ArtículosHoracio Poppe InchInicio

¿QUÉ DEBEMOS PELEAR? NOSOTROS, LOS NUEVOS PATRIAS DEL ESTADO

Horacio Poppe (exdiputado nacional)

El Alto y otras ciudades se ponen en pie de guerra por el CENSO.

¿Por qué habría que hacerlo?

Sencillo, porque nadie confía en la probidad de la función pública, porque todos sabemos que cualquier proceso de conteo en Bolivia es amañado.

¿Por qué tendría que ser diferente un proceso electoral de un CENSO, si en ambos casos se juegan fuertes intereses y quienes realizan las sumas aritméticas son los mismos masistas?

El FRAUDE es una institución en Bolivia. Y debería escribirse así, con mayúsculas.

Y como todo esto es una burla, entonces a los pueblos no les queda más que la presión y la amenaza, la defensa del territorio, de los propios recursos, de la representación equitativa en los órganos de poder, etc. Y si se puede sacar ventaja a costa del otro, mejor aún. Es Bolivia.

Es el «sálvese quien pueda». No hay comunidad nacional. No hay unidad de destino. Es una lucha casi tribal, etnonacionalista, «plurinacional».

Y en esto, amigos míos, no vale pelear batallas perdidas.

Porque muchos ya se alistan a defender lo que ya se ha perdido. Llevando al pueblo directo al despeñadero, para desmoralizarlo una vez más.

Es que también anda de por medio el afán de protagonismo político que pueden obtener del escándalo algunos «suchas» o «carcanchos».

Agitadores de plazueleta nunca faltan.

Por ejemplo, en Chuquisaca vamos a perder en el mejor de los casos un solo representante parlamentario. Ese es un problema, que nos duele a todos, pero no es el problema de fondo.

El problema ya no está en perder el representante, sino en ver A QUIÉN SE LO QUITAN.

He ahí el «puchichi».

Y aquí viene eso de «ciudadanos de primera y de segunda».

Toma atención.

Hace mucho que en Bolivia las «circunscripciones» no son parejas. Lo que termina violando el principio democrático de «un ciudadano un voto».

¿Por qué?

Porque no puede ser posible que, como pasa en Chuquisaca, una circunscripción del área rural elija a un diputado con 45 mil votantes y en la ciudad para tener ese mismo diputado tenga que hacérselo en una circunscripción de más de 100mil habitantes.

Eso es INJUSTO.

Ahí estriba la diferencia. Ese es el racismo institucionalizado del que constantemente hablo. Esa es la farsa plurinacional.

Y esa diferencia es la que termina dándole mayoría al MAS en las diferentes asambleas.

Una mayoría desproporcional, porque, vuelvo al caso de Chuquisaca como ejemplo, el MAS obtiene el 85% de la representación en la Asamblea con apenas el 45% de los votos.

¿Se entiende?

Nos están fumando.

Por todo ello, pasado el CENSO, el Órgano Electoral, que es quien tiene la competencia de «dibujar» las circunscripciones, debe hacerlas nuevamente y de manera pareja.

Debe quitar circunscripciones a aquellas áreas mayormente rurales que han sufrido migración y que hoy están despobladas, y asignar más circunscripciones uninominales a las ciudades que es donde existe mayor peso demográfico.

Aunque griten. Es lo justo y está en la ley.

Racismo no sería hacerlo, racismo sería NO hacerlo.

Sino, ¿cuál el propósito del CENSO?

De la misma manera, la asignación de recursos que también deviene del CENSO, debe hacerse de manera proporcional a la población y a la aportación económica regional.

No puede recibir lo mismo un municipio que vive del comercio informal que un municipio que tiene industria y reporta impuestos.

No puede ser posible que un pueblo de 1000 habitantes en los Andes reciba lo mismo que un pueblo de 5000 habitantes en el Chaco (cuando escribo esto pienso en Huacaya, un municipio productor de hidrocarburos en el chaco chuquisaqueño, donde la garrafa de gas vale más de Bs. 80, mientras en El Alto menos de Bs. 25, así de paradójico).

Todo lo anterior debe EXIGIRSE. Esa es una pelea que se puede ganar. Si se la entiende.

No dejemos que a los «ninguno», que a los que no aparecemos identificados en la boleta censal y vivimos mayormente en las ciudades, nos vean y nos tomen como a menos (por no decir una grosería).

El rediseño de la representación política expresada en las circunscripciones es VITAL para impedir que el MAS cope todo y todo el tiempo.

O estaremos condenados a ser parias.

En Roma se hacían dos CENSOS, uno para los que tenían el estatus de ciudadanos y otro para el resto, para los esclavos, servidumbre y demás lumpen.

Vos no dejes que te tomen por lumpen. No hagas que tus hijos crezcan como lumpen en su propia tierra. No permitas que tu familia tenga menos derechos, como lumpen.

Hay que terminar con esta farsa plurinacional donde unos valen más que otros. Donde el dinero se les saca a unos para dárselo a otros. Donde las ayudas, las tierras, los programas, etc., son para unos y no para todos.

Las políticas públicas, el Estado mismo, no puede calificar y segregar a sus ciudadanos a través de la condición de origen.

Aquí no hay ni puros, ni originarios, ni mestizos.

Aquí todos somos bolivianos. Y punto.

Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ve también:
Cerrar
Botón volver arriba