ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 6 de MARZO al 12 de MARZO del 2017

El humor: un género que no debe perderse

Alfonso Prudencio Claure, en su columna ‘La noticia de perfil’, que la firma como Paulovich y que ya tiene más de 60 años, frecuentemente se refiere a Bolivia como un ‘typical país’. Muestra así, con notable humor y agudeza, antiguos defectos, y los que ahora aparecen en nuestra sociedad. Antes, don Walter Montenegro, en su celebrada columna Mirador –en ‘Por qué…’–, hacía preguntas ingeniosas que, pese a ser pertinentes, trajo en su tiempo reacciones patrioteras, irascibles y de las otras. Esto no sorprende, pues en este género liviano, festivo y atrevido se dicen muchas cosas que, a veces, duelen más que los sesudos y serios análisis de los entendidos.

“El humorismo se origina al calor de un escepticismo político, existencial o de cualquier otro tipo”, dice Silvia Hernández Muñoz (El humor y su concepto, monográfica.org., marzo 2012) y, por ello, queda claro que las incongruencias, las ‘metidas de pata’, los embustes y los ‘affaires’ son fuentes de inspiración para el humorista. Es más: el humor puede ser muy crítico y, por eso, temido por los aludidos. Y cuando esa crítica festiva se dirige a los que administran el Estado, generalmente provoca en ellos reacciones intolerantes. En efecto, el escozor que producen las críticas con humor intranquiliza a los que incurren en conductas reprobables. Y cuando se los percibe en los círculos de poder, ocasionan enojos, explicaciones burdas y amenazas preocupantes.

Ahora, los artículos de humor escasean. Quizá se debe a que algunos piensan que lo que sucede en el país es demasiado serio para ser tratado en broma, o sea con el gracejo de Montenegro y de Prudencio. Sin embargo, hay que convenir en que es importante recuperar ese estilo, puesto que, ante los embates contra la prensa independiente y el pensamiento libre, el género puede sobrevivir a la persecución de los poderosos que no toleran la crítica abierta.

No es bueno que nuestro país sea grave –Paulovich decía que “eso es lo grave”–, pues con una solemnidad mal entendida se pierde la alegría y se incita a la intolerancia que provoca el odio y el enfrentamiento cerril. Probablemente, en Bolivia el género del humor declina en los medios escritos porque este se ha trasladado a las redes sociales, donde también se publican críticas festivas sobre medidas y conductas objetables. Realmente estamos ante un cambio histórico en esta materia, pero, pese a ello, se debe salvar el humor.

Es cierto lo dicho por Paulovich, y hay que repetirlo: “Bolivia es un país grave; eso es lo grave”.

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