
Los factores de poder real, son «aquellas fuerzas activas (sectores económicos y actores sociales), que sostienen la Estructura Constitucional de un Estado, más allá de las leyes escritas».
En mi paso por la Escuela de Altos Estudios Nacionales; aprendí que el Estado Mayor Estratégico; considera los siguientes factores:
* Poder Político
* Poder Económico
* Poder Psico Social
* Ciencia y Tecnología C&T
* Fuerza
Después de 6 meses y de manera similar a lo sucedido con el Gobierno de Yanine Añez, aunque exista un «Presidente Electo y Posesionado»; la mayoría de estos factores de poder, están siendo manipulados por la Estructura Política del «SSXXI», que montó la CPE (trucha) denominada Estado Plurinacional.
Este hecho devela una total fractura entre «Gobierno y Poder» (dónde la Autoridad Electa gobierna, pero no decide), ya que el control real permanece anclado en la referida estructura del Estado Plurinacional de 2008, que redefinió el orden institucional, que establecia la REPÚBLICA DE BOLIVIA.
Este “supra poder” que ha convertido a Bolivia en un «narco estado», muestra su capacidad de presión, a través de actores vinculados a Evo Morales y a la republiqueta del Chapare en el trópico de Cochabamba.
La inoperancia de someter a la justicia a las principales autoridades que delinquieron a sus anchas durante 20 años con el régimen masista; es la evidencia de que el poder efectivo sigue en manos de una estructura que combina intereses políticos y narco criminales.
Lo ocurrido entre los años 2019 y 2020, refuerza esta tesis: «el Gobierno puede cambiar de liderazgos , pero la estructura del Estado Plurinacional y su sistema permanece».
Por estás y muchas otras razones, es que la intención (de buena fé) para priorizar un proceso de «Reconciliación Nacional), es inviable; a no ser que de manera previa se proceda a desmantelar el referido andamiaje institucional construido en 20 años, aún vigente.
Primero hay que restaurar la Institucionalidad establecida en nuestra violada CPE de 1967 (con las reformas de 1994 y 2004), de la República de Bolivia.
En la actualidad, nuestro País incumple con los elementos esenciales de una democracia plena (desde la independencia de poderes hasta el sufragio universal efectivo), misma que opera, en base a un esquema que ha erosionado derechos, promovido el exilio y limitado la participación política.
El Presidente Rodrigo Paz, no puede seguir postergando las necesarias medidas de shock para recuperar al paciente que se encuentra en terapia intensiva.
El gradualismo asumido hasta ahora, solo prolongará la crisis.
Esta “política de shock», a través de Reformas Estructurales, es la única vía para restituir la institucionalidad, recuperar la economía y lograr la pretendida cohesión social.
Después de 6 meses de una timida Gestión Publica, la esperanza inicial depositada en el Gobierno comienza a diluirse en las calles.
No esperemos a que el engendro creado por el (+), denominado «PACTO DE UNIDAD», continúe con su «poco disimulado» Golpe de Estado.
Entre tanto, el ciudadano común ya ha empezado a cuestionar, no solo la dirección del gobierno, sino su capacidad de sobrevivir en el actual sistema narco criminal aún no desmontado y
que, hasta ahora, viene demostrado ser más fuerte que quienes intentan gobernar en base a la buena fé.



