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«No le temo a la represión, le temo al silencio de mi pueblo». 21F

Susana Seleme Antelo

El lunes 8 de julio, Santa Cruz de la Sierra amaneció con mensajes y carteles colocados en los monumentos públicos de la ciudad. Uno de ellos, corresponde al título de esta nota. Fueron colocados por activistas de las plataformas que reivindican el voto del 21 de febrero de 2016, contra la inconstitucional candidatura de Evo Morales a las elecciones de octubre 2019. Candidatura, además, inhabilitada y vetada por aquel voto soberano.

El pueblo no calló, y habló a través de esos mensajes. Todos llevaban la firma “21 F”. Expresaban y expresan la conciencia democrática de la sociedad que exige respeto al voto ciudadano y al artículo 168 de la Constitución que permite solo una reelección continua. Morales la pretende indefinida.

Leímos frases como “Mi voto no se bota”, “La democracia y la libertad no se negocian”, “El coraje es contagioso”, “Para gobernar hay que estar con el pueblo, no por encima del pueblo”, “Si no luchas ahora, no llores mañana”. Hubo otros que aludían a la corrupción rampante, que provoca cada vez más repudio: “Un pueblo que elige a corruptos, no es víctima, es cómplice”, “No faltan recursos, nos sobran ladrones”.

La rebeldía expresada en carteles, fue el preludio del paro convocado por el Comité Cívico pro Santa Cruz, para el martes 9 de julio. Esa instancia cívica unió a toda la oposición política contra la violación al voto soberano del 21F, cuando ‘Bolivia dijo NO’ a la re-reelección de Morales.   A media noche, junto al joven presidente del Comité y su directorio, activistas y plataformas, 4 de los candidatos opositores a Morales -Óscar Ortiz, Carlos Mesa, Víctor Hugo Cárdenas y Ruth Nina- se inició el paro.

Así empezaron los bloqueos de calles en la ciudad y de las carreteras del departamento, motor de la economía boliviana. Con un sector agroindustrial agroexportador con valor agregado, produce el 70% de los alimentos que se consumen en el país, y aporta un 30 por ciento del Producto Interno Bruto de Bolivia. Fue, a pesar de las pérdidas que pudiesen haber significado – entre 30 y 40 millones de dólares- un paro productivo, empresarial y ciudadano contundentes. Lo fue, más allá de un infiltrado con prontuario delictivo, quien agredió a algún medio de prensa. También hubo diálogos que explicaban a los desafiantes al paro que “La democracia no es para nosotros nomás, es para vos también”. O “Cuando Bolivia se convierta en Venezuela, no vengas a reclamar”.

La sociedad civil y política bolivianas, unidas en torno al paro, buscan la renuncia de los vocales del Tribunal Supremo Electoral, que han hecho caso omiso del resultado del 21F y avalado la candidatura ilegal del binomio Morales-García Linera. Exigen nuevas autoridades, que decidan sin presiones su inhabilitación y garanticen elecciones limpias.

En el discurso a la conclusión al paro, el presidente del Comité Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, ratificó que no confían en el Tribunal Electoral “porque traicionaron nuestra democracia al no respetar los resultados del Referéndum del 21 F y están permitiendo que dos personas roben nuestro voto. Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera son infiltrados en nuestras elecciones nacionales … y eso no lo vamos a permitir”. Añadió que no se conformarán solo con su renuncia, sino que cuando la justicia vuelva a prevalecer en Bolivia deberán ser juzgados por sus delitos.

Camacho agradeció a todos los sectores, a mujeres y hombres, que hicieron posible con “grandeza, unidad y fortaleza” que una ciudad de más de 2 millones de habitantes, y más de 3 en todo el departamento, haya hecho posible el exitoso paro. Lo hizo, subrayó “por su convicción democrática… y la esperanza de vivir en libertad y democracia”.

El paro fue acatado por la Gobernación de Santa Cruz y la Asamblea Legislativa departamental, como también por el Gobierno Municipal de la ciudad capital. Contó, además, con apoyo del Consejo Nacional de la Democracia (Conade) y dirigentes de los comités cívicos de seis de las nueve regiones del país, en reunión realizada el lunes pasado en La Paz. Allí se decidió efectuar otro paro de alcance nacional. Con la intolerancia de que hacen gala, algunos dirigentes oficialistas amenazaron con un cerco a Santa Cruz se si realizase tal paro.

Tampoco faltaron las voces afines al régimen que subvaluaron o minimizaron la medida. El Vice, confundido siempre en su confusión, señaló que fue un paro antidemocrático, como si él o sus conmilitones hubiesen sido demócratas alguna vez. Solo aplican la democracia método o instrumental vía elecciones, marcadas por el fraude y la ausencia de ética política.

Con 9 años y medio de exilio a sus espaldas, Guido Añez Moscoso, ex ministro, ex presidente de la Cámara de Diputados, ex concejal y ex presidente del Concejo Municipal, envió un tweet que transcribo, sin pedirle permiso. “Carajo, que hermoso es ser cruceño y luchar por la libertad de todo Bolivia. Hoy nos toca liderar el retorno a la democracia, la reconquista de la libertad   y la justicia. Estoy fuera, pero mi mente y mi corazón están, más que nunca en mi pueblo. Volveremos y venceremos”.

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