ArtículosIniciosemana del 13 de MAYO al 19 de MAYO

Informe a los Universitarios de Charcas sobre la tragedia del pueblo Cruceño

Presentado por los delegados de la Federación de Estudiantes de Chuquisaca y de la Federación Universitaria Local de la Universidad Mayor, Real y Pontifica de San Francisco Xavier de Chuquisaca.

Sucre Junio de 1958.

VOTO RESOLUTIVO
LA FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES DE CHUQUISACA, reunida en Gran Asamblea,

CONSIDERANDO:

Que es inaudita la existencia de gobernantes que habiendo reconocido y reafirmado los derechos de la persona humana en organismos y conferencias internacionales, los desconozcan y quebranten en el plano nacional cometiendo una serie de vejámenes y atropellos bárbaros que hieren la dignidad y los sentimientos más entrañables del individuo y la nacionalidad toda, a la vez que conculcan en forma desmedida los preceptos de la Carta Magna del Estado, como con horror y asombro el pueblo boliviano ha espectado a través del tratamiento salvaje dado a los hermanos del Oriente.

Que no se puede jugar con la dignidad de un pueblo ni menos vilipendiarlo y escarnecerlo, a título de reprimir una subversión sin mayores alcances; que en todo caso, nuestro ordenamiento jurídico establece el camino a seguirse para restablecer el orden público y garantizar el poder constituido, sin acudir a la humillación, la masacre y el terror, saliéndose de los marcos de la legalidad y del sentido humanitario propios de toda sociedad civilizada.

Que como una innovación dentro del sistema represivo del país, el Gobierno de la Revolución Nacional, sin parar mientes en sentido de responsabilidad alguno ha volcado sobre Santa Cruz, fuerzas irregulares e inconstitucionales que no son sin hordas mercenarias sedientas de sangre fraterna que configuran el sistema del terror, en cuya base se asienta el régimen de gobierno actual.

Que los desbordes de los milicianos irresponsables y de sus sanguinarios comandantes, han perpetrado en el pueblo cruceño un vil delito de genocidio repudiando en todos los ámbitos del orbe, no pudiendo por consiguiente quedar impunes quienes lo han cometido;

Que nuestra patria necesita del esfuerzo aunado de todos sus hijos a fin de superar la crítica etapa por la que atraviesa, la que se conseguirá proveyendo al campesinado de arados y herramientas con las que han de abrir las entrañas de la tierra y no de fusiles y bayonetas con las que abren los vientres de sus propios hermanos;

Que el estudiantado de Bolivia no puede permanecer indiferente ante tanta tropelía y crimen, debiendo, más bien, estar como un haz de voluntades perfectamente cohesionado para salir en defensa de sus hermanos aun con riesgo de sus vidas en todo momento de peligro;

Que los hechos acaecidos en Santa Cruz a partir del 14 de mayo deben ser conocidos por la opinión nacional e internacional como símbolo del grito angustioso de un pueblo que vive su calvario; por unanimidad absoluta,

RESUELVE:

Art. 1º.- Denunciar y censurar acremente al Gobierno de la Nación por los atropellos e incalificables actos de barbarie cometidos en Santa Cruz por fuerzas irresponsables aleccionadas conscientes por elementos del régimen actual.

Art. 2º.- Pedir al Supremo Gobierno el desagravio público al pueblo de Santa Cruz por los vejámenes que injustamente ha soportado.

Art. 3º.- Exigir el levantamiento inmediato de la declaración de «zona militar» para la ciudad de Santa Cruz, y el retiro de las tropas regulares y de milicianos mineros y campesinos de la misma.

Art. 4º.- Pedir se inicie el proceso criminal respectivo a todos los culpables de los trágicos sucesos acaecidos en el Naranjal, y de los que en forma vandálica han arrasado las propiedades agrícolas de ciudadanos inocentes en el agro Cruceño.

Art. 5º.- Exigir al Gobierno la disolución de las milicias campesinas, cuya existencias sólo trae la zozobra, el caos y la dilapidación del erario nacional sin resultado benéfico ni positivo alguno;

Art. 6º.- Instar el pronunciamiento de la Confederación Universitaria Boliviana y de todas las organizaciones universitarias y estudiantiles del país, con relación a los luctuosos acontecimientos que deploramos. Iniciar una campaña de carácter nacional para la consecución de garantías y la pacificación del país todo. Organizar el Comité Coordinador con sede en Sucre, a cargo de la Federación de Estudiantes de Chuquisaca (FECH) para el logro de tales finalidades.

Art. 7º.- Publicar el informe (que se adjunta) de la Comisión de estudiantes chuquisa-queños que se hizo presente en la ciudad de Santa Cruz, como un documento que trasunta el sentir de la clase estudiosa de Charcas.

Sucre, junio de 1958.

FELIX SERRUDO R.
Strio. de Gob. de la FECH

ANTONIO CÉSPEDES
Strio. de Real de la FECH

INFORME QUE PRESENTAN A CONSIDERACION DE LA ASAMBLEA GENERAL DE ESTUDIANTES Y UNIVERSITARIOS DE CHUQUISACA, LOS MIEMBROS DE LA COMISION DESTACADA A LA CIUDAD DE
SANTA CRUZ

SANTA CRUZ, UN PUEBLO HUMILLADO, PERO NO VENCIDO

Por disposición de los estudiantes y universitarios de Chuquisaca que analizaron la trágica situación del pueblo cruceño, conocidos por informaciones de prensa, se destacó una comisión integrada por los universitarios Luís Ribera Cortes, Félix Serrudo Rodríguez, Ricardo Rada Laguna y Pablo Rivero Lascano, la misma que debía constituirse a la brevedad posible en la hermana ciudad Oriental de Santa Cruz, con objeto de establecer en el terreno de los hechos, la verdad de lo acontecido, llevando al mismo tiempo la voz de la adhesión de los maestros y estudiantes de Charcas.

El día sábado 7 de Junio, en las primeras horas de la mañana, nos embarcamos con rumbo a la ciudad de Cochabamba, a la que arribamos a horas 8, antes de que ningún pasajero descendiera de la nave del LAB., irrumpieron en la misma agente de coordinación y control político en busca de los universitarios Luís Ribera y Félix Serrudo, los que fueron conducidos en un automóvil de dicho departamento político a sus oficinas de la ciudad, sin dárseles explicación alguna.

Después de haber sido detenidos durante una hora, lapso durante el cual fueron increpados ásperamente por el jefe de esa repartición Sr. Candia Almaraz y cuatro agentes subalternos, fueron puestos en libertad en vista de las credenciales que les fueron extendidas por el Dr. Oscar Frerking Salas, Rector de la Universidad, y de una copia del oficio que la Federación Departamental de Maestros, dirigió al Sr. Prefecto del Departamento. En el interin, los universitarios Rada y Rivero, se pusieron en contacto con los estudiantes de San Simón a fin de promover de inmediato un movimiento tendiente a lograr la libertad de los detenidos.

Salvadas estas dificultades, se pudo continuar el viaje con rumbo a la ciudad de Santa Cruz, habiendo llegado a la misma a las 11 y 15 horas. En el aeropuerto fuimos recibidos por una comisión de alumnos de la Universidad «Gabriel René Moreno», los que nos explicaron que el día anterior, se hizo presente en el aeropuerto, un grueso sector de la población, que al haber escuchado las informaciones radiales de la ciudad, quería darnos la bienvenida. Inmediatamente, fuimos trasladados a la ciudad. Minutos más tarde, nos pusimos en contacto con algunos universitarios y dirigente de la Unión Juvenil Cruceñista, a los que en reunión conjunta, que duró alrededor de cuatro horas, explicamos la misión de confraternidad e investigación que nos habían encomendado nuestros mandantes. Hicieron uso de la palabra en representación del pueblo cruceño, el Presidente de la Unión Juvenil Cruceñista Dr. Carlos Valverde, el Secretario de Relaciones de la misma Capitán José Gil, los universitarios Luís Lairana, Añez y otros más. Queremos recalcar que el ansia y angustia del pueblo cruceño, se traducían en la emoción y la congoja con que fuimos informados sobre los siguientes puntos. «En el mes de Septiembre del pasado año, el pueblo cruceño reclama por el atraso en que estaba sumido por culpa de los gobernantes, que jamás se preocuparon por sus intereses y necesidades más apremiantes. Santa Cruz, carece de pavimento, de alcantarillado, de agua, luz, servicio de teléfonos y otras múltiples comodidades más, tal como se puede comprobar objetivamente. En esta oportunidad, se constituye el Comité pro Santa Cruz, presidido por el Dr. Melchor Pinto Parada, quien fue presionado para ocupar tal situación por entidades Cívica, gremiales, sindicales, culturales, universitarias y estudiantes en vista de sus dotes personales y alto espíritu patriótico.

Posteriormente y con objeto de cooperar a la labor de este Comité, se organiza la Unión Juvenil Cruceñista, que agrupa a más de treinta mil miembros comprendidos entre los dieciocho y treinta y cinco años, de ambos sexos, de diferentes profesiones, oficios, clases sociales, credos religiosos e ideologías políticas, contando en la actualidad con filiales en todas las provincias del departamento. Una de las primeras labores cumplidas por estas entidades, fue la de pedir al Supremo Gobierno la vigencia de la Ley promulgada por el presidente Germán Busch el año 1938, por la que se concedía a los departamentos productores de petróleo la regalía del 11 % sobre la producción de esta riqueza. Estos fondos iban a ser destinados a cubrir los gastos que demanden las diversas obras públicas a iniciarse a la brevedad posible con objeto de subsanar las necesidades más apremiantes del pueblo para festejar dignamente el 21 de mayo de 1961 el IV Centenario de su fundación.

El Comité pro Santa Cruz organizó comisiones integradas por técnicos e intelectuales de reconocido prestigio Nacional e internacional tales como el Dr. Humberto Vásquez Machicado, el historiador Hernando Sanabria Fernández, el maestro Mario Sandoval Saavedra, la Dra. Elfi Albrecht, el Dr. Carlos Valverde, el Dr. Rubén Terrazas y muchos otros más, quienes elevaron ante el Supremo Gobierno de informe y petición respectivos, los mismos que no merecieron atención alguna por parte del Estado.

Como consecuencia de esta posición, el pueblo cruceño en general, organiza movimientos de carácter cívico, que se manifiestan a través de mítines, cabildos abiertos, campañas radiales, periodísticas, etc. Esta actitud fue arteramente desfigurada por los organismos de propaganda oficialista, los cuales por intermedio de Radio «Illimani» y el diario «La Nación», calificaron a los cruceños de traidores, anexionistas, raza vendida y maldita y otros calificativos hirientes, culminando esta campaña con la movilización armada de las fuerzas de represión política, las que desplegaron sus efectivos cometiendo inauditos atropellos.

El pueblo cruceño ante la interferencia de las autoridades en el petitorio elevado, trasladó las maquinarias de Y.P.F.B. que por orden superior debían ser sacadas del departamento frente a la H. Alcaldía Municipal e hicieron entrega de las mismas a las autoridades departamentales legalmente constituidas, esta entrega se la hizo mediante una manifestación popular donde se pidió al alcalde que con dichas maquinarias se inicien de inmediato las obras de mayor necesidad y urgencia. Este hecho, fue equivocadamente interpretado por el gobierno con un acto de subversión, por lo que control político hizo de la alcaldía un fuerte armado desde donde se disparaba contra el pueblo. El universitario Jorge Roca cayó acribillado por la espalda falleciendo instantáneamente. De inmediato, los universitarios y el pueblo todo, enardecidos por este crimen, irrumpieron completamente desarmados en las oficinas de control político apresando a algunos elementos que no pudieron darse a la fuga, los mismos que fueron juzgados en tribunales populares, siendo trasladados a las celdas policiarias sin sufrir ningún vejamen. Antes de que se cumpliera la sentencia directamente se hicieron presentes en la ciudad de Santa Cruz, el Exemo. Nuncio Apostólico y el litmo. Arzobispo de la ciudad de La Paz, los que intercedieran ante el pueblo pidiendo el perdón y la libertad de los detenidos, lo que fue aceptado y cumplido inmediatamente.

Después de estos acontecimientos, tornó a reinar la tranquilidad en el pueblo, en espera de la solución de sus demandas por parte del gobierno, la misma que duró solamente hasta el mes de Noviembre, pues en ese entonces cuando los bachilleres del colegio Pestalozzi festejaban en los salones del Club Social la Promoción 1957, elementos oficialistas irrumpieron en el local en estado de embriaguez, disparando armas de fuego y profiriendo soeces insultos a la concurrencia, lo que provocó roces violentos. Los elementos oficialistas desalojados del local, organizaron de inmediato una manifestación de sus correligionarios, encabezada por el jefe del comando departamental del partido oficial Sr. Luís Sandoval Morón, quien en un discurso acalorado, dijo entre otras cosas: «a este pueblo de tierra, lo convertiré en polvo». Estas manifestaciones, lesivas a la dignidad del pueblo cruceño, provocaron inclusive la división del partido de gobierno, uno de cuyos sectores se aunó al pueblo cruceño, el que indignado pidió al prefecto del departamento la expulsión inmediata de Luís Sandoval Morón de los elementos de control político. En respuesta a este pedido del pueblo, el ministro del estado en la carrera de agricultura y ganadería Edil Sandoval Morón, envía a la ciudad de Santa Cruz, por vía aérea, armamento y munición para reforzar las tropas moronistas. Ante estos hechos y en vista del incumplimiento de la palabra empeñada por el prefecto en sentido de expulsar en un término perentorio a Luís Sandoval Morón, el pueblo de Santa Cruz, reacciona y asume posiciones de hecho, lo que se traduce en choques armados que se producen en diversos sectores de la ciudad. Simultáneamente, alrededor de 150 mujeres. Se declaran en huelga de hambre, supervigiladas por el cuerpo consular, teniendo una duración de más de 30 horas; durante este tiempo, las acciones armadas, forzaron la fuga de las tropas moronistas. En estas acciones perdió la vida el universitario Gumersindo Coronado.

Posteriormente, se desagravia al pueblo cruceño, por las injurias, calumnias y atropellos inferiores, tanto en las Cámaras Legislativas, como por parte del Ministro de Relaciones Exteriores, retirando en forma pública las acusaciones de anexionistas y traidores, reconociendo al mismo tiempo el profundo sentido bolivianista demostrado en múltiples ocasiones por el pueblo oriental.

A principios del mes de diciembre del año pasado, el supremo gobierno acepta el petitorio del Comité pro Santa Cruz, en sentido de conceder a los departamentos productores de petróleo la regalía del 11%, medida que fue recibida con alborozo por todo el pueblo, que exteriorizó su complacencia mediante verbenas populares. A partir de este momento, Santa Cruz vivió una época de paz y tranquilidad. No obstante cabe hacer notar al respecto, que esta disposición gubernamental, no ha sido cumplida hasta el presente.

El día 14 de mayo a horas 11 de la mañana, se posesiona en la ciudad de Santa Cruz el secretario regional de Falange Socialista Boliviana, con la concurrencia de los militantes y simpatizantes de dicho grupo político. Concluido el acto a horas 13 se comunicó a los concurrentes que había estallado un movimiento revolucionario, encabezado por FSB. , nombrándose grupos armados para la toma de las diferentes reparticiones públicas y militares de la ciudad, mediante un repique de campanas se hizo un llamado al pueblo logrando reunirse alrededor de 1,500 personas, la mayoría de ellas pensaron que se trataba de un mitin de la Unión Juvenil Cruceñista sin sospechar un conato revolucionario por lo que nuevamente se dispersaron. En pocos minutos, la ciudad se encontraba en poder de los facciosos ante la mirada curiosa y acaso indiferente de los pobladores, las autoridades y miembros prominentes de partido oficial fueron presos sin ninguna resistencia y sin derramamiento alguno de sangre. En horas de la tarde se tiene conocimiento del fracaso del movimiento revolucionario en toda la República, lo que da lugar a que miembros del comité pro Santa Cruz y de la Unión Juvenil Cruceñista pidan a los facciosos la deposición de las armas con el fin de lograr la tranquilidad del pueblo cruceño y evitar consecuencias. Estas conversaciones prosiguieron hasta las cinco de la madrugada del día siguiente habiendo accedido los jefes revolucionarios abandonar de inmediato la ciudad dejando la misma a cargo de elementos de la Unión Juvenil Cruceñista quienes a su vez restituyeron a las autoridades legalmente constituidas en sus respectivas funciones, después de haber sido puestas en libertad a horas 7 a.m. los revolucionarios lograron ponerse en fuga, sin asaltar el Banco Central como se rumoreaba, noticia que fue posteriormente desmentida por el propio agente de dicha institución. Cabe añadir además que ninguno de los detenidos por los facciosos fue violentado en forma alguna, del mismo modo las autoridades del partido oficial no desarrollaron labor represiva violencia ni persecutoria en contra de los falangistas que abandonaban la ciudad. El pueblo cruceño retornó a su ritmo habitual, cuando de pronto fue alarmado por la noticia de que fuerzas regulares del Ejército, milicias mineras y milicias campesinas de Ucureña, marchaban sobre la ciudad a sofocar el golpe revolucionario que hacia muchas horas atrás había fracasado.

Ante el avance veloz de todas estas tropas, miembros de la Unión Juvenil Cruceñista entrevistaron a las autoridades del departamento, para pedir se destaque una comisión que vaya al encuentro de los comandantes de las citadas fuerzas hasta la vecina localidad de Comarapa para solicitar que no entren las mismas en la ciudad de Santa Cruz, porque la población vivía momentos de alarma. Esta comisión destacada de inmediato no pudo cumplir su cometido, pues el H. Senador por Pando Sr. Rubén Julio, Comandante en Jefe de todas las tropas gobiernistas movilizadas en campaña, les manifestó lo siguiente: «Por primera vez en la historia de Bolivia, un ciudadano recibe de manos del Primer mandatario la delegación de pleno poderes para gobernar una región del territorio patrio, sin que el mismo Presidente injerencia alguna». Y que: «Voy con la intención de sentar la mano al pueblo cruceño».

En vista del fracaso de esta comisión, que retorna a la ciudad de Santa Cruz con noticia tan conmovedora y alarmante, se la declara «ciudad abierta» con la esperanza de que las tropas ingresarían con el objeto exclusivo de resguardar el orden público, ya que cualquier intento de resistencia hubiese sido interpretado como una tácita complicidad con los subversores y dado lugar a un inútil derramamiento de sangre, cosa que por sobre todo se quería evitar. A las pocas horas los contingentes rodeaban la ciudad adoptando posiciones tácticas.

Las primeras tropas en ingresar fueron las milicias mineras, las que sigilosamente y sin cometer ningún atropello, ocuparon la municipalidad y las dependencias prefecturales; a continuación, hacen su ingreso los milicianos de Ucureña al mando del Tcnl. Roland Monje Roca, y otros oficiales del Ejército, disparado en cosa de minutos alrededor de 15,000 cartuchos, estos portaban ametralladoras pesadas, livianas, morteros, pistolas ametralladoras, granadas y bazookas, armas blancas (machetes, hachas, puñales y cuchillos); durante el trayecto, proferían insultos que los leían de pequeños papeles que portaban en sus manos, del siguiente tenor: «ABAJO SANTA CRUZ, VIVA UCUREÑA», «MUERA EL PINTO», «QUEREMOS SANGRE CRUCEÑA MUERAN LAS CRUCEÑAS», «QUE SALGAN LOS HIJOS DE ….CRUCEÑOS» y muy esporádicamente, rara vez: «ABAJO FALANGE» «VIVA EL MOVIMIENTO NACIONALISTA REVOLUCIONARIO».

Nuestros mismos informantes indicaron que no se puede precisar el número de muertos, porque la mayoría de los jóvenes cruceños se encuentran vagando por los montes, tal que, solo en la zona del Naranjal desaparecieron una veintena de personas cuyo paradero es imposible conocer. Por nuestra parte en las numerosas entrevistas a diferentes sectores de la población, llegamos al convencimiento de que no existe una sola familia que no lamente la ausencia de alguno de sus miembros, incluso se presenta el caso que hay familiares en las que todos los varones se encuentran prófugos.

A las tres de la tarde del mismo día, cumplieron con un deber cívico, luego de concentrarnos en la universidad, con algunos estudiantes nos dirigimos al monumento del Tcnl Ignacio Warnes portando una ofrenda floral como símbolo de confraternidad bolivianista, en el transcurso de este acto vimos numerosísimos hombres armados con ametralladoras parapetados en la Catedral y la Prefectura.

A horas 16 y 30 a invitación del Comité de Emergencia, el pueblo cruceño se constituyó en Cabildo Abierto, el mismo que se llevó a cabo en el Paraninfo Universitario (Teatro Grigotá) habiendo concurrido especialmente invitados los representantes Nacionales por Santa Cruz, Senador Omar Chávez, Diputados, Severiano Julio y Jorge Flores. Los miembros del Comité pro Santa Cruz, de la Unión Juvenil Cruceñista, maestros, periodistas, etc., cuando los universitarios de Sucre hicimos nuestro ingreso a la testera del Paraninfo, hicieron uso de la palabra varios oradores por parte del pueblo cruceño y de la Comisión refiriéndose entre otros puntos al trágico momento que vive el pueblo. Se aprobó por unanimidad el pliego petitorio, cuyas partes más salientes contienen los siguientes puntos:

1) Libertad inmediata de todos los detenidos.

2) Retorno del Dr. Melchor Pinto Parada.

3) Otorgamiento de garantía para toda la ciudadanía.

3) Levantamiento de la radicatoria impuesta por el gobierno al universitario Mario Vargas, Secretario de gobierno de la FUL de Santa Cruz, a fin de que pueda restituirse a sus funciones.

4) Desagravio al pueblo de Santa Cruz, por parte de las autoridades del gobierno.

5) Atención de las justas demandas tendientes al progreso del pueblo oriental.

7) Juzgamiento de los autores de los alevosos crímenes perpetrados en
el Naranjal.

Los representantes Nacionales expresaron estar de pleno acuerdo con el mismo por cuanto lo consideraban justo, haciendo promesa formal ante el pueblo cruceño de prestar todo su concurso para que sea considerado por el Supremo Gobierno, al mismo tiempo que, llevarían su voz de protesta ante las Cámaras Legislativas pro los vejámenes soportados por todo el pueblo.

Anotaremos a continuación algunos fragmentos de sus alocuciones:

Senador Omar Chávez: «Ya pasó la asonada y eran innecesarias las medidas, ha sido su pretexto de un movimiento descabellado que el pueblo cruceño fue humillado y traicionado». «El aspecto político ha sido el culpable de la humillación del pueblo cruceño que pide y exige lo que es justo».

Diputado Severiano Julio: «No podemos asegurar el éxito de nuestras peticiones, porque el gobierno desconfía de nosotros. Somos movimientistas pero no servidores incondicionales de un gobierno. No se nos puede atribuir el decantado separatismo porque hemos luchado para Bolivia y nos sentimos orgullosos ser bolivianos. Los cruceños, contribuimos a la formación de la patria y tenemos derecho a ser la cabeza del oriente boliviano; no perdemos por cuestiones políticas el amor de la tierra; luchamos de frente y con un alto sentido humano. Al venir a esta reunión no hemos solicitado el permiso de ningún Comando, ya que preferimos vivir honestamente para poder decir al Gobierno lo que nos de la gana». «Estamos con ustedes en los momentos de peligro, trataremos de solucionar todos vuestros planteamientos cuando como ahora sean justos, estamos con ustedes como el último estudiante. Melchor Pinto Parada fue político, pero hoy es el portaestandarte de las aspiraciones del pueblo cruceño».

Diputado Flores: «Los estudiantes de Chuquisaca demuestran que Santa Cruz es Bolivia». «El pliego de peticiones trasunta los deseos inalienables de Santa Cruz; fuimos los primeros en defender las regalías». «El día 16 de mayo nosotros también defendimos a nuestro pueblo tratando de evitar el ingreso de las tropas Ucureñas». «Solamente los enajenados mentales pueden tratarnos de separatistas, el gobierno juega con la nacionalidad y quiere hacernos traidores a la fuerza. De haber contado el gobierno con la complicidad muestra, nuestros derechos se hubieran preterido para siempre».

«En una oportunidad lanzamos un comunicado al pueblo, el que no pudo ser publicado por orden expresa del Comité de Control Político». «El pueblo cruceño, jamás ha cooperado al movimiento subversivo; pedir nuestros derechos no es ser separatista, sino simplemente pedir nuestros derechos. Bajo la minería los pueblos del Altiplano han obtenido todo lo que querían, hoy bajo el petróleo queremos nuestras conquistas. El pueblo de Santa Cruz no es político sino que lucha contra las amenazas y las calumnias».

Este gran Cabildo duró hasta las primeras horas de la noche, hacemos notar que seguramente con intención de sabotear el desarrollo del mismo, fue cortada la corriente eléctrica, ello no obstante, prosiguió el mismo a la luz de una lámpara de gasolina.

El día martes, en horas de la mañana nos entrevistamos con la hija de don Ángel Mercado, propietario del Naranjal, cuyo informe fue corroborado posteriormente por el mismo señor Ángel Mercado, nos manifestó lo siguiente: «La noche del 17 de mayo, los hermanos Felipe y Pablo Castro, José Cuellar, Miguel Callaú, Justo Jiménez Dávalos, Gabriel Candia y otros pidieron posada en el Naranjal, quienes fueron recibidos de acuerdo a la costumbre y nobleza del pueblo oriental, que proporciona posada a quien la necesita. Después de algunas horas comunicaron al dueño de casa el motivo de su presencia, informándole que en la ciudad de Santa Cruz había estallado un movimiento revolucionario que fracasó, ante esta noticia el señor Mercado, rogó a los visitantes para que se retirasen al día siguiente, cosa que le fue prometida, sin embargo a causa del mal tiempo no pudieron cumplir su palabra, en este día se presentó un individuo con el pretexto de comprar ganado, no obstante de que el señor Mercado nunca hace tal negocio. En la mañana del día 19, mientras los visitantes esperaban que les sirvieran el desayuno para luego retirarse, irrumpieron en la propiedad por diversos ángulos, 150 campesinos disparando armas de fuego y blandiendo machetes, cuchillos, etc. Ante estas primeras manifestaciones de violencia, el anciano Ángel Mercado, postrado de rodillas pidió clemencia, siendo aporreado a culatazos; su hijo Romer se interpuso implorando que no lo maltrataran a su padre, instante en el que recibe una descarga de ametralladora a cuya consecuencia fallece de inmediato.

Otros grupos de campesinos rodearon a los demás que no ofrecieron resistencia, por cuanto no portaban armas de ninguna especie; entre golpes brutales fueron interrogados sobre el paradero de los elementos falangistas e intimados a entregar armas que, según ellos, poseían; en tanto, otros campesinos se dedicaban al saqueo vandálico de la casa, llevándose todo lo que encontraban, destrozando los colchones y hasta destrozaron un turril de kerosene sobre la cosecha de arroz que constituía la única fuente de manutención de la familia. El saqueo duró alrededor de una hora, al cabo de la cual don Ángel Mercado vio con horror que los indígenas llevaban en calidad de rehenes a su hijo Alberto, Justo Jiménez Dávalos y Gabriel Candia, fuertemente maniatados según decían, a las oficinas de Control Político de la ciudad de Santa Cruz. Al ingresar a su casa el señor Mercado vio espantado que allí yacían los cadáveres de Felipe Castro y José Cuellar, el joven Miguel Callaú que se encontraba en estado de inconciencia, comprobando que Osman Mercado niño de 12 años y nieto suyo había sido inhumanamente maltratado posiblemente a culatazos. Con gran sacrificio logra trasladar los cadáveres y al herido en rústicos carretones tirados por bueyes para entregarlos a sus familiares en la ciudad. El señor José Cuellar presentaba el vientre abierto a consecuencia de un golpe de arma blanca y Felipe Castro macabramente mutilado.

Posteriormente la comisión, pudo averiguar que durante los velorios de los asesinados, elementos de control político, fuertemente armados ejercieron presión sobre los familiares para evitar que los concurrentes vieran los cadáveres.

A continuación de la anterior entrevista, la comisión se hizo presente en el domicilio del señor Pablo Castro, padre de los hermanos Castro; quien en su exposición coincidió hasta en los más mínimos detalles con los datos proporcionados por la familia Mercado añadiendo los siguientes aspectos: En primer lugar nos manifestó su más profundo agradecimiento como a miembros de la delegación Chuquisaqueña, que mitigaba el dolor que afligía a los familiares de los asesinados en el Naranjal. «He tenido la desgracia de perder a mi hijo Felipe, egresado de la facultad de derecho el 27 de diciembre de 1954, quien se disponía a rendir sus exámenes de grado después de haber permanecido en el exilio por haber intervenido junto con su hermano en la lucha por la defensa de la Autonomía Universitaria en el periodo de la intervención. Tuve la noticia de su muerte a las 5 de la tarde del día 19, llegando su cadáver a las 8 de la noche del mismo día. Presentaba las costillas destrozadas por golpes recibidos; varios impactos de bala en el cuerpo; en su camisa ensangrentada encontramos sus dientes; los que al parecer fueron desplazados por un violento golpe de culata cuando yacía en el suelo mortalmente herido. Fue despojado de todos sus objetos personales; al momento no tengo noticia sobre la suerte corrida por mi hijo Pablo, quien según parece pudo fugar cuando era conducido maniatado».

Se nos informó que el señor José Cuellar, otra de las víctimas, se le amputó el dedo para despojarlo del anillo que llevaba.

Al finalizar la mañana; entrevistamos a los familiares del señor Gabriel Candia Rivera, uno de los más bárbaramente sacrificados: su padre don Humberto Candia Egüez, ex – combatiente e inválido de la guerra del Chaco que tomó parte de las acciones de Cañada Tarija y ataques y contra ataques de Toledo y Fernández, manifestó que de esta manera el gobierno premiaba a quienes supieron defender la integridad Nacional llamándolos entre otras cosas separatistas. Su hijo Gabriel Candia Ribera, con carnet Nº 164/57 de la facultad de derecho, extendido en fecha 30 de marzo después de la masacre de Naranjal fue conducido juntamente con Pablo Castro y Justo Jiménez. Su víacrucis empezó en el momento de salir de dicha localidad, recibiendo golpes al mismo tiempo que les gritaban que los «picarían» en el camino. Le infirieron un golpe en región supraorbitaria que le causó profunda hemorragia en el trayecto de dos kilómetros y medio hasta llegar a las Liras, entre Terebinto y Porongo; en esta marcha macabra se escuchaba el grito de «Viva santa Cruz», «Viva Bolivia» – proferido por la víctima, el mismo que fue escuchado por los numerosos pobladores de las regiones circunvecinas que miran horrorizados semejante barbarie. Llegados a la Laguna de Las Liras Gabriel Candia cayó herido por disparos de los milicianos, en este momento según parece, lograron fugar los otros dos rehenes internándose en la maraña del bosque; sobre el herido se abalanzaron sus verdugos, exigiéndoles que de vivas a Ucureña a lo que fueron respondidos con el calificativo de cobardes y asesinos; ante esta actitud, procedieron a cortarle la lengua con parte de los labios, luego le extrajeron los ojos con arma cortante para colmo culminación de su sadismo triturarlo a golpes. El estado del cadáver era tal que se hizo difícil su identificación aún por su propio padre, quien pudo reconocerlo por un lunar que tenía en el pecho. El señor Humberto Candia supo la muerte de su hijo mediante informaciones de los colonos de la región que presenciaron su macabro fallecimiento y que movido por la compasión, procedieron a cubrir el cadáver con hojas de motacú. Cuando el padre se disponía a emprender el viaje a la región del suceso, con el fin de recoger los restos de su hijo, fue obstaculizado por elementos de control político quienes destacaron comisiones para amedrentar a los campesinos y que no declarasen absolutamente nada, ni indiquen el lugar donde se encontraba el cadáver; después de infructuosas búsquedas, el padre atribulado pudo al fin encontrar los restos de su hijo, procediendo a su traslado a la ciudad de Santa Cruz. Como una irrisión en el certificado de defunción se lee: «Libro Nº 1 Oficialía NORC. Nº 692. Fecha de la partida: 24 de mayo de 1958, fecha de defunción: 19 de mayo de 1958, horas 15. Causas de muerte: sin asistencia médica. Oficial de Registro Civil Darío Medina Aguilera.»

El cadáver fue velado bajo la vigilancia de agentes del control político, los que tenían la instrucción de no permitir que sea descubierto el mismo, ni por sus familiares bajo amenaza.

La comisión hace notar que de diferentes fuentes que merecen fe, se tiene conocimiento que los que conducían a los milicianos hacia el Naranjal fueron: Julio Neri Escalante, Aquino Vilches, David Morales, Jesús Carrillo, Néstor Casanova, Udalrico Salvatierra y otros.

A horas 12 de este día se propagó por radio un comunicado prefectural llamando la atención a los padres de familia para que vigilen a sus hijos, puesto que no se responsabilizaban las autoridades de las consecuencias que podrían sobrevenir, por la labor perturbadora de «cuatro agitadores profesionales comunistas» que habían llegado a la ciudad. En la tarde la Comisión entrevistó al Prefecto del Departamento, señor Humberto Dorakis, para exigirle una explicación al respecto; dicha autoridad, que se negó en principio a dar explicación alguna, manifestó que el comunicado firmado por su autoridad iba dirigido a otros elementos que sembraban la anarquía en el pueblo cruceño intentando provocar una serie de huelgas escalonadas por parte de la FESTRE, la Caja de Seguridad Social y los Ferroviarios, poniendo de esta manera en peligro la tranquilidad y el orden reinante en el pueblo, y que iban contra del Plan de Estabilización Monetaria. Al ser interrogado sobre las causas que motivaron la medida inconstitucional dictada en sentido de declarar a Santa Cruz «Zona Militar», respondió que lamentablemente no conocía la Constitución Política del Estado: manifestó también, entre otras cosas, que el no era la primera autoridad política, sino simplemente un administrador, pues en su carácter de técnico se hizo cargo de la Prefectura para supervigilar las obras públicas del Departamento y que, el único hombre con autoridad política suficiente era el Honorable Rubén Julio.

La comisión comprobó estas afirmaciones al dar lectura al periódico «Adelante», dirigido por el Diputado Movimientista Severiano Julio C., de fecha 5 de junio, que en el artículo «LA PREFECTURA DEBE SER SUPRIMIDA», dice: » …. Lo cierto es que ahora el prefecto es un individuo sin poderes de ninguna clase, inclusive a veces no puede nombrar su Secretario General que es muy privativo, porque le caen encima las interferencias centralistas o de los politicastros que alimentan sus ambiciones a costillas de la incondicionalidad y el adulo. Actualmente el Prefecto no es otra cosa que el bedel del delegado extraordinario…». «El Prefecto actual comienza dando pruebas de que siquiera no ha perdido del todo su personalidad, renunciando al cargo que no le honra, pues el puestito de bedel de curso primario que hoy ostenta no lo hace acreedor al respeto de sus conciudadanos».

Como puede verse, esta entrevista de la comisión por las razones anotadas fue totalmente infructuosa. Sin embargo momentos antes de retirarnos, hicimos conocer al Prefecto Dorakis que los estudiantes y universitarios de Chuquisaca nos solidarizamos con el pliego petitorio que ante su autoridad elevarían luego el señor rector de la Universidad y los miembros del Comité de Emergencia. En últimas horas de la tarde recibimos una invitación de la Unión Juvenil Cruceñista Femenina que deseaba agasajar a la comisión Chuquisaqueña mediante una cena a la que asistirían unas 500 damas de todas las clases sociales. Este acto no pudo llevarse a cavo porque fue terminantemente prohibido por las autoridades del Departamento, indicándoles a las demás que se atuvieran a las consecuencias en caso de efectivizar su deseo.

A horas 20 y 30 tuvimos una entrevista con las dirigentes de la institución antes citada en un domicilio particular, burlando la severa vigilancia que sobre nosotros ejercía el Departamento de Control Político. Nos manifestaron entre otras cosas lo siguiente: «En nombre de las madres y la mujer cruceña que ha sido herida en lo más puro de la dignidad femenina su honor agradecemos muy de veras el noble y heroico gesto del pueblo Chuquisaqueño cuya trascendencia la historia sabrá valorar. Deseamos que Uds sean los portavoces de nuestro homenaje de gratitud a la mujer Chuquisaqueña y a la vez nuestro grito angustioso de justicia al pueblo Boliviano». También nos informaron que hordas campesinas asaltaron diversas propiedades, allanando y saqueándolos, entre las que se cuentan: «Los Cusis» de Antonio Vaca Diez, «El Motacú» de Julio Vargas Reza, «Kilómetro 5» de Melchor Pinto Parada, «La Quinta» de la familia Olmos, y otras más, llevándose en asalto de civiles y soldados, todos los muebles y enseres domésticos.

El día miércoles la comisión se dedicó a visitar los hogares de diferentes clases sociales, donde pudo comprobar la absoluta veracidad de todas las anteriores afirmaciones, pues las declaraciones coinciden en los más pequeños detalles sobre la tragedia que vive el pueblo cruceño, aun el partido de gobierno por intermedio de sus más altos representantes en Santa Cruz, como ser H. Severiano Julio C., manifiesta que el Nº 19 del periódico «Adelante» de fecha 9 de junio de 1958.

«Es necesario y urgente que los hechos y las cosas no pasen de lo legal. Una vez más seremos leales para decirle al Presidente Siles que si nos manda provocadores exprofesamente a humillar a este pueblo esos provocadores estarán nomás encontrando la resistencia ya no solo de los presuntos enemigos, sino de sus propios compañeros que verán con asco todas las provocaciones que a nada bueno conducen. La fuerza señor Presidente NO ES BUENA CONSEJERA, usted lo sabe mejor que NADIE». «Lo extraño es que sean los mismos que coreaban que Santa Cruz era el baluarte del Nacionalismo cuando estábamos en la oposición, son hoy en día los mercaderes de esta baratija que indudablemente persiguen un propósito criminal».

No existe ningún hogar que no llore la ausencia de alguno de sus miembros. A las personas detenidas, se les exige coactivamente la entrega de armas como rescate de su libertad, en caso de que estos no sean poseedores de ninguna, deben adquirirlas a precios fabulosos las Oficinas de Control Político, tal el caso del estudiante Neneco Suárez a quien se le exigió la compra de una ametralladora en el precio de 450,000 bolivianos, el que permanece aún detenido no obstante a la entrega de esa suma de dinero.

Por informes de las mismas autoridades de gobierno (Prefecto Dorakis y Jefe del Departamento de Control Político, Paz Neri), se sabe que el desplazamiento de las tropas regulares del Ejército y de las milicias campesinas y mineras, cuesta al erario Nacional la cantidad de más de seis mil millones de bolivianos. Suponemos que una de las causas para semejante despilfarro ha sido el pago a los campesinos de Ucureña, que exigieron sumas fabulosas como compensación, ya que los dirigentes que los condujeron no cumplieron la promesa de entregar a cada miliciano dos mujeres cruceñas como botín de guerra.

A nuestra llegada a Santa Cruz, y posiblemente como medida de previsión ante los «agitadores profesionales» (?) fueron movilizadas nuevamente tropas de Guabirá, tal que, al rumorearse que la comisión depositaría una corona en la tumba de los caídos, el cementerio fue rodeado por un fuerte contingente armado.

Los detenidos fueron incomunicados severamente tratando de esta manera de cortar nuestra labor investigadora. Durante la noche grupos armados recorrían la ciudad, disparando armas de fuego e intranquilizando a la población. Las calles de la ciudad llevan inscripciones que traducen los insultos que mellan la dignidad del pueblo cruceño, hacemos notar que entre cientos de inscripciones de letreros que dan mueras al pueblo cruceño y vivas a Ucureña existen unas pocas muy pocas en contra de FSB y a favor del MNR.

Momentos antes de retirarnos de la ciudad de Santa Cruz con dirección a Cochabamba, los miembros del Comité de Emergencia nos entregaron un Pergamino de Honor en el que se expresa el reconocimiento del estudiantado y pueblo cruceño a la labor altamente bolivianista desarrollada por los cuatro miembros de la Comisión, este pergamino será entregado en sesión del Honorable Consejo Universitario de la Universidad de Chuquisaca como una prueba fehaciente de la labor cumplida.

El día viernes 13 de los miembros de la Comisión se pusieron en contacto con los personeros de la FUL de la ciudad de Cochabamba, para exigir de inmediato la realización de una Asamblea General en la que rendiríamos un sucinto informe sobre el cumplimiento del mando que nos habían impuesto los estudiantes de Charcas. La misma se llevó a cabo a horas 18 en el salón de Actos de la Facultad de Derecho, habiendo discernido, en primer término, luego de la información prestada por nosotros, un voto de aplausos a los universitarios de Chuquisaca, habiéndose acordado además los siguientes puntos:

1º Mandar una Delegación de solidaridad al pueblo cruceño integrada por cuatro miembros.

2º Repudiar a las huestes campesinas de Ucureña por los atropellos que cometieron en la ciudad de Santa Cruz.

3º Exigir la inmediata libertad de los estudiantes y catedráticos detenidos y el goce de los derechos de la persona humana tal como lo establece la Carta de las Naciones Unidas.

4º Pedir al Supremo Gobierno el retorno al país del Dr. Melchor Pinto Parada.

5º Apoyar moral y materialmente al pueblo cruceño en la consecución de sus juntas aspiraciones de progreso.

6º Declarar un paro de labores de 24 horas en señal de duelo por los caídos en la ciudad de Santa Cruz.

Emplazamos a cualquier hombre bien nacido que luego de haber estado en la ciudad de Santa Cruz después de estos luctuosos acontecimientos, venga a desmentirnos, tenemos la solvencia moral que nos da nuestro nombre y la defensa de la verdad.

Esta es la labor cumplida por vuestra comisión.

Esperamos no haberos defraudado.

Sucre, 16 de julio de 1958

POR LA FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES DE CHUQUISACA:

Universitarios: Profesor Félix Serrado Rodríguez, Pablo Rivero Lascano

POR LA UNIVERSIDAD LOCAL:

Universitarios: Luís Ribera Cortés
Prof. Ricardo Rada y Laguna.

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