
REVISTA ROTARIA · CLUB ROTARY POZUELO DE ALARCÓN · DISTRITO 2201
CRÓNICA · COOPERACIÓN INTERNACIONAL · BOLIVIA 2026
Por Óscar Guillermo Yanne Banegas | Periodista y analista | yannenews.blogspot.com, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Hay gestos que no caben en los informes de gestión porque su magnitud no es burocrática: es humana. La visita de José María Fraile Blázquez y Marcela Elsa Fernández Rivero a las comunidades chiquitanas del oriente boliviano pertenece a esa categoría de actos que el tiempo convierte en historia, no porque sus protagonistas hayan buscado el reconocimiento, sino precisamente porque no lo buscaron. Vinieron a servir. Y eso, en este tiempo, es una declaración en sí misma.
Ambos son socios del Club Rotary Pozuelo de Alarcón, Madrid. Ambos son educadores de vocación. José María Fraile Blázquez es pedagogo especializado en psicología, con décadas de trayectoria en la comprensión de los procesos de aprendizaje humano. A su lado, Marcela Elsa Fernández Rivero carga un dato que pocos conocen y que lo dice todo: es boliviana. Nacida en Santa Cruz de la Sierra, construyó su vida y carrera profesional en España como educadora, participando en programas del Ministerio de Educación español en modalidad bilingüe español-inglés, tanto en Madrid como en Liverpool. Una mujer que lleva Bolivia en la sangre y el mundo en la mirada, que regresó no de turista, sino de servidora.
Juntos encabezaron el gesto que ellos mismos definen con una frase que es, al mismo tiempo, un llamado y un compromiso: «Pon un libro en la mano de un niño chiquitano». Con el respaldo de socios rotarios españoles y filántropos, lograron reunir y transportar quinientos libros desde España hasta el corazón de la Chiquitanía boliviana. Quinientos libros escogidos con criterio pedagógico, empacados con cuidado y llevados en persona, porque esta iniciativa no funciona por correo ni por transferencia bancaria: funciona por presencia. A ese acervo se sumaron, con idéntico espíritu, libros donados por el socio rotario boliviano Eduardo Salas Tambaré —miembro rotario, residente en Madrid—, así como por amigos y escritores bolivianos de José María y Marcela, ampliando el alcance cultural de la donación.
Las entregas se realizaron en dos jornadas cargadas de simbolismo. El miércoles 6 de mayo, José María y Marcela recorrieron los sesenta kilómetros de camino de tierra que separan San Javier de Turux Napez —comunidad chiquitana de la que ambos son padrinos declarados por los niños y profesores del colegio— para llevar libros directamente a sus manos. Al día siguiente, jueves 7 de mayo, el acto se prolongó en el propio San Javier: la histórica Misión Jesuítica fundada en 1691, primera de su tipo en tierras bolivianas, fue el escenario en que la Unidad Educativa San Francisco de Asís B recibió su donativo de manos de la directora, profesora Ernestina Ortiz, que agradeció el apoyo literario y cultural con visible emoción. Ese mismo día, la Casa de la Cultura Teniente General Germán Busch Becerra recibió también su parte de la donación. Estos dos últimos aportes —a la escuela y a la casa cultural— fueron una contribución exclusiva del socio rotario Eduardo Salas Tambaré, boliviano comprometido con la educación de su propia tierra.
El puente local que hizo posible que ese amor llegara a donde debía llegar tiene nombre y rostro chiquitano: Claudia Alida Salas Tambaré —conocida como Alida Salas— y Elena Salas Tambaré, hermanas oriundas de San Javier, mujeres chiquitanas que abrieron paso a fuerza de tesón, dignidad y trabajo incansable. Hoy son articuladoras vivas entre su cultura y el mundo exterior, y sin su gestión y su conocimiento del territorio este gesto de solidaridad no habría tenido ni punto de partida ni punto de llegada. Verlas agradecer y exigir con la misma naturalidad fue una de las imágenes más poderosas que me ha dado este oficio.
Pero toda historia honesta tiene también su costado oscuro, y este no es la excepción. De los quinientos libros transportados desde España, la Aduana Nacional de Bolivia retuvo cuatrocientos. No como mercancía de dudosa procedencia, sino como libros. Donaciones. Conocimiento destinado a niños de comunidades alejadas. Los trámites aduaneros generaron más de cinco mil bolivianos en gestiones sin justificación técnica ni moral, y José María y Marcela tuvieron que emprender el regreso a Madrid dejando cuatrocientos libros presos en un depósito, lejos de las manos que los aguardan. Es un dato que la comunidad rotaria internacional debe conocer: no para desalentar la cooperación, sino para comprender los obstáculos estructurales que enfrentan quienes trabajan por la educación en las regiones más olvidadas de Bolivia, y para que la presión institucional que solo organizaciones como Rotary International pueden ejercer contribuya a destrabar ese tipo de absurdos.
Con todo, lo que José María y Marcela sembraron en estas tierras no se mide solo en libros entregados. Se mide en la continuidad de un vínculo que ya tiene años de historia y que, según palabras del propio José María, no tiene fecha de caducidad. Un libro en manos de un niño de Turux Napez no es solo papel: es un puente entre mundos, entre continentes, entre generaciones. Eso es lo que el Club Rotary Pozuelo de Alarcón construyó en Bolivia, con paciencia, con amor y con los pies en el barro de los caminos de la Chiquitanía.
Los cuatrocientos libros retenidos deben llegar a Turux Napez. No hay excusa válida para que el conocimiento destinado a una comunidad chiquitana permanezca encadenado a un escritorio.
A José María Fraile Blázquez y Marcela Elsa Fernández Rivero: buen viaje, amigos. Que Madrid los reciba con el mismo calor con que Bolivia los despide, a pesar de sus instituciones y no gracias a ellas. Vuelvan pronto. Lo que sembraron aquí no se pierde: se multiplica en cada niño que algún día leerá uno de esos libros. A las hermanas Alida y Elena Salas Tambaré: gracias por ser el eslabón que hace posible que el amor llegue a donde tiene que llegar. Y a Eduardo Salas Tambaré: gracias por demostrar que la solidaridad también nace en casa.
Óscar Guillermo Yanne Banegas
Periodista y analista político independiente. Director de Yannenews (yannenews.blogspot.com). Columnista de El País de Tarija y La Palabra del Beni. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.



