
Acabo de terminar de ver el debate entre cinco candidatos a la presidencia, celebro que después de muchos años haya una discusión de ideas.
Creo que falta afinar algunos temas para no hacer tan tedioso e improductivo un debate.
No se pueden juntar candidatos que, en la misma Red Televisiva en sus encuestas, están de primeros, con candidatos que no tienen posibilidades de llegar a la presidencia, y en el caso de Jhonny y Del Castillo, sus porcentajes los pueden hacer perder su personeria jurídica. No entendí esa posición de la Red Uno: esa situacion le quita seriedad al debate. Este debería ser entre los 5 primeros que encabezan la encuesta, y aquel que no se presenta, dejar el atril vacío.
En todas partes del mundo, los debates son entre candidatos que tienen posibilidades de llegar a la presidencia.
Samuel y Tuto, pese a no estar finos y haber aprovechado cada una de sus participaciones, son los que tienen mejor visión de Estado, están más claros en cómo combatir la crisis económica y en cómo salir de la situación angustiante que viven las familias bolivianas.
Manfred no tiene vision de Estado. Es un buen alcalde, pero si uno analiza sus participaciones y sus propuestas, son muy endebles, irreales y poco sostenibles.
Jhonny Fernández es un demagogo profesional, agresivo, desubicado. Mostrando documentos falsos, se presenta como candidato a la presidencia, siendo el peor alcalde que ha tenido Santa Cruz, y hablando todo lo contrario de lo que hace en el gobierno municipal de nuestra ciudad.
Me sorprendió el cinismo de Eduardo del Castillo: no era con él absolutamente nada de lo que está pasando con el país. Hablaba como si no fuera parte del peor gobierno de Bolivia, desentendido de toda la iniquidad cometida en la gestión de la cual él ha sido parte. Él no era parte de la mafia que nos gobierna.
Es inconcebible que al represor de este gobierno, el que nos rodeó Santa Cruz en el paro por el censo, el que metió presa a Jeanine Áñez, el que secuestró a nuestro gobernador Luis Fernando Camacho, el que metió preso a Marco Pumari, el que dividió la institucionalidad cruceña, debilitó nuestro comité, se presente en nuestra ciudad como un gran demócrata y como si nada hubiera hecho en su represiva y corrupta gestión de ministro de Gobierno.
Y muy triste que ningún candidato le hubiera echado en cara esta situación: todos vienen a Santa Cruz a buscar los votos pero no se juegan a fondo por los presos politicos cruceños, por los exiliados cruceños, por los perseguidos políticos cruceños.
Hay muchos temas pendientes, sabor a poco, pero por algo se empieza.
Guido Áñez Moscoso



