ArtículosInicioJimmy Ortiz Saucedosemana del 1 de JUNIO al 7 de JUNIO

FONDO INDÍGENA, EL MITO DEL BUEN SALVAJE

() Noticia: La corrupción salpica a los indígenas bolivianos (El País de España, 6-03-15).- Un escándalo en el Fondo Indígena de Bolivia desestabiliza el discurso oficial sobre la probidad de los indígenas, considerados un día por el presidente Evo Morales «reserva moral de la humanidad».

() Comentario: La mega corrupción de los indígenas bolivianos (blogjimiortiz), afines al gobierno del MÁS, trasciende nuestras fronteras. La noticia es publicada en uno de los más prestigiosos periódicos del mundo.

En parte saliente, El País de España dice: «Un caso ilustrativo lo constituye un financiamiento para plantar una hectárea de ajo para cada una de las familias de un grupo de 500 que viven en Puerto Acosta, pueblo situado a 194 kilómetros de La Paz. Según la denuncia que procesan las autoridades, tres dirigentes de la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa, organización fundadora del partido de Gobierno, el Movimiento al Socialismo (MAS), engañaron a estas familias y lograron que las mismas firmaran testimonios de que recibieron el beneficio completo, a cambio de medio kilo de ajo para cada una. Estas dirigentes, en cambio, obtuvieron del Fondo Indígena 1,2 millones de bolivianos (231.000 dólares)».

La corrupción y las tropelías que hemos visto estos últimos 10 años, echan por tierra los intentos reiterativos de Su Excelencia, influenciado por los ideólogos del proceso de cambio, tratando de remozar el viejo mito del «buen salvaje«, atribuyéndoles cualidades utópicas.

En la primera Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas, realizada en Nueva York, Evo Morales dijo: «Hemos aprendido a vivir en armonía y equilibrio con la madre Tierra y somos la reserva moral de la humanidad» (avn.info.ve 22-09-14). Y yo digo, ¡Flor de reserva moral!, lo mismo pudiera decir Blatter de la FIFA (El Comercio 27-05-15).

Lo visto en el Fondo Indígena, y otros actos de inmoralidad pública, los pone frente a la cruda realidad. Al fin y al cabo la vida es como el cacho, se anota lo que se ve. La realidad grita más fuerte que la ficción, solo los dogmáticos no la quieren escuchar.

Los filósofos, politólogos y otros, que ayudan a la clase política a elaborar sus ideologías, tienen que ser más decentes consigo mismos y con la sociedad, a la que finalmente se deben. Es necesario que elaboren filosofías políticas honestas, que busquen la felicidad del pueblo. No es posible que ellas sean elaboradas únicamente en función de las encuestas de opinión pública, diciéndole al pueblo lo que quiere escuchar, para luego pelar capucha.

Políticos y asesores tienen la obligación de guiar a su pueblo, no de subyugarlos al poder simplemente por el poder. El Poder, si no está en función del bienestar de la gente, no tiene sentido, es simple y llanamente, dictadura.

De nada sirven los slogans bonitos, que enganchan a la gente, si atrás de ellos no está la verdad. La mala reputación de los políticos se debe en buena medida a su divorcio con la moral. La moral tiene que ser indisoluble con la política. Ya va siendo hora, que la moral llegue al poder.

Desgraciadamente la moral está muy venida a menos en estos tiempos de populismo demagogo, que asola el continente. Por suerte, la podredumbre que ya no pueden ocultar, terminará destruyéndolo desde dentro.

Lo más indignante es que se arroparon en Simón Bolívar. La aparición del Socialismo del Siglo XXI (SS XXI), nada menos en la Patria del Libertador, fue una cruel ironía de la historia. El prócer liberó al continente del tirano Fernando VII, y el SS XXI lo vuelve a subyugar a tiranos criollos.

Nuestro continente perdió una década de oro con el populismo. Perdimos nada menos que un Súper Ciclode las materias primas, que hizo llover muchísima plata sobre la región. Recursos que finalmente terminaron siendo usados para impulsar corrientes políticas totalitarias, que nos hicieron retroceder en materia democrática.

Perdimos la oportunidad de transformarnos en el primer continente verdaderamente democrático, como lo pidió el Presidente del Banco Mundial el 2012, palabras que he reiterado varias veces: «Los demócratas de América Latina, de izquierda, centro y derecha, deben prepararse. Los llamados democráticos, para acabar con los matones que intimidan y defender los derechos humanos, las elecciones justas y el estado de Derecho» (.) llamó a América Latina a aprovechar la oportunidad de convertir la región en «el primer continente democrático», un espacio de «democracia, desarrollo y dignidad», y no de «golpes, caudillos y cocaína» (vanguardia.com 8-06-12).

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