelvo al enemigo principal de la democracia en Bolivia: Morales y su hombres, por su concepción antidialéctica de la historia, que desecha la idea del desarrollo como unidad y lucha de contrarios. Según apunta Fernando Mires, recordando a Hannah Arendt, “no sólo pensamos en algo, sino también en contra de algo. El pensamiento avanza en contradicción. Contradicción significa decir algo en contra”. Por eso la herejía del NO es mucho más que un voto y un deseo: es la respuesta a la actual contradicción principal en Bolivia: democracia versus autoritarismo dictatorial. El NO una opción política social, ética,  y jurídica de largo aliento: recuperar el Estado democrático y el respeto a los Derechos Humanos básicos,  cuyo andar requerirá voluntad política de la totalidad de la sociedad boliviana.

Un NO triunfante, le dirá  basta a la dictadura disfrazada de demócrata, que utiliza el voto solo como método para legitimarse ideológica y socialmente, dentro y fuera del país.  Sin embargo, y a no ser por imprevistos dialécticos, Morales  y los suyos deben concluir su mandato en enero de 2019.  Si no aceptaran el veredicto de un NO, surgirán otras contradicciones para las cuales la sociedad política y civil también debieran estar preparadas.

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