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Junco Voigt, Alfonso (1896-1974)

Por: Rodrigo Ruiz Velasco Barba

Poeta, ensayista, historiador y periodista regiomontano. Fue uno de los más importantes intelectuales católicos en el México posrevolucionario.

Vino al mundo el 25 de febrero de 1896, en Monterrey, Nuevo León, como uno de los catorce hijos del poeta y periodista tamaulipeco Celedonio Junco de la Vega y Elisa Voigt de Junco. La pluma del padre y su entorno, frecuentado por otros notables escri­tores e intelectuales, como Porfirio Barba Jacob o Manuel José Othón, naturalmente influyeron en sus tempranas inclinaciones literarias.

Alfonso Junco realizó sus estudios elementales en el Instituto del Sagrado Corazón, en su tierra, y ya desde entonces comenzó a despuntar el alba de una pronunciada vena literaria. Apenas cuando contaba con alrededor de ocho años escribió sus primeros so­netos. Luego los publicó en el periódico El Pasatiempo. A los catorce años escribió para El Estudiante. Posiblemente a causa de estrecheces económicas que atravesara su familia durante los agitados años de la Revolución mexicana, no cursó educación superior, pero en cambio se significó como un notable autodidacta. En 1918 emigró a la Ciudad de México. Contrajo matrimonio con Mercedes Palacio y en 1920 engendraron a su única hija: María Mercedes. Habiendo aprendido el oficio de manera privada en la capital, Junco trabajó como contador para una empresa textil, donde llegó a ser nombrado su apoderado legal. Hasta 1954 que se jubiló, supo conjugar este oficio, que le brindara estabilidad material, con su verdadera vocación como escritor, que profusamente ejercitó.

Entre 1921 y 1927 fue director del periódico La dama católica, y en lo sucesivo sus escritos fueron habituales en distintos órganos de la prensa mexicana, entre los que cabe destacar, por orden cronológico, los rotativos Excélsior (desde 1926), El Universal (1932), Novedades (1954) y El Heraldo de México (1966), además de las revistas Antena (1924), La Divisa (1934), Hoy (1937), La Nación (1942), Nuevo Mundo (1949) y Norte (1961). Figuró entre los inspiradores y fundadores de Ábside, en 1937, una de las más relevantes casama­tas del pensamiento católico en México y, tras la muerte de los sacerdotes y hermanos Gabriel y Alfonso Méndez Plancarte, fue su tercer y último director desde 1955 hasta su muerte. Sus escritos también se leyeron en los periódicos madrileños ABC y Mundo His­pánico, en la revista cubana América Española, entre otras del extranjero. Mucho de esta vasta producción de poemas, de artículos periodísticos de índole diversa, fue recopilada y publicada en los libros que conforman la copiosa bibliografía del autor.

Como escritor, Junco cultivó varios géneros en verso y en prosa. Su poesía, pre­dominante en su primera etapa, fue de carácter eminentemente religioso. De ello dan testimonio: Por la senda suave (1917); El alma estrella (1920); Posesión (1923); Florilegio eucarístico (1926); y La divina aventura (1938). “Poeta teológico” le llamó con rendidos elogios Alfonso Méndez Plancarte. En prosa su producción fue mucho mayor. En este rubro predominan las investigaciones históricas y los ensayos, donde invariablemente fue a contracorriente de la llamada historia oficial e hizo gala de acendrado hispanis­mo y de tenaz apologética católica. Destacan sus semblanzas de un amplio abanico de personajes históricos, sus escritos en torno al tema guadalupano, su crítica literaria, toda ella conducida con elegante y fina expresión. Fue también un apasionado y avezado polemista, pero de ordinario llevó la confrontación con afabilidad. Ejemplo paradig­mático de esto fue la famosa polémica que sostuvo con el filósofo Antonio Caso sobre cuestiones relativas a la fe cristiana. Además, vale apuntar su participación en uno de los programas culturales, de debate, pioneros en la historia de la televisión nacional, “Char­las mexicanas”, en 1957, al lado de José Vasconcelos, Andrés Henestrosa y Jorge Carrión.

A su vez, Junco fue un distinguido conferencista apreciado en el extranjero. Figuró como representante de México en el Congreso Eucarístico Internacional de Budapest, en 1938, en el caldeado ambiente de la persecución religiosa durante la guerra civil es­pañola. A tono con su vehemente hispanismo católico, recientes estudios han ahondado en la función de Junco como irreductible partidario y propagandista de la causa nacio­nal y, asimismo, también como defensor del régimen franquista resultante. En política doméstica, en 1946, Junco tuvo una fugaz incursión como candidato a senador de la república por el Partido Acción Nacional.

Fue miembro o director de sociedades culturales y academias. Tuvo parte en la Academia Mexicana de Santa María de Guadalupe, fue correspondiente de la Academia Mexi­cana de la Lengua desde 1931, y desde 1950 numerario. También fue electo correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua en 1947, y fungió como director del Instituto Hispanoamericano de Cultura. Por sus aportaciones al enriquecimiento de la cultura hispánica, en 1973 el diario ABC le galardonó con el Premio Lope de Vega. Falle­ció en la Ciudad de México el 13 de octubre de 1974.

Una relación de sus libros publicados incluiría, por lo menos: La Sra. Belén de Sá­rraga desfanatizando (1923); Iturbide (1924); Agustín Yáñez, llama de amor viva: cuentos de amor (1925); Voltaire (1925); Fisonomías (1928); La traición de Querétaro: ¿Maximiliano o López? (1930); Cristo (1930); Un radical problema guadalupano (1932); Antonio Vieira en Méjico (1933); Motivos mejicanos (1933); Inquisición sobre la inquisición (1933); Un siglo de Méjico (1934); Cosas que arden (1934); Lope ecuménico (1935); Carranza y los orígenes de su rebelión (1935); Gente de México (1937); Lumbre de Méjico (1938); Savia (1939); La vida sencilla (1939); El difícil paraíso (1940); Sangre de Hispania (1940); La ola de fango (1941); Defensa de la madre (1942); Tres lugares comunes (1943); Egregios (1944); El milagro de las rosas (1945); España en carne viva (1946); El gran teatro del mundo (1947); Un poeta en casa (1950); Los ojos viajeros (1951); El amor de sor Juana (1951); Sotanas de Méjico (1955); El increíble fray Servando (1959); Méjico y los refugiados (1959); Othón en mi recuerdo (1959); La viril castidad (1960); La Inquisición: las diez sorpresas (1960); El milagro del Tepeyac (1961); Juárez intervencionista (1961); El apasionante problema de la propiedad (1962); Controversia con don Antonio Caso (1966); Todos los que están (1967); La jota de Méjico y otras danzas (1967); De los primeros dineros a los setenta febreros (1970); Insurgentes y liberales ante Iturbide (1973) y Tiempo de alas (1973).

Rodrigo Ruiz Velasco Barba

Fuentes: Márquez Acevedo, Sergio, “Alfonso Junco, poeta y polemista, un raro de la literatura mexicana”, XIII Jornadas Académicas 2011, México, UNAM/Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 2014, pp. 8-17; Peñalosa, Joaquín, Semblanza de Alfonso Junco, De los primeros dineros a los setenta febreros, México, Jus, 1970, pp. 7-17; Pérez Franco, Rafael, Quiénes son el PAN. De la oposición al poder, México, Miguel Ángel Porrúa, 2007; Solá Ayape, Carlos, “La pluma y la cruz al servicio de Franco: Alfonso Junco y el exilio republicano español en México”, Tzintzun: Revista de estudios históricos (59), enero-junio 2014, pp. 174-199; Valdés, O. Alfonso Junco, Semblanzas de académicos, México, Fondo de Cultura Económica, 2004, pp. 287-291.

Fuente: AA. VV: Diccionario de protagonistas del mundo católico en México. siglo XX. Universidad Autónoma Metropolitana de México. México DF, 2021. Pp. 356-368.

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