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Germán Busch y la muerte del teniente Herman Velilla

Por: Rolando Roda Busch

Del lado boliviano: no hubo vejaciones ni torturas
Del lado paraguayo: hubo victimismo y manipulación mediática
Los historiadores paraguayos le deben la verdad histórica a ambos pueblos

Introducción histórica

Desde los inicios de la contienda del Chaco, por su audaz capacidad de infiltración en territorio enemigo y la inseguridad que generaba, el joven capitán Germán Busch y su escuadrón de operaciones especiales se convirtió en un motivo de persecución para las fuerzas paraguayas.
En noviembre de 1932, la muerte del paraguayo teniente 2º Rva. Herman Velilla, a manos del Escuadrón Busch, fue utilizada por la propaganda paraguaya para atribuirle falsariamente actos de crueldad y mutilaciones que indignaron a la sociedad paraguaya.
El alcance de las difamaciones contra el capitán Busch queda expuesto en el Proyecto de Ley presentado en 2016 por la Honorable Cámara de Senadores del Paraguay, donde se recuerda literalmente lo que sigue:
“ [… el Tte. 2º Herman Velilla] fue sorprendido por una patrulla boliviana al mando del célebre Teniente Germán Busch Becerra quien lo tomó prisionero ordenando que se lo ate a su camión prendiéndole fuego y cuando se encontró su cuerpo presentaba huellas de haber sido bárbaramente torturado como el haber sido castrado y puestos sus testículos como ojos totalmente carbonizados con un cartel que decía: “Así mata el escuadrón Busch””.
Desde hace casi un siglo, tales acusaciones de torturas y vejámenes, variadas veces desmentidas por actores primarios o por la propia familia Velilla, siguen siendo causa de oprobio y falsedad contra la memoria del héroe boliviano Germán Busch Becerra y también contra el pueblo boliviano.
El propósito de este trabajo es examinar las evidencias y testimonios a los que tuve acceso, distinguiendo entre testimonios directos y narrativas propagandísticas.

Fuentes disponibles:

Al final de este texto citamos las fuentes, mayormente paraguayas.

Aunque las acciones militares de Germán Busch tuvieron mucho eco en la prensa boliviana, Busch evadía hacer declaraciones a la prensa y sus actividades militares hasta hoy no han sido reveladas.

Los hechos

La defensa boliviana del Km 7 (se adjunta mapa)

29 de septiembre de 1932:
A la caída del fortín Boquerón, las tropas bolivianas primeramente se desbandaron y después se parapetaron en «km 7», frente a Saavedra. Con fuerzas muy superiores en número, un largo frente militar paraguayo se extendió frente a ellos pero los bolivianos resistieron con increíble coraje. Más al norte, se estableció el comando general paraguayo en el fortín Zenteno (ex Alihuatá).

Día 27 de noviembre de 1932: infiltración

Una pequeña tropa boliviana de 40 hombres, armados de fusiles y dos ametralladoras livianas, se deslizan sigilosamente en territorio enemigo. Caminan o se arrastran por las partes más densas y espinosas del monte, sorteando las trincheras y posiciones paraguayas hasta alcanzar la picada Jordán, ruta que discurre entre Alihuatá (paraguaya) y Saavedra (boliviana). Después de recorrerla en su tramo medio, deciden pernoctar en una curva del camino donde se supone que los camiones enemigos bajarán la velocidad. No pueden encender fuego, sólo mordisquear charque duro, comer pito de maíz, racionar el agua y susurrar.
Hicieron vigilia de relevos por la noche, escuchando a lo lejos detonaciones, disparos esporádicos y hasta voces y risotadas paraguayas, porque estaban a poco más de 500 ms de un vivac del R.I. 4 Curupayty. Dormitaron nerviosos, emocionados y preguntándose sobre la suerte propia y de sus familias, en una noche de zumbantes mosquitos y de incómodas garrapatillas, abundantes en ese monte.
Era el Escuadrón Germán Busch, actuando sigilosamente al estilo de los cuatreros o ladrones de ganado. Son las primeras tropas de élite de la historia militar del siglo XX.
En los diccionarios militares, las primeras fuerzas de comando se crearían en Europa 7 años después, a fines de 1939: Las Special Operations Executive (SOE) de Gran Bretaña y los Brandenburger de Alemania, posteriores a las tropas especiales bolivianas de principios de 1930, cuyo satinador más celebre fuera el Charata Ustariz.
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Día 28 de noviembre: la emboscada en el kilómetro 22

Amanece.
¿Porqué el comando boliviano ha tenido la osadía de meterse en la cueva del lobo: apenas a 22 km del comando general paraguayo, exactamente al medio del área donde se encontraba el grueso del ejército paraguayo?.
La inteligencia boliviana había avisado que el día 28 de noviembre de 1932 tendría lugar en Zenteno una reunión de altos jefes militares paraguayos con su comandante en jefe, coronel Félix Estigarribia.
Desde el día anterior el comando Busch llevaba más de 20 horas de espera, agazapado entre moscas, jejenes y mosquitos, emocionados muchas veces por el tránsito de tropas enemigas. Era una tarde pesada y acalorada de noviembre, el tiempo corría y la hora prudente de regreso ya había sido sobrepasada; retornar de noche podría significar perderse, chocar con los paraguayos o quedar extenuado por inanición sin agua.
El capitán Busch y su segundo inspeccionaban inquietos cada camión que pasaba, sopesando si había llegado el momento del ataque, preguntándose si la reunión ya habría tenido lugar en la mañana,
Al inicio de la tarde del día 28 de noviembre de 1932, bajo un sol abrasador, tras dejar pasar varios camiones en ambos sentidos (entre ellos al Dr. Soljansic con rumbo a Alihuatá), se inicia la balacera.
¿Busch ordenó el ataque al pequeño convoy de vehículos que se dirigía de Alihuatá hacia Saavedra?.
¿O fue como leí alguna vez, que los nervios traicionaron a un soldado de Busch que inició la balacera sin orden superior?.
Fue una decisión equivocada. Si esperaban 10 minutos más, habría caído en sus manos el convoy de jefes militares más importantes del frente paraguayo, el convoy por el que ellos habían arriesgado su vida.
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La muerte del teniente Velilla

Los cuarenta hombres del Escuadrón Busch eran poco personal para alcanzar a todos los camiones del convoy, distanciados de casi 200 ms entre ellos para no tragar el polvo. El tiroteo boliviano fue breve y certero para los dos primeros camiones del convoy, cuyos ocupantes quedaron fuera de combate sin que mediara intercambio de fuego.
En el segundo de ellos viajaba el teniente 2º Herman Velilla, joven perteneciente a una influyente familia liberal paraguaya, cuya relevancia política se mantiene hasta hoy.
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Primeros y más cercanos testimonios del ataque: la muerte de Velilla

El tercer camión del convoy, que marchaba rezagado 150 metros atrás del segundo, se detuvo al escuchar la ráfaga de disparos y retrocedió unos 200 metros. Tras un silencio sepulcral, cuenta el el teniente 1º Alfredo Martínez Chávez que junto a su chofer NN, regresaron cautelosamente caminando hacia el lugar del tiroteo, se cercioraron que no hubiera presencia boliviana y que fueron los primeros en inspeccionar los vehículos atacados.
• En el primer camión emboscado del Regimiento Corrales, Martínez contó tres muertos, entre ellos al chofer Herminio Pirelli.
• En el segundo camión Nº 33 del Regto. Inf. 4 Curupayty, informó haber encontrado al chofer desplomado sobre el volante.
• Buscando a su gran amigo Herman Velilla, con quien había conversado una hora antes en Alihuatá, lo encontraron en la carrocería o plataforma del segundo camión, acribillado por una ráfaga de ametralladora con 4 disparos en el vientre.
El Tte. 1º Alfredo Martínez relató:
“Como el camión se estaba quemando, parte del fuego alcanzó la cabeza de Herman, la que ya estaba desprovista de la cabellera. Subí junto con el soldadito y bajamos el cuerpo de Velilla”.
Nota: el camión se incendió lentamente.
Martínez y su acompañante cuentan que depositaron el cadáver de Velilla al costado del camión y a la vera del camino, e informaron del suceso al cercano campamento del R.I. 4 Curupayty.

Versiones posteriores y contradictorias

Alfredo Martínez fue el primero en llegar a la escena del asalto y siempre certificará que el cadáver no presentaba mutilaciones. Sin embargo, otros oficiales paraguayos llegados posteriormente, como Atlilano Carisimo, Eliodoro Torres, Américo Villagra, declararían «haber visto al Tte. Velilla bajar de la cabina del camión (¡SIC!), dirigirse a los bolivianos y ser acribillado sin razón». Y alguno añade que Velilla fuera mutilado «antes de ser cobardemente quemado por Germán Busch» (Gustavo Ávalos).

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Otros relatos sobre la emboscada del 28 de noviembre de 1932

Según el relato contado por el Dr. Soljansic, quince minutos antes de la emboscada, en la picada Velilla y muy cenca del Fortín paraguayo Zenteno, se cruzaron en sentidos contrarios los camiones del Dr. Soljansic con el del Tte. H. Velilla y se detuvieron para conversar. Por haber sido viejo amigo de la familia Velilla, el Dr. Soljansic siempre se mantendría cerca de esta historia.
Debido al intenso calor de ese día, suponemos que al reanudar camino el Tte. Velilla se habría subido a la carrocería de su camión aguatero, junto a las provisiones, comida y bebidas. Por Martínez, figura principal de nuestro relato en tanto que fuente primaria, sabemos que Velilla murió acribillado en la carrocería, en los primeros disparos.

La suerte de los acompañantes de Velilla

Muchos paraguayos han publicado que el concepcionero Sargento Herminio Pirelli fuera el chofer del camión de Velilla. Pero no, él fue el chofer del primer camión emboscado, perteneciente al Regto. Corrales, camión que no se incendió ni le prendieron fuego como algunos aseguran.
Martínez afirmó que él y su acompañante encontraron al chofer del segundo camión muerto sobre el volante. Esta información fue errónea: se encontró caído sobre el volante de ese camión al pasajero central de la cabina, quien muere en esa posición mientras trataba de acercarse a la puerta izquierda para escapar, porque los disparos llegaron del lado derecho, según don Jorge Vásquez.
Suponemos que el tercer pasajero de la cabina fuera el soldado Veinte Aquino, sentado del lado derecho, quien se lanzó del camión por la puerta derecha. Y como los soldados de Busch estaban de ese lado, no intentó escapar y fingió su muerte junto al camión: él recibió un corte de poca importancia con cuchillo o machete, pero no se movió, pasó por muerto y después se internó en el monte. Solo al día siguiente se presentó a su cuartel.

La suerte del chofer de Velilla

El verdadero chofer del camión de Velilla era el luqueño Jorge Vásquez Blaires y sobrevivió a la emboscada del Escuadrón Busch: tan pronto empezó la balacera y una bala le rozó la sien, el chofer se lanzó por la puerta izquierda del camión y se ocultó en la maleza más cercana.
Según su testimonio, escuchó voces tranquilas de los bolivianos, sin percibir violencia ni tortura y sin ver o escuchar prender fuego al camión. Más tarde y mientras se alejaba, oyó una pequeña explosión (¿el camión explotó?). Según nos contara su hija, Jorge Vásquez jamás sintió animadversión hacia los bolivianos, y al contrario, guardó siempre un sentimiento favorable hacia aquellos enemigos.
Nota 1: El relato del chofer Jorge Vásquez es absolutamente inédito, fue recogido por mí en 2019 mediante entrevistas a su hija, quien confirmó que su padre nunca mencionó actos de tortura ni vejaciones.
Nota 2: Nosotros hemos corroborado la existencia de Jorge Vásquez como chofer en el «Diario de Guerra» del Cnel. Ramón L. Paredes, pág. 79. Paredes, quien organizó la composición y partida de aquel convoy, fungía como capitán de batallón en el Rgto. Inf. Nº 4 Curupayty.
Nota 3: Uno o dos días después, cubierto de espinas de tunas, llegó a su campamento el chofer Vásquez, donde su hermano Gerardo ya había tallado una cruz con su nombre, creyéndolo muerto.
Vásquez y Veinte Aquino aclararon las circunstancias del ataque.

¿Hubo censura oficial y oficiosa?

Aunque los sobrevivientes del segundo camión (Vásquez y Veinte Aquino) y los testigos del tercero (Tte. Martínez y su chofer NN) fueron interrogados como fuentes primarias y aclararon cuanto vieron o vivieron, la historiografía paraguaya parece haber silenciado sus testimonios: ellos coincidían en que Velilla murió sin combatir y sin vejámenes bolivianos.
Aunque muchos historiadores paraguayos conocieron estos relatos, desde hacen 93 años carecieron de la entereza de revelarlos y han dejado que se difame la memoria de Germán Busch con acusaciones falsas de horribles vejaciones al cuerpo del Tte. Velilla, exceptuando al propio Tte. Martínez, al Dr. Soljancic y a variados miembros de la familia Velilla, quienes no han temido revelar la verdad.
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Tte. Martínez, fuente primaria sobre la muerte del tte. Velilla

Sobre esta emboscada al convoy de Velilla, no conocemos otro relato que cuente con más credibilidad el estado de las víctimas del convoy emboscado el 29/11/1932.
Igual criterio tuvo el prestigioso diario paraguayo ABC Color cuando publicó el testimonio del Tte. Alfredo Martínez, el 28 noviembre de 1982 en el recordatorio del 50 aniversario de la emboscada y muerte de Velilla. Esta publicación desvirtúa las versiones de supuestas vejaciones y constituye la evidencia más sólida sobre el estado del cuerpo del Tte. 2º Velilla:
SIN VEJÁMENES NI MUTILACIONES.
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Otras dos obras importantes validan el testimonio publicado por el reconocido periódico ABC Color, en referencia al estado del cuerpo del Tte. Velilla después de la emboscada:

1. «Diario de Herman Velilla»

• El testimonio del Tte. Martínez ha sido reproducido en “Herman Velilla. Diario de Guerra – Desde las trincheras de Boquerón», pág. 62-64.
• La obra, compilada por la historiadora Julia Velilla Laconich -sobrina del extinto y diputada nacional-, contó con el aval del Congreso Nacional del Paraguay, en colaboración tanto con el Centro Cultural de la República El Cabildo como con la Fundación Roa Bastos, que le otorgan seriedad y rigor histórico.
• La inclusión de la entrevista a Martínez en una obra respaldada por instituciones culturales y académicas paraguayas de prestigio, confirma la existencia real del relato y le otorga legitimidad como fuente histórica.
• Frente a versiones contradictorias, la obra legitima la entrevista como parte del corpus documental sobre la muerte de Velilla.
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2. «Recuerdos de la Guerra del Chaco»

• La entrevista de ABC Color a Martínez fue reproducida también en la obra de Alfredo Seiferheld, en la reedición crítica de 2019 (Servilibro, Liliana Brezzo y Ricardo Scavone Yegros), pág. 204-206.
• El historiador Alfredo Seiferheld ha sido reconocido por su rigor documental y por rescatar testimonios directos de protagonistas de la guerra.
• La inclusión del testimonio de Martínez, que niega categóricamente mutilaciones o vejámenes del cadáver por parte de los bolivianos, legitima su relato como fuente real y seria y le da validez historiográfica frente a otras versiones contradictorias.
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Otras versiones: ¿desinformación y victimización sobre la muerte del tte. Velilla?

Testimonios secundarios y relatos contradictorios

Según Alfredo Martínez, tras bajar el cadáver de la carrocería envió a un soldado en busca de ayuda. Una hora más tarde llegó una tropa al mando del teniente Américo Villagra (Regto. Curupayty) y le informó del hecho y elevó el parte a su comando.
Villagra se lanzó en persecución del escuadrón Busch, sin resultados. Poco después otros oficiales –como el Cap. Ramón Paredes del R.I.4 Curupayty– acudieron al lugar y observaron el cuerpo de Velilla tendido junto al camión. A partir de ese momento, comenzaron a proliferar versiones secundarias paraguayas cargadas de indignación contra Busch y los bolivianos, atribuyéndoles supuestas mutilaciones al cadáver.

Relatos difundidos:

• «En el km 22, una patrulla boliviana asaltó e incendió el camión. En medio de las llamas se halló el cadáver del Tte. Velilla, acribillado y mutilado (sin los órganos genitales). ¡Un crimen de lesa humanidad! ¡Una barbarie!: Atilano Carisimo, “En la Primera División de infantería: diario de un combatiente”, p. 203, atribuye la información al Tte. Américo Villagra, en informe a su Cap. Ramón Paredes.
• «Al llegar al Km 22, el Teniente Velilla observó al vehículo atravesado en la ruta y detuvo su marcha. El Capitán Eliodoro Torres, que venía detrás, también se detuvo y vio cómo el Teniente Velilla descendía y se acercaba a los atacantes, quienes, sin mediar palabras, acribillaron y mutilaron …». Este texto, muy repetido en «Memorias de la Guerra del Chaco» por Gustavo Ávalos en afán de desacreditar al Cap. Busch, nunca lleva referencias bibliográficas para conocer su fuente.
• Según el mismo Atilano Carisimo, pág. 204, en el cuarto camión del convoy (otros dicen tercero) iba el Cap. Eliodoro Torres quien a distancia prudente vio detenerse al camión de Velilla, lo vio bajarse » y un Oficial le intimaba: «Entréguese Oficial». El Tte. Velilla dio unos pasos hacia su intimador, sonó un tiro». Al darse cuenta el Cap. Torres que se trataba de un «cuatrereo», ordenó al chofer retroceder y volver al campamento. Por tanto Eliodoro Torres no tuvo acceso al cuerpo de Velilla.
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¿Desinformación oficial?

De manera oficial, se observa que se privilegiaron testimonios posteriores como los del Tte. Villagra y del Cap. Paredes, construyendo la versión de que el Tte. Velilla habría sido capturado, torturado y quemado vivo. Sin embargo, la investigación militar del Regto. Curupayty presenta llamativas omisiones:
• En los diarios de campaña paraguayos no aparece ningún informe de la sanidad militar que precise daños y vejaciones,
• El nombre del Tte. Alfredo Martínez, testigo primero y directo, desaparece, al igual que el del chofer sobreviviente Jorge Vásquez,
• Se omitió que el cuerpo de Velilla estuvo sobre la carrocería del camión y que nunca salió para combatir.
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La sociedad asuncena exige la cabeza de Busch

En diciembre de 1932, “El cuerpo maltrecho del Tte. Velilla llegó a Asunción y los medios, con total aprobación oficial, quisieron exaltar a la población mostrando la supuesta degradación cometida por los bolivianos. Eso encendía el fervor [nacional] y facilitaba el enrolamiento de nuevos miembros al ejército”. (Oscar Velilla)
Escandalizada por el mal estado del cadáver, la prensa y la sociedad exigieron la cabeza de Busch, ¡vivo o muerto!. Así comenzó una campaña de demonización que se prolongó entre 1932 y 1935, poniendo precio a su cabeza y castigando su audacia de operar cerca de los mandos altos mandos paraguayos en la Picada Jordán.
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Propaganda de guerra

¿Por qué se inició la propaganda contra Busch?

Las respuesta parece clara: la preocupación por las audaces incursiones del capitán Busch llevó a construir un relato victimista extremo, centrado en la supuesta crueldad boliviana. Estas narrativas buscaban:
• Generar resentimiento contra los bolivianos.
• Demonizar la figura de Germán Busch.
• Justificar e intensificar su persecución.
Casi 100 años después, estas versiones falaces se consolidaron en la memoria colectiva, a pesar a que testimonios primarios –como los de Alfredo Martínez o la familia Velilla que tuvo acceso a fuentes primarias– las contradicen abiertamente.
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El verdadero objetivo de la emboscada boliviana

Existe consenso en que la patrulla de Busch buscaba sorprender a los comandantes de división paraguayos que se reunieron esa misma tarde con el Coronel Estigarribia en Zenteno.
• El coronel Ramón Paredes del R.I. 4, en su Diario de Guerra, escribió: “Estos comandantes casi cayeron en la emboscada de ayer. […] Si el enemigo hubiera esperado 10 minutos más, hubieran hecho algo útil, y […]”
• El teniente Martínez coincidió: “ … si nosotros demorábamos en llegar a ese punto, caían los comandos bajo el golpe de mano de la patrulla del capitán Germán Busch. Imagínese de haber sido así. Los comandos superiores de nuestro Ejército pudieron haber sido hechos prisioneros o diezmados por las balas enemigas».
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A investigar: ¿y si Busch no estuvo presente en el asalto?

No está claro en qué momento Busch conoció las acusaciones de vejaciones en su contra. En «Memorias de un prisionero de guerra», el paraguayo Eulogio Amado Recalde recoge declaraciones del propio Busch, quien admite que su tropa participó en el ataque, aunque él no habría estado presente: Se trata de una fuente primaria.
Esta afirmación abre interrogantes: ¿la operación fue dirigida por otro oficial?, ¿o, como sostiene otra versión boliviana, Busch ase encontraba a 200 metros del lugar?. En testimonios de postguerra recogidos por Soljansic y Pampliega, no se niega la participación de Busch en la emboscada, pero tampoco se ofrecen detalles precisos del evento.
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¿Cómo se incendió el camión del teniente Velilla?

• 1932: El Tte. Alfredo Martínez indicó que la emboscada fue rápida. Es probable que se ejecutara a lo largo de un tramo extenso del camino, lo que dificultaba el control absoluto de Busch sobre sus hombres. Tras ordenar la retirada, queda incierto si Busch supo que había un cadáver en la carrocería del segundo camión y si este ya se incendiaba.
• Nótese que solamente se incendió el segundo camión, haciendo pensar que los bolivianos no tuvieron intención de quemar los camiones. Pero los paraguayos tomaron la figura de Herman Velilla, uno de los 40.000 muertos paraguayos de la guerra, como víctima emblemática para denigrar la imagen del Cap. Busch, como propaganda de guerra.
• 1935: El Dr. Antonio Soljansic afirmó que Germán Busch declaró en La Paz: “el escuadrón atacó, esperó brevemente y se retiró, sin ensañamiento ni maltrato”.
• 2018: Miguel A. Velilla, nieto de Benjamín, coincidió: “Fue un acto de guerra, con Herman Velilla alcanzado por las balas dentro de su camión (el cual se incendió)”.
• 1979: El coronel Jorge Antezana Villagrán conoció a Busch en plena guerra. Escritor boliviano de gran prestigio y con acceso a información del Estado Mayor, sostuvo en la «La Guerra del Chaco (Tomo 1) que el incendio fue producto de los disparos sobre el tanque junto al motor, y que la patrulla no advirtió en que un oficial había quedado herido.
Esta explicación resulta relevante y confiable: el primer camión no se quemó, sólo el segundo, lo que refuerza la hipótesis de un accidente. Además concuerda con la tardanza de Martínez en llegar al lugar, inspeccionar los vehículos y encontrar el cuerpo de Velilla, así como su decisión de subir posteriormente a la carrocería sin riesgo de quemaduras.
• Hemos descartado versiones más cuestionadas como las del Cnel. Ichazu Urquidi (Acciones y hombres olvidados, Scribdt, 1981) por su carácter novelado, festivo, con escasas fuentes documentales y confusión de hechos y lugares.
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¿Qué crímenes se cometieron?

La emboscada del Escuadrón Busch fue una operación rápida, ejecutada a escasa distancia de un campamento paraguayo.
Surge entonces una cuestión ética: si para los paraguayos el incendio -accidental o voluntario- de un camión con un cadáver en su interior constituye un vejamen imperdonable, ¿cómo debe calificarse el asesinato ese mismo día de once prisioneros bolivianos como represalia por la muerte de Velilla?.
La respuesta es clara: se trató de un crimen de guerra cometido bajo responsabilidad del comandante R.I. 7 Rafael Franco. Un subalterno lo justificó con estas palabras:
“De hoy en adelante la guerra será a sangre y fuego. Hay que aplicar la Ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente. La venganza ya se ha producido el mismo día de ayer; el Regto. Del Mayor Franco capturó a 12 prisioneros de los cuales se hizo salvar a un suboficial para interrogarlo. No hay duda: ojo por ojo, diente por diente, con esos miserables no se puede ser civilizado” (Cnel. Ramón Paredes, Diario de guerra, p. 81).
Paradójicamente, la Ley del Talión buscaba un castigo proporcional al daño causado, como vía hacia la reconciliación. En contraste, la reacción paraguaya derivó en un acto de venganza desmedida, exaltado incluso en expresiones populares como «Ypochyma indio» (El indio está bravo), que reflejan el orgullo por la violencia y los instintos más bajos que se propagaron entre las filas paraguayas.
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Paraguayos mutilaron el cuerpo de Velilla

Con cuatro perforaciones de metralla, la cabellera quemada y varios días de fallecido, antes de su traslado a Asunción el sanitario militar Leandro Paredes practicó un embalsamamiento rudimentario. El procedimiento incluyó la extracción de vísceras, testículos y globos oculares, lo que dañó severamente el cuerpo por impericia.
Sobre este hecho, el sobrino nieto Oscar Velilla señaló: “sin querer ofender a nadie, hicieron una carnicería con el cuerpo de Herman”.
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Los secretos de Estado y el silencio de sus historiadores

El gobierno y el ejército paraguayos han demostrado históricamente una notable capacidad para controlar la información sensible.
En 1932, las declaraciones de los primeros testigos –el Tte. Martínez y su chofer– fueron acalladas, o por lo menos desestimadas.
Un siglo después, creemos que el ejército y los historiadores paraguayos deben sacar a relucir toda la información disponibles y revelar la verdad. Se la deben a la memoria del Tte. Velilla, del Tgral. Germán Busch y a los pueblos de Bolivia y Paraguay.
Con base en los documentos conocidos, independientemente de si el camión se incendió accidentalmente o fue quemado, y de si el relato de Alfredo Martínez es exacto o no, la conclusión es clara: NO EXISTIÓ VEJACIÓN AL CADÁVER DEL TTE. VELILLA POR PARTE DE LOS BOLIVIANOS.
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Pasada la guerra, hay admiración por Busch

• Julio de 1935: pese a la campaña de desprestigio, en los encuentros de cese al fuego los oficiales paraguayos buscaban fotografiarse junto al mayor Busch. En ocasión del abrazo con el general Félix Estigarribia, éste habría elogiado a Busch con la frase: “cara de ángel, corazón de león”, frase que algunos paraguayos niegan.
• Agosto de 1939: tras la muerte de Busch, el gobierno paraguayo decretó tres días de duelo nacional. Excombatientes depositaron una corona en su tumba con la dedicatoria: “Al Capitán del Chaco. De los excombatientes del Paraguay”.
• Octubre de 2018: el coronel e historiador Edgardo Núñez escribió que Busch fue “un oficial valeroso y audaz […] lloraron todos su muerte, paraguayos y bolivianos, pues amaba la paz porque conocía los horrores de la guerra”.
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Testimonios médicos y familiares, pero historiadores callan

El influyente político Benjamín Velilla, hermano de Herman, con acceso a la verdad de los hechos al más alto nivel, solicitó al Dr. Antonio Soljansic entrevistarse con Busch en La Paz. Soljansic, amigo personal de Velilla y conocedor del informe necrológico del Dr. De Sanctis, corroboró que no hubo mutilaciones deliberadas.
Óscar Velilla, sobrino nieto, ha afirmado con honestidad: “Fue una acción de guerra como tantas. Terminada la operación […], dieron una inspección de los hechos y se retiraron. El mito es que hubo ensañamiento o maltrato a los fallecidos. Solo los dejaron ahí”.
Miguel A. Velilla, otro sobrino nieto, coincide y aporta el testimonio oral del Dr. Soljansic (Facebook, Memorias de la Guerra del Chaco, 19 de mayo 2019) y adjunta el testimonio oral del Dr. Antonio Soljansic, desmintiendo las acusaciones propagandísticas contra Busch. https://www.youtube.com/watch?v=WDWJFN7rQdA
Mientras la familia Velilla expone la verdad con valentía, los historiadores paraguayos aún deben esclarecerla: Germán Busch no mancilló ni cercenó el cuerpo del teniente Herman Velilla.
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Siglo XXI: retornan el victimismo, el revanchismo y la infamia

Victimismo

A casi un siglo del hecho, persisten relatos falaces en espacios sociales como “Memorias de la Guerra del Chaco”, donde autores como Miguel Cabello Leiva, Domingo Cáceres, Carlos Arévalos, Alejandro Coronel Bazzano, Felipe Nery Figueredo Villalba y otros reproducen grotescas acusaciones contra Busch, atribuyéndole mutilaciones inexistentes:
“Busch cortó los testículos de Velilla y se los metió en la boca, le sacó los ojos, amarró con alambre de púas sus manos al volante del camión y lo quemó vivo”.
Revanch: Pese a la falsedad de las acusaciones, los mencionados las reiteran con orgullo, inspirados por resentimientos históricos. Orgullosos de su impostura, pretenden mancillar la memoria de un héroe cuya audacia y prestigio eclipsó a sus adversarios.
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Los bolivianos exigimos respeto a la memoria del tgral. Germán Busch

La pregunta central es: ¿existen fuentes primarias confiables que respalden las acusaciones de vejámenes de Germán Busch contra el cuerpo del Tte. Velilla, o estamos frente a pasiones chauvinistas que reproducen prejuicios y resentimientos carentes de rigor académico y de ética investigativa?
Si no hay pruebas, la memoria de Busch merece respeto, honor y dignidad, valores básicos que todos merecemos. Es tarea pendiente de los historiadores paraguayos de valor y honestidad.
Por las versiones propagandísticas de vejaciones, muchos escribidores paraguayos califican a Busch como “cobarde, asesino y dictador”, sin aplicar el mismo criterio crítico a figuras destacadas de su historia, cuyas trayectorias sí estuvieron marcadas por asesinatos, torturas, tiranía, represión y crímenes de lesa humanidad, incluso trata de menores.

Germán Busch Becerra: más que un héroe de guerra

La figura de Germán Busch trasciende el ámbito militar. Fue un estadista inteligente, honesto y patriota que se enfrentó con valentía a los magnates mineros y terratenientes, promulgando leyes para liberar a los más pobres de la servidumbre gratuita, y restableciendo la soberanía del Estado sobre los bienes y concesiones de la Standard Oil Company.
Para los bolivianos, Busch encarna la rebeldía y la dignidad de un pueblo que no se resigna a la injusticia ni al destino impuesto. Su legado, superior a la bajeza de sus detractores, constituye un símbolo de esperanza para quienes buscan justicia social y emancipación nacional.
Rolando Roda Busch

Referencias

1. Honorable Cámara de Senadores del Paraguay, Proyecto de Ley de 12/mar/ 2016, p. 03.
2. Miguel A. Velilla, Memorias de la Guerra del Chaco (Facebook, 19 mayo 2019). Testimonio de Justo Federico Velilla. Entrevista a Dr. Antonio Soljansic, fines de los años ’90. Audio https://www.youtube.com/watch?v=WDWJFN7rQdA
3. Croquis de ubicación del lugar de la emboscada.
4. Amancio Pampliega, Fusil al hombro. Ed. NAPA, 1982, p. 141–142.
5. Amancio Pampliega, Asociación Cultural Mandu’ara (Facebook, 17 junio 2016).
6. Miguel A. Velilla, Paraguay de antes, testimonio del Dr. Soljansic.
7. Tte. Alfredo Martínez, reportaje de ABC Color, 28 de noviembre 1982.
8. Alfredo Seiferheld, Recuerdos de la Guerra del Chaco. Servilibro, 2019, p. 204.
9. Congreso de la República del Paraguay, Herman Velilla. Diario de Guerra – Desde las trincheras de Boquerón. 2016, pp. 62–64.
10. Ramón L. Paredes, Diario de Guerra, El Lector, 2013, p. 79–81.
11. Eulogio A. Recalde, Memorias de un prisionero de guerra. Publicaciones FF.AA., 1983, p. 43.
12. Jorge Antezana Villagrán, La Guerra del Chaco, análisis y crítica sobre la conducción militar, Tomo 1. Los Amigos del Libro, 1979, p. 362.
13. Atilano Carisimo, En la Primera División de infantería: diario de un combatiente. Ediciones Comuneros, 1971.
14. Oscar Velilla, declaraciones en Memorias de la Guerra del Chaco (2021,2024). Fecha extraviada.
15. Edgardo Nuñez. Mensaje personal de WhatsApp de 4 de octubre 2018
16. Darwin Pinto Cascán, Diario El Deber, Edición especial. Testimonio del veterano paraguayo Gral. Felipe Velilla.
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