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LOS BEATLES Y YO

Ismael Schabib Montero

“Imagina que no hay países. No es difícil hacerlo. Nada por lo cual matar o morir. Y tampoco ninguna religión. Imagina a toda la gente Viviendo la vida en paz”. (Jhon Lenon uno de los Beatles).

“Siempre puede ser difícil dar honestidad… no quiero un rostro bonito que me diga mentiras bonitas …honestidad es lo que más necesito de ti…” (Los Beatles)

Por allá por el año 1969 era un adolescente y vivía en La Paz con unos amigos de toda la vida, Freddy Suárez Sánchez (Payaco)  y Rigoberto (Chichi) su hermano, estaban de moda los Beatles, estos genios de la música con sus canciones hacían delirar a la juventud,  muchas chicas se desmayaban en los conciertos de emoción. Mis amigos no solo que admiraban a los Beatles, sino que tocaban y cantaban sus canciones, nunca sabré si pronunciaban bien el idioma Ingles pero  cantaban bonito, se ponían unos lentes redonditos y usaban el pelo largo para parecerse a ellos, sus madre que era una eximia modista les confeccionaba ropa  como la de los artistas.

Pasó el tiempo  y salimos bachilleres, mis amigos se fueron al Beni y con otros jóvenes talentosos organizaron el grupo de música moderna, “Los Medium” quizá  el más exitoso   en su género en esa región.  Donde actuaban causaban sensación. Por mi parte entré al Colegio Militar. A mí no me gustaban los Beatles porque usaban el pelo largo y su música no la entendía para nada. Pero ha pasado el tiempo y no  termino de sorprenderme por sus canciones, aparte de bien logradas musicalmente tienen mensajes profundos, hasta en la transición papal entre Ratzinger y Bergoglio fue tema de conversación el pensamiento de ellos y este ciudadano común se ha vuelto su gran admirador   porque han creado  canciones hasta  de política internacional y de Ética, basta nombrar a “Imagine” y a “Honesty”.  Recuerdo a mis amigos y los envidio, me pregunto ¿Cómo es que no tuve la capacidad de engancharme con esa gran ola, con ese tsunami que fueron los músicos de Liver Pool?, No dudo que hubiese tenido una adolescencia más feliz. Hubiera gritado a los cuatro vientos mi admiración por esos genios y  cantado sus canciones, aunque no supiera inglés. Ahora las escucho y las tarareo.

Chichí, hace algunos años que se fue para siempre, el día de su sepelio me puse mi mejor terno color oscuro, mi mejor camisa blanca y mi mejor corbata negra e hice huso de la palabra en el cementerio, reprimiendo mi llanto.  Como me arrepiento haber contenido  mi emoción para ordenar mis ideas y poder hablar, debí haber llorado hasta secarme, como  un río, porque desde entonces siento ese llanto que duele, represado en mi corazón.

En algún momento cuando Dios lo disponga con  Payaco y Chichi  escucharemos y veremos a los Beatles en vivo y en directo, y mis amigos cantaran con ellos, pero esta vez  compartiré  la misma emoción así sea allá en la eternidad gozando con Dios.

¡¡¡Muchos Beatles!!!

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