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Los métodos «nazis» en Bolivia

Susana Seleme Antelo

“Voy a leer lo que quiero decirle señor juez, ya que mi memoria no me permitiría referirme si no lo tuviera escrito. Hace 18 días debería estar en libertad conforme al plazo que señaló la justicia a pedido del Gobierno. Quiero denunciar ante usted y el mundo, que durante todo este tiempo he sido víctima de violencia y tortura psicológica”.  Jeanine Añez Chávez. Expresidenta Constitucional Interina. 2019-2020.

Esas fueron algunas de las frases que pudo leer la exmandataria, antes de sufrir una descompensación en su atormentado estado de salud. Fue en la última audiencia (1.X.2021) en la que fue denegada, una vez más, una acción de libertad por el caso “golpe de Estado” y por delitos de terrorismo, sedición y conspiración. Es más, el juez,  le amplió la detención preventiva 5 meses, con lo que se cumpliría un  año de su arbitraria detención (13.03.2021).

La expresidenta pudo decir antes que le han suministrado “medicamentos improvisados, dudosos de efectividad y objetivos” y que, pese a la necesidad de internación en un centro hospitalario, necesidad acreditada por profesionales idóneos, dicho permiso también le ha sido negado reiteradamente.

¿Debo guardar la distancia del tiempo y de la época, para afirmar que el régimen Morales/Arce aplica los métodos nazis de Hitler, dado el trato deshumanizado que le asesta a Jeanine Añez? No. No la voy a guardar porque, queriendo matarla o no, le propinan la mayor aflicción posible, la más pesada carga de sufrimiento físico y moral, pues para el partido de gobierno, MAS, como para los nazis, el enemigo no solo debe morir, sino morir en el tormento.

Y entonces recuerdo a Primo Levi, uno de los más reconocidos intelectuales ítalo-judíos, quien salió con vida del campo de exterminio de Auschwitz, tras la derrota del régimen nacionalsocialista y sus afines, en 1945. Levi pensó entonces que nunca podría escribir, pues la ficción narrativa quedaba hueca luego de los infiernos que vivieron él y muchas personas más luchando por la supervivencia, mientras hubo quienes sucumbieron a los gases, a la deshumanización de la privación de libertad, a los interrogatorios y torturas, o al hielo paralizador de la Siberia estalinista. Sin embargo, escribió, entre otros libros, Trilogía sobre Auschwitz, donde narra el horror cotidiano del Holocausto y la negación de la condición humana de los prisioneros.

¡Cómo no recordar esos métodos nazis después de leer lo que declaró Jeanine Añez y lo que escribió su hija Carolina Ribera Añez! “Encontré a mi madre en posición fetal, temblando como una hoja, al borde de la inanición. 6 meses de una prisión política injusta y el juez la sigue condenando en base a suposiciones fiscales sin ninguna prueba. Si muere #JeanineAñez, hago responsable al gobierno y la Justicia”.

Fue un día después de la audiencia donde el régimen Morales/Arce volvió a hacer caso omiso de su deteriorado estado de salud, hoy con anorexia nerviosa, por lo que ha perdido 15 kilos.

El presidente Luis Arce, aunque el poder real lo ejerce Evo Morales,  ‘jefazo’ del MAS, afirma que “Añez seguirá en la cárcel “hasta que la justicia dicte su veredicto”. ¿Justicia solo para algunas víctimas y dejar en el limbo las más de 100 que carga Morales expresidente?

 ¿Cuál justicia,  si Morales, Arce y su partido quieren, como los nazis y los totalitarios, partido y pensamiento únicos?

¿Cuál justicia, si está prostituida desde un ministerio de ‘injusticias’, y su ministro, cabeza de una supuesta reforma, que ha convertido la justicia en auténticas cámaras de gas mortífero?

¿Cuál justicia si a nombre de ella instrumentalizan  el miedo como mecanismo de control social, político, económico, cultural y  étnico,  con leyes al mejor estilo nazi, estalinista, castro-chavista y otros?

¿De qué justicia hablan, si criminalizan la política para los que piensan diferente, pero la usan y abusan para dictar leyes que violan y violentan las libertades civiles, políticas, económicas, gremiales y de resguardo de la seguridad pública y privada?

¿De qué justicia alardean, si la independencia de poderes, pilar básico de la democracia,  ha sido conculcada por el poder Ejecutivo?

¿De qué justicia, si no hay respeto al Debido Proceso, a la presunción de inocencia y, de suyo, al Juez Natural?

¿Cuál justicia, si no se han dignado atender a las 600 personas de la XI marcha indígena del Oriente, Chaco y Amazonía, tras esforzada caminata de 37 días? El régimen persiste en “dividir para reinar” y dice que ha llegado a acuerdos con una facción, facción propiciada desde el poder político, hace años.

Sus genes antidemocráticos, patriarcales y machistas se estrellan contra una mujer que dio la cara para pacificar Bolivia,  cuando ellos pedían “ahora sí, guerra civil”. Ella convocó a elecciones de donde resultó Arce ganador. Y no perciben que el daño que le infligen a Jeanine Añez, a su familia y amistades, es un daño al tejido social boliviano, tan maltratado  por feminicidios como pan de cada día, sin que la justicia otorgue paz ni a las muertas, ni a las vivas y ni a sus deudos.

Antes de que esta justicia injusta dicte un veredicto contra Añez, dos de sus ministros, otros 42 civiles, militares y policías, me permito una sugerencia  a los ‘expertos’ en Derecho, Administración de Justicia y Derechos Humanos. Debiera ser una exigencia de toda la sociedad:   un firme alegato en favor de la piedad y la compasión como categorías básicas de la ética humana y política, para erradicar los métodos nazis en Bolivia.

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